Empire Falls de Richard Russo.
En esta visita a un pueblo moribundo de Estados Unidos, el narrador y los personajes parece que llevan a cuestas una mochila de piedras (una cada uno), por eso lo que hay en el papel se vuelve tan pesado y el propio libro se convierte en una gran roca gris a la que le habría venido bien un poco de tijera.
Después de 86 páginas abriendo la mano para intentar absorber esta roca, abandono el suplicio y en lugar de alzar los dedos índice y corazón en señal de victoria, me veo obligado a horizontalizarlos para mover el índice hacia el corazón con una cadencia firme y segura que refleje los recortes que podrían haber salvado a este mamotreto.
Alejandro Sawa: La mujer de todo el mundo
Hace 4 días
