Me sorprendió.
Esperaba algo más conservador y rancio.
Prosa poética de mucha calidad.
Gran equilibrio entre lo intelectual, lo emocional y lo humorístico.
Abrazo entre los sueños y la realidad.
Lo poético y lo corporal.
"No somos sino una sucesión de esbozos".
"No somos sino una sucesión de esbozos".
Su imaginación y sus pensamientos flotan libremente.
Forma y contenido se fusionan.
Sobre la mortalidad y su relación con el cuerpo.
"Hay que partir del cuerpo, más que del alma, para reflexionar, aconsejaba Nietzsche".
Las palabras que dedica a su hijo fallecido son de una potencia emocional devastadora.
Reconozco que la obra, en algunos momentos, puede resultar caprichosa, perdiéndose en vericuetos que no van a ninguna parte, pero cuando Umbral está lúcido, consigue pasajes deslumbrantes.
Algunas citas maravillosas:
- "Hilvano el mundo con los ojos. Ojos que imaginan cuando leen que ven lo que crean con su lectura, que ven incluso lo no visible y le dan precisión plástica a los conceptos, a los pensamientos leídos. Los ojos pastan en el libro y a veces, al cerrar el libro, los ojos se quedan dentro, como hojas frescas, y ando ciego por la vida, sin ojos, sin ver el mundo, porque los ojos siguen mirando lo que han leído, se han enterrado en letra impresa. Luego, cuando soy dueño de mis ojos, miro con ellos el mundo, y los paisajes vienen a los ojos en remolino. Cuando uno es consciente de sus ojos, es como el mar mirando el mundo. Los ojos son lo más acuático que nos queda de haber nacido del agua, y cuando un hombre mira la tierra firme, la montaña, es siempre una criatura del mar, es el mar-criatura quien contempla la sequedad mortal del planeta".
- "Estoy aquí, transitando la ausencia de un niño, pulsando la soledad, y me siento gigantesco y melancólico en el mundo menudo que él ha dejado. La melancolía de los gigantes, sí, me invade a los pies de lo pequeño, y quiero que el niño vuelva para que le vaya dando cuerda, desordenadamente, al reloj-búho y a todas las cosas que, a su paso, se llenan de ojos y reojos, le miran y hacen tic-tac. El mundo hace tic-tac cuando juega un niño. El universo es un tic-tac de luz y sombra. Tengo miedo, ahora, de tocar el desorden frágil y abandonado de tus juegos, hijo, porque no se me desmorone el alma y por no rectificar el azar sagrado de tu vida".
- "Hilvano el mundo con los ojos. Ojos que imaginan cuando leen que ven lo que crean con su lectura, que ven incluso lo no visible y le dan precisión plástica a los conceptos, a los pensamientos leídos. Los ojos pastan en el libro y a veces, al cerrar el libro, los ojos se quedan dentro, como hojas frescas, y ando ciego por la vida, sin ojos, sin ver el mundo, porque los ojos siguen mirando lo que han leído, se han enterrado en letra impresa. Luego, cuando soy dueño de mis ojos, miro con ellos el mundo, y los paisajes vienen a los ojos en remolino. Cuando uno es consciente de sus ojos, es como el mar mirando el mundo. Los ojos son lo más acuático que nos queda de haber nacido del agua, y cuando un hombre mira la tierra firme, la montaña, es siempre una criatura del mar, es el mar-criatura quien contempla la sequedad mortal del planeta".
- "Estoy aquí, transitando la ausencia de un niño, pulsando la soledad, y me siento gigantesco y melancólico en el mundo menudo que él ha dejado. La melancolía de los gigantes, sí, me invade a los pies de lo pequeño, y quiero que el niño vuelva para que le vaya dando cuerda, desordenadamente, al reloj-búho y a todas las cosas que, a su paso, se llenan de ojos y reojos, le miran y hacen tic-tac. El mundo hace tic-tac cuando juega un niño. El universo es un tic-tac de luz y sombra. Tengo miedo, ahora, de tocar el desorden frágil y abandonado de tus juegos, hijo, porque no se me desmorone el alma y por no rectificar el azar sagrado de tu vida".
- "El arte descriptivo, minucioso, es pueril y pesado. El arte expresivo, expresionista, aísla rasgos y gana, no sólo en economía, sino en eficacia, porque arte es reducir las cosas a uno solo de sus rasgos, enriquecer el universo empobreciéndole, quitarle precisión para otorgarle sugerencia".
- "Los libros respiran, como las flores, y nos van matando, nos van secando al aire, pero los cuido, los ordeno, los desordeno, y crecen. Me olvido de su distribución, pero ellos solos se barajan y vuelven a su geometría lógica de biblioteca, y sé, sin querer saberlo, dónde está cada uno, porque el paso de la vida es el irse convirtiendo uno de poeta en bibliotecario".
- "Moriré sin haber pasado por el mundo. Jamás he salido del ámbito mágico de la literatura".
- "La vida está dentro de la muerte como el hueso dentro de la fruta".
- Mueren niños "de hambre, claro, de enfermedades, de miseria, de abandono, de progreso. Mueren de progreso, porque el mundo está progresando tanto que ya tenemos estadísticas exactas sobre los niños que se mueren. Lo que no tenemos es ganas de alimentarles, pero llevamos su muerte muy bien contabilizada".
- "Todos sabemos, unos y otros, dónde está el bien y cómo tendría que ser el mundo para resultar menos indigno y menos injusto. Ya no hay de por medio ideologías confusas ni teologías complicantes, como en el pasado. Estamos todos cara a cara con la verdad. El hombre explota al hombre y eso es todo".
- "Los libros respiran, como las flores, y nos van matando, nos van secando al aire, pero los cuido, los ordeno, los desordeno, y crecen. Me olvido de su distribución, pero ellos solos se barajan y vuelven a su geometría lógica de biblioteca, y sé, sin querer saberlo, dónde está cada uno, porque el paso de la vida es el irse convirtiendo uno de poeta en bibliotecario".
- "Moriré sin haber pasado por el mundo. Jamás he salido del ámbito mágico de la literatura".
- "La vida está dentro de la muerte como el hueso dentro de la fruta".
- Mueren niños "de hambre, claro, de enfermedades, de miseria, de abandono, de progreso. Mueren de progreso, porque el mundo está progresando tanto que ya tenemos estadísticas exactas sobre los niños que se mueren. Lo que no tenemos es ganas de alimentarles, pero llevamos su muerte muy bien contabilizada".
- "Todos sabemos, unos y otros, dónde está el bien y cómo tendría que ser el mundo para resultar menos indigno y menos injusto. Ya no hay de por medio ideologías confusas ni teologías complicantes, como en el pasado. Estamos todos cara a cara con la verdad. El hombre explota al hombre y eso es todo".






















