El estilo es bastante atractivo, ágil, irreverente, de chico
malo con pasta que disfruta de la vida. Escribe bien, el problema es que no escribe nada. Leí
100 páginas y lo dejé. Repetición constante de lo forrado que está y los
cubatas que se toma y lo borracho que es y las putas con las que se acuesta y
los viajes que hace y la peli que va a rodar y el dinero que va a ganar. Así
como lo cuento podría parecer interesante, pero no, no pasa nada, monotonía, no hay
dirección. Se levanta cierta brisilla crítica contra el capitalismo y la
sociedad, pero vagamente. Una mezcla de Ellis, Beigbeder y Houellebecq, pero
que te deja indiferente.
Alejandro Sawa: La mujer de todo el mundo
Hace 4 días