Decidí leer este libro después de averiguar que Moehringer estaba detrás de la biografía de Agassi (Open, comentada aquí), que me gustó bastante.
En esta autobiografía vuelve a quedar patente su calidad como escritor, desplegando una prosa cuidadosa para contarnos unas experiencias de lo más interesantes, equilibrando a la perfección humor, emotividad e incidentes.
Quien dice autobiografía dice oda al Publicans, el bar de Manhasset al que Moehringer acudía siempre.
Todo gira en torno a la ausencia de la figura paterna y cómo un bar y sus bebidas espirituosas, así como sus visitantes asiduos, se convirtieron en maná caído del cielo para el autor.
Dos frases:
Sobre sus padres: "Las palabras organizaban mi mundo, ordenaban el caos, dividían pulcramente las cosas en blancas y negras. Las palabras me ayudaban incluso a organizar a mis padres. Mi madre era la palabra impresa: tangible, presente, real; mientras que mi padre era la palabra hablada: invisible, efímera, convertida al instante en memoria. Había algo reconfortante en aquella simetría rígida".
Acerca de su madre: "toda mi búsqueda, todo ese anhelo mío por desvelar el secreto de ser un buen hombre, y lo único que tenía que hacer era seguir el ejemplo de una mujer muy buena".
Acerca de su madre: "toda mi búsqueda, todo ese anhelo mío por desvelar el secreto de ser un buen hombre, y lo único que tenía que hacer era seguir el ejemplo de una mujer muy buena".






















