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19 de junio de 2026

Un placer tan prof... ano

VOX
de Nicholson Baker.

Un hombre y una mujer que no se conocen hablan por teléfono de asuntos sexuales. Coinciden gracias a un servicio telefónico que anónimamente pone en contacto a la gente que llama. 
La idea es buena y aunque la ejecución no es demasiado profunda, me ha parecido una lectura divertida, absorbente y picantona, de hecho, lo leí de una sentada.

Observaciones con spoilers:

- El personaje femenino funciona, pero echo de menos un poco más de desarrollo.

- Sugiere que las mujeres que se masturban leyendo tienen un brillo especial.

- Los dos protagonistas acaban llegando al orgasmo por teléfono, una situación rara, pero también única.

Aquí hay mucho de fantasía sexual masculina, pero es un texto original que a día de hoy tiene más valor si cabe, pues en la era de la imagen y las apariencias, enfatizar la posibilidad de llegar al orgasmo sólo con la voz del otro, imaginando el cuerpo de una persona a la que nunca has visto, es un gesto romántico y subversivo.

Cito: "supongo que la pornografía verbal, por el hecho de registrar el pensamiento en lugar de recoger exclusivamente las imágenes, o como sea, puede alcanzar más temperatura que ningún otro medio".

- La novela también puede verse como una reivindicación de la literatura, ya que a través de la imaginación, y no de las imágenes (cine, tv), uno puede alcanzar una experiencia más significativa.

19 de febrero de 2014

Para quemarse a lo bonzo

Una caja de cerillas de Nicholson Baker.

Buenos días, son las 4:57 a.m. y soy una bola rodante, llámame Matojo, de esas que aparecen en las películas del Oeste y que transgredieron el género y actualmente se utilizan como recurso humorístico para expresar el aburrimiento. Dícese de la novela en la que no pasa nada y se le atribuyen fenómenos existencialistas. Buenos días, son las 5:11 a.m., ahora no se me ocurre nada que decir así que os describiré cómo enciendo la chimenea y cómo mi pata, hembra del pato, inspecciona troncos de madera en busca de insectos para nutrirse. Buenos días, son las 4:34 a.m., hoy que el número es capicúa voy a hacer algo especial, voy a tomarme una taza de café frente a la chimenea, pero antes quiero que observéis cómo manejo las cerillas con una mano. Buenos días, son las 4:55 a.m., el libro era una broma y el editor se lo ha comido, claro ejemplo de que una vez que tienes un nombre da igual lo que escribas.