19 de julio de 2021

El mejor amigo de la mujer

El amigo de Sigrid Nunez.

Cóctel refrescante de autobiografía y ficción con toques metaficcionales (ficción que habla de sí misma) y metaliterarios (literatura que habla de literatura). Por momentos me recuerda a David Markson, tanto por el tono íntimo que consigue, como por la cantidad de citas de autores y anécdotas de figuras históricas que incluye (no me extrañaría que Markson fuera una de sus influencias). 

Destaca principalmente por cómo establece un tejido narrativo sólido entrelazando el tema del suicidio con observaciones sobre literatura y la profesión de escritora, con cierto énfasis en las clases de escritura creativa que la propia Sigrid Nunez imparte en la vida real. El hilo argumental del perro también resulta simpático, aportando ternura y una dimensión más mundana que complementa a las capas más intelectuales. La prosa tiene mucha fluidez, hay toques de humor que funcionan y la mayoría de ideas que plantea son interesantes.

15 de julio de 2021

Offsaid

Fuera de lugar de Edward W. Said.

Memorias del famoso pensador palestino Edward Said, conocido principalmente por su libro Orientalismo. Sorprende lo soso y plano que es el texto, teniendo en cuenta la vida tan ajetreada que aparentemente tuvo Said. Lo que potencialmente podría haber sido algo estimulante y enriquecedor en el papel, se convierte en una masa aséptica y apática de palabras que no aportan nada más allá del valor subjetivo y genealógico que pueda tener para sus allegados. Me leí unas 100 páginas y la verdad es que me quedé igual. Hay una cantidad excesiva de detalles irrelevantes y una ausencia casi total de elementos interesantes. Rescatamos la elocuencia de Said, por supuesto, pero la prosa no se aleja de lo funcional y apenas hay reflexiones profundas de sus vivencias.

12 de julio de 2021

Tokata, errata, errática

Los errantes de Olga Tokarczuk.

Empieza fuerte y poco a poco se va deshinchando. A partir de la página 120 empecé a leer saltando entre fragmentos.

Colección irregular de anécdotas, relatos y ocurrencias relacionadas con los viajes. Prosa competente; contenido, en su gran mayoría, soso.

No es ni una sombra de El Danubio de Claudio Magris, libro al que me recordó conceptualmente en todo momento, quizá por tenerlo fresco en la memoria, aunque probablemente haya otras comparaciones más acertadas.

Se confirma una vez más que el Premio Nobel de Literatura es un chiste. Firmado: Thomas Pynchon.

Las excusas para construir algo no lineal pueden ser aceptables (si los viajeros son seres errantes y cada viaje es un espacio-tiempo totalmente distinto, me puedo permitir hacer un texto errático), pero hay que ofrecer algo de calidad. Por desgracia, no es el caso.

Aquí la autora ha juntado una serie de escritos que tenía en el fondo del cajón y ha hecho un libro, ahorrándose los quebraderos de cabeza que supone construir una estructura sólida. 

La arbitrariedad pesa demasiado y los textos, por sí solos, no valen gran cosa. Los intentos de entrelazamiento narrativo tampoco aportan mucho.

Si cada libro es un viaje, este es en tren de Cercanías.

8 de julio de 2021

Metaánfora

El coleccionista de coleccionistas
de Tibor Fischer.

Narra una vasija inmortal y omnisciente que es capaz de cambiar de forma a su antojo. Y hasta ahí llega la originalidad de este libro. Desde el principio, el tono que plantea Tibor Fischer es demasiado infantil y lo peor de todo es que no está respaldado por el humor. Nada es serio, nada es gracioso, ¿qué nos queda? Pues un mejunje insulso y banal de chistecillos tontos, robos, travesuras y situaciones sexuales que ni la prosa ni la estructura con flashbacks consiguen animar.

6 de julio de 2021

La estatura del río

El Danubio
de Claudio Magris.

Claudio Magris recorre el Danubio y nos lleva de la mano introduciendo anécdotas, reflexiones y digresiones históricas, todas ellas desencadenadas por el territorio que vamos atravesando alrededor del río. La ambivalencia es lo que define a este ensayo: a veces sientes que estás ante una obra maestra y otras veces ante una lección de historia algo pesada. No obstante, la prosa de Magris es tan poética y evocadora y su visión es tan afilada, que los atributos positivos suelen salir victoriosos.

Destacaría el cruce conceptual que se produce al mezclar el río con las conexiones entre presente y pasado que establece Magris, especialmente desde el punto de vista de que el agua del río nunca es la misma (el tiempo sigue su curso), pero el río lo identificamos siempre como lo mismo (los capítulos históricos y las vivencias del pasado se quedan grabadas, aunque sea en la memoria o en el papel). El propio autor hace algún guiño a esta idea.

En general, plantea ideas interesantes sobre el tiempo y el espacio, despliega reflexiones agudas sobre Europa y sus diferentes culturas y tiene pasajes verdaderamente maravillosos, dignos de la mejor ficción. Aunque el contenido se apoya principalmente en el pasado (información detenida en el tiempo), su estructura formada por capítulos breves consigue transmitir el dinamismo de un viaje y te sumerge por completo en los diferentes aspectos de las regiones que transita. Bastante enriquecedor.

*Apunté el capítulo "Entre los otros vieneses", página 167, como uno de los mejores.

30 de junio de 2021

La montaña mágica

Canto yo y la montaña baila
de Irene Solà.

Al principio la lectura resulta frustrante por tanto desorden narrativo, por la imposibilidad de agarrarse a algún personaje bien definido y por la ausencia de un hilo temporal claro. Poco a poco te vas acostumbrando, aceptando, tolerando, y uno acaba saboreando el caos con gusto. 

Irene Solà sabe escribir muy bien, no hay duda. Aquí saca la varita para plantear una especie de realismo mágico de la montaña, con una prosa muy expresiva, desarrollando situaciones y anécdotas con cierto lirismo rural y pinceladas mitológicas. Lo mejor de todo es que la expresividad de la autora encaja perfectamente con el entorno que describe, de tal manera que forma y contenido cabalgan en armonía.

Se le podría achacar que no plantea reflexiones agudas, ni tiene una profundidad enriquecedora, pero lo compensa de sobra con una prosa característica y una visión singular de la naturaleza, el pueblo y la montaña que te da ganas de ir a vivir allí. Además, tiene capítulos sugerentes y la antropomorfización, un recurso que en general suele ser espinoso, funciona bien.

Es evidente que Irene Solà tiene mucho potencial. Posiblemente sea la mejor escritora joven de España (incluyendo machos y hembras hasta los 40 años de edad) que he leído hasta la fecha. Una pena que no escriba en español para poder degustar su obra en versión original.

28 de junio de 2021

Salto al vacío

Gente normal de Sally Rooney.

Pelotazo comercial (más de 1 millón de copias vendidas + serie) al que uno entra con dudas y acaba saliendo satisfecho, no por lo leído, sino por el acierto de su intuición. Otra mediocridad y nothing more.

Empezamos con diálogos incrustados en el texto sin guiones ni comillas. La autora debe pensar que esto es moderno o que aporta un extra de fluidez, pero lo que consigue es que a veces haya que releer para entender bien alguna parte, sobre todo al principio. Nevermore.

Seguimos con una narración tan precaria que tiene que recurrir (en su versión original) al uso constante de "he", "him", "she", "her". Apoteósico nivel literario, ni siquiera percibe lo molesta que es esa repetición y la falta de riqueza que denota. Nevermore.

La estructura con saltos temporales es cuestionable, pues permite que la autora deje sin desarrollar ciertos aspectos de la relación y se limite a contar anécdotas puntuales para mover hacia delante el relato. Esto ayuda a que el texto no tenga exceso de grasa y sea ágil, pero con frecuencia da la sensación de que faltan elementos. Nevermore.

Los saltos temporales acompañan formalmente a esa relación on and off de los protagonistas, pero en muchos casos se usa para no desarrollar los conflictos y las implicaciones profundas de sus actos. Cada elipsis parece un intento de huir de las exigencias narrativas. Nevermore.

Un detalle que refleja imprecisión es que un capítulo se llame, por ejemplo, "septiembre 2012" y nos hable de primavera o de abril. Rooney no tiene ninguna necesidad real de poner los meses en los títulos.  Nevermore.

Falta profundidad a todos los niveles y la intermitencia de los afectos de la pareja acaba haciéndose repetitiva. Tampoco ayuda la poca variedad de incidentes y que el disfrute de la prosa sea nulo. Nevermore.

Lo mejor que se puede decir de la novela es que se lee fácilmente. Una literatura descafeinada, desnatada, light, baja en calorías, para lectores poco exigentes. Nevermore.

*Palabras de mi mujer después de leer esta crítica: tienes razón en casi todo lo que dices y soy consciente de los defectos del libro, pero eso no impide que me guste. Ahí queda eso.

24 de junio de 2021

A topez

Correr de Jean Echenoz.

Novela sobre las veloces andanzas de Emil Zátopek, corredor checo que se convirtió en una de las leyendas del atletismo mundial. Jean Echenoz, con una prosa que parece imitar el estilo tosco pero efectivo del propio Emil, se limita a narrar las hazañas deportivas de este hombre, sin indagar en el aspecto psicológico o emocional, aunque sí hace algo de hincapié en el contexto histórico. A pesar de ser una novela breve, 140 páginas, en el tramo final, la acumulación de heroicidades acaba haciéndose repetitiva. Curiosidad que se deja leer y poco más.

21 de junio de 2021

Mild-red

Sobre el duelo de Chimamanda Ngozi Adichie.

Adichie escribe sobre la muerte de su padre, que ocurrió en junio de 2020, en pleno confinamiento global. Texto breve que funciona como curiosidad en el que la autora, más que reflexionar con profundidad o buscar cierta emotividad, parece que se desahoga de manera espontánea y ligera. Moderadamente interesante, sin destellos de ningún tipo. Hay que decir que si este texto lo escribe un autor desconocido, no se lo publican en la vida.

18 de junio de 2021

Alis Cooper

How to Be Both de Ali Smith.

Quería leer algo de la autora y posiblemente haya elegido el libro equivocado. 50 páginas de sudor y lágrimas aguanté antes de tirarlo por la ventana. Ya tenía mis dudas por no haberlo visto traducido al español. Escalar el Annapurna no es nada comparado con intentar leer esto en versión original (hay bastantes casos en los que la traducción puede suavizar ciertas asperezas). No es una cuestión de gusto, sino de que esto intenta ser literatura posmoderna a toda costa, sin importar que detrás tiene que haber un lector. Ali Smith no hace concesiones y lo que sucede es que esto es como un espectáculo de fuegos artificiales dirigido por una ciega cuya condición le impide determinar factores como la dirección, los colores y el ritmo de las explosiones. El bullicioso caos aéreo que se forma no será del agrado de ningún adulto, aunque algún jovenzuelo despistado, quizá ciego también, puede que disfrute la randomness.

16 de junio de 2021

Sin Tzu

Trilogía de la guerra de Agustín Fernández Mallo.

Tras un esfuerzo cuasialpinístico pude acabar el "libro primero" y asomarme al "libro segundo", pero no tuve éxito con este último. Es decir, me leí casi la mitad del todo (algo más de 200 páginas). Hay que reconocer que la escritura de Agustín Fernández Mallo ha mejorado con los años, aunque no lo suficiente para convertirse en un autor notable. Sabe generar cierta intriga, sabe plasmar en el papel esa conexión absurda de estímulos infinitos que ha desencadenado internet en nuestras mentes y de vez en cuando añade curiosidades interesantes.

Problema 1: tiene un estilo excesivamente descriptivo y una prosa, digamos, poco estética. Esto impide que se pueda disfrutar la lectura de manera inmediata. En ocasiones también se enreda en detalles tediosos y cuesta avanzar.

Problema 2: las conexiones entre elementos aparentemente dispares son demasiado aseadas y muchas veces salta a la vista que estamos ante una ficción. Otras veces las conexiones son gratuitas y da la sensación de que el fin último del texto es conectarlo todo sin motivo aparente.

En esencia, Trilogía de la guerra es una catarata de ideas y ocurrencias y puntos que se conectan entre sí pero que ¿hacia dónde van? Parece que Fernández Mallo se conforma con demostrarnos todas las curiosidades que almacena en su cabeza, entretejiéndolas de cualquier manera; esto por sí solo no tiene ninguna trascendencia ni es capaz de sostener tanto texto.

11 de junio de 2021

Jaque mate pastor

Todos los hombres del rey de Robert Penn Warren.

Páginas completadas: 72/776 (luego me castigan porque soy sincero). El comienzo tiene una fuerza innegable y la expresividad del autor deja algunos detalles sugerentes de vez en cuando, pero poco a poco nos vamos adentrando en un territorio plúmbeo, de ritmo letárgico, que es difícil de digerir. La sobrecarga de descripciones irrelevantes y el estancamiento argumental (ausencia de incidentes interesantes/extensión excesiva de partes tediosas) van llenando la mochila de piedras hasta llegar al agotamiento, y ya veis que éste llega pronto. Leí la edición restaurada de Anagrama y casi como compensación cósmica, aunque la narración no puede ser denominada "económica", la lectura sí lo fue, ya que saqué el libro de la biblioteca, sin ningún perjuicio para mi bolsillo.