Un libro sobre el fracaso de un libro titulado After That.
Metaficción. ¿Autoficción? Quizá poesía.
Las traducciones de las citas son mías.
Un libro para escritores o para gente con inquietudes literarias.
"Estaba decepcionada por no poder escribir como una novelista, con planes y previsión, y de escribir impulsivamente como una poeta".
Cuestiona la secuencia narrativa.
En su novela corta quiere hablar de cómo la ficción y la vida se solapan.
Introduce su nombre real en el texto.
"El alcance de una obra narrativa lo determinan dos intensidades opuestas. La propulsión y la repulsión". Asegura que utiliza la primera para explorar los mecanismos del tiempo y la segunda para amasar páginas y escribir un libro continuo.
Dice que los libros cortos también pueden ser "grandes y largos".
Siendo poeta, no le gusta la idea de secuencia. "Para escribir ficción una necesita varios puntos desde los que salir y al menos un punto al que llegar".
Sólo hay drafts de esa novela corta que se titula After That. El título juega con la posibilidad de una secuencia.
"Un libro que fue escrito pero nunca ubicado en el mundo", ya que no fue publicado.
La ficción te muestra cristales rotos, pero sin que estés presente, sin necesidad de vivir directamente el lado trágico o sucio de la realidad.
Lo que busca con After That es espacio y vacío. No desorden ni caos.
"Mi reto era construir, partiendo de una serie de espacios vacíos, una historia cohesiva lo suficientemente larga para poder llamarse novela corta, pero no tan larga ni tan cohesiva como para sufrir de cronología, un pensamiento que me llevó a esta cuestión inacabada: ¿acaso el despliegue del mundo del narrador (p. ej., sus amigos y su pasado, sus planes) produce los sucesos?".
Se pregunta: "¿puede un suceso ocurrir con la simple introducción de un nombre o una relación, o el suceso debe estar planeado fuera de los límites del texto para después ser arrojado dentro? [...] ¿Qué produce los sucesos en la escritura?".
"Mi obra es fácil. Parece decir 'pasea por aquí tranquilamente'. Pero lo que intento hacer es que el lector sospeche de esa progresión, sospeche si realmente está progresando. Es asombroso todo lo que se puede hacer con el tono [...] Eso es lo que quiero: moverme sin ir a ninguna parte".
Asocia la insipidez de la ciudad con la novela convencional. Los nombres de las calles son números, la planificación urbanística está basada en una cuadrícula repetitiva...
"Estoy escribiendo un libro sobre la escritura fallida de otro libro y poniendo cautelosamente los sucesos de ese fracaso en un circuito de tiempo, y aun así, días y años van pasando en esta conmemoración".
Esta novela sirve para atar cabos y cerrar algo inacabado. Un recurso creativo para acabar algo que no se puede acabar.
He de decir que la reflexión sobre los sucesos y las secuencias no es del todo satisfactoria. Falta desarrollo en esa dirección. No obstante, por alguna misteriosa razón (con el tono adecuado se puede escribir cualquier cosa), To After That aka TOAF me ha gustado.
Cuestiona la secuencia narrativa.
En su novela corta quiere hablar de cómo la ficción y la vida se solapan.
Introduce su nombre real en el texto.
"El alcance de una obra narrativa lo determinan dos intensidades opuestas. La propulsión y la repulsión". Asegura que utiliza la primera para explorar los mecanismos del tiempo y la segunda para amasar páginas y escribir un libro continuo.
Dice que los libros cortos también pueden ser "grandes y largos".
Siendo poeta, no le gusta la idea de secuencia. "Para escribir ficción una necesita varios puntos desde los que salir y al menos un punto al que llegar".
Sólo hay drafts de esa novela corta que se titula After That. El título juega con la posibilidad de una secuencia.
"Un libro que fue escrito pero nunca ubicado en el mundo", ya que no fue publicado.
La ficción te muestra cristales rotos, pero sin que estés presente, sin necesidad de vivir directamente el lado trágico o sucio de la realidad.
Lo que busca con After That es espacio y vacío. No desorden ni caos.
"Mi reto era construir, partiendo de una serie de espacios vacíos, una historia cohesiva lo suficientemente larga para poder llamarse novela corta, pero no tan larga ni tan cohesiva como para sufrir de cronología, un pensamiento que me llevó a esta cuestión inacabada: ¿acaso el despliegue del mundo del narrador (p. ej., sus amigos y su pasado, sus planes) produce los sucesos?".
Se pregunta: "¿puede un suceso ocurrir con la simple introducción de un nombre o una relación, o el suceso debe estar planeado fuera de los límites del texto para después ser arrojado dentro? [...] ¿Qué produce los sucesos en la escritura?".
"Mi obra es fácil. Parece decir 'pasea por aquí tranquilamente'. Pero lo que intento hacer es que el lector sospeche de esa progresión, sospeche si realmente está progresando. Es asombroso todo lo que se puede hacer con el tono [...] Eso es lo que quiero: moverme sin ir a ninguna parte".
Asocia la insipidez de la ciudad con la novela convencional. Los nombres de las calles son números, la planificación urbanística está basada en una cuadrícula repetitiva...
"Estoy escribiendo un libro sobre la escritura fallida de otro libro y poniendo cautelosamente los sucesos de ese fracaso en un circuito de tiempo, y aun así, días y años van pasando en esta conmemoración".
Esta novela sirve para atar cabos y cerrar algo inacabado. Un recurso creativo para acabar algo que no se puede acabar.
He de decir que la reflexión sobre los sucesos y las secuencias no es del todo satisfactoria. Falta desarrollo en esa dirección. No obstante, por alguna misteriosa razón (con el tono adecuado se puede escribir cualquier cosa), To After That aka TOAF me ha gustado.
Un libro para escritores o para gente con inquietudes literarias.






















