Medem utiliza colores relativamente inusuales (paleta vaporwave que roza la estridencia y la psicodelia) para crear composiciones elegantes que generan una atmósfera onírica y mística. La magia de la obra, más allá de la historia, reside en su habilidad para transmitir sensaciones sutiles (cercanas a lo espiritual) con los dibujos, los colores y los espacios.
La historia hace hincapié en temas como la soledad, el narcisismo, la conexión con la naturaleza, la despoblación rural... de una manera calmada y delicada que acentúa las sutilezas del conjunto.
Anotaciones con spoilers:
- "Estos dos dolores me equilibran, porque si no fuera por la flor, me tumbaría y me dedicaría a recordar hasta desaparecer. Con una pena quizás. Que nadie me recuerde a mí". Los dos dolores son cuidar la flor y recordar que antes no vivía sola.
"A veces, me desespera la soledad. La certeza de ser la única persona que vive en el único trozo de tierra que conozco es lo mismo que estar sola en el mundo".
- La protagonista se acompasa con la flor y descubre que su respiración y la de la flor son la misma.
- "Si tu sombra cae sobre algo, una parte de ti ya pertenece a eso sobre lo que se ha posado".
- Aparece otra persona que memoriza sonidos y hace música. A esa persona le gusta viajar para descubrir cosas nuevas, pero la protagonista dice que todo es igual en todas partes, como la lluvia.
No le dice que cuida una flor, reflexiona: "me da miedo lo que piense, que no lo entienda. Yo quería ser vista por unos ojos como los míos y ahora que ha sucedido me da miedo que me juzguen. No quiero que su mirada transforme la mía".
Cuando la otra persona ve la flor, la protagonista le dice: "puede que no tenga sentido esta preocupación mía. Esta fijación por que haya más como ella. Pero tú también lo has notado, ¿no? La paz que irradia... No quiero que eso desaparezca también".
La otra persona le invita a acompañarla, pues cree que quizá la solución esté donde ella vive. En esa comunidad imitan sonidos y viven entre espejos. Allí conoce a Narciso que afirma que les gusta jugar e imitar sonidos y que para imitar bien "hay que ser eso que imitas".
Siempre han imitado, pero surgían problemas porque los más entregados "se olvidaban de sí mismos y acababan atrapados en un revoltijo de voces, sin volver a sonar como ellos. Algo que ya dejaba de ser juego. De manera casual, nos dimos cuenta: los espejos nos devolvían a nuestra realidad. Al vernos reflejados, recordábamos".
Narciso le prepara unos espejos porque asegura que la flor necesita verse para volver a encontrarse a sí misma. La protagonista coloca los espejos como le dice Narciso, la flor se ve a sí misma reflejada y consigue reproducirse. Y la protagonista se marcha.
En el fondo, la protagonista siente nostalgia por la pérdida de habitantes de su pueblo y proyecta su soledad en la flor, se ve a sí misma en la flor (como Narciso en el agua), la flor es su espejo, por eso quiere que la flor no se quede igual de sola que ella.
Podríamos decir que Medem da un giro al narcisismo tradicional planteando, en primer lugar, una especie de narcisismo bondadoso que provoca que la protagonista se vea a sí misma en la flor y quiera ayudarla para que no viva la misma soledad y, en segundo lugar, un narcisismo bocabajo en el que las personas del pueblo que visita se pierden a sí mismas, no mirándose en el espejo, sino observando e imitando elementos externos, hasta el punto de que usan los espejos para reencontrarse a sí mismas. El espejo deja de ser un objeto de ensimismamiento para convertirse en la solución ante la pérdida de identidad.
Obviamente, todo esto tiene ramificaciones conceptuales relacionadas con la sociedad actual.






















