Como el propio título indica, estilo barroco, sí, pero de
cojones. Prosa tan alambicada y retorcida que atasca (en contraposición a lo
musical que supuestamente es la idea que impulsa al texto). Demasiada densidad verborreica, arterias y venas colapsadas, la
sangre no fluye, hospitalización inmediata. No sé dónde está la relación con la
música más allá de algunos guiños que aparecen en el texto.
Alejandro Sawa: La mujer de todo el mundo
Hace 4 días