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1 de junio de 2022

Total Failure

Hechizo total
de Simon Hanselmann.

Llego a este cómic después de Zona Crítica (reseñado aquí) y la verdad es que no hay color, literal y metafóricamente. Esto es una sucesión de sketches sin gracia, con dibujos menos llamativos, colores diluidos, humor infantil y consumo de drogas porque sí (esto último también se da en el otro cómic, pero con una dirección caótica más humorística). Además parece que su único recurso narrativo es gastar bromas pesadas a Búho, lo cual hace que sea extremadamente repetitivo. Thumbs down.

19 de abril de 2022

Confinamiento+

Zona crítica
de Simon Hanselmann.
 
El confinamiento a través de los ojos de Simon Hanselmann se vuelve verdaderamente hilarante. Sí, estamos hablando de una pandemia mundial con muchas víctimas, pero después de la tormenta, resulta reconfortante ver un tratamiento cómico del suceso. Una obra ácida, provocativa, grotesca y disparatada que le sacará carcajadas a más de uno. Eso sí... no apta para mojigatos.

Zona crítica es un cómic excesivo en todos los aspectos, sobre todo en lo que a comportamientos ofensivos se refiere, sobrepasando con creces la cuota máxima recomendable de bromas sexuales y de consumo de drogas, aunque supongo que esa es la idea. Hanselmann se mofa de la sociedad actual llevándolo todo hasta el extremo: mundo digital, redes sociales, racismo, tendencias LGTBIQ+, liberalismo, etc.

En el fondo, es una obra que lo defiende todo y lo critica todo a la vez, normalizándolo y parodiándolo al mismo tiempo, jugando con lo que puede ser ofensivo para muchos y riéndose de ello. Los dibujos son básicos y a nivel formal es bastante convencional, no juega con la estructura de las viñetas ni el flujo visual, pero eso genera un contraste sugerente con todo lo que propone a nivel contentual.

Hanselmann parece decirnos que el mundo se ha vuelto loco entre tanto activismo a favor y en contra de tantas cosas: racismo, transexualidad, "ser woke", transfobia, fascistas, antifascistas, etc. Y él pasa de todo aun identificándose como queer con disforia de género (sus propios términos), evitando las etiquetas y presentando personajes relativamente transgresores que no se toman esto como una conducta especial, sino como algo normal.

Quizá lo más destacado es que el autor logra transgredir sin asociarse a un discurso político o a un colectivo. Hay mucha autenticidad en su transgresión. La lección implícita es que en esta vida se puede ser lo que quieras sin necesidad de sentirte amenazado o adoptar una postura radical o beligerante. Esto a su vez ayuda a que la gente "normal" acepte estas tendencias con mayor naturalidad. Visto con los ojos adecuados, es un cómic que te puede hacer más tolerante y que abras tu mente para aceptar a todos los seres humanos.