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23 de julio de 2026

Sordílers

Desierto sonoro
de Valeria Luiselli.

Una pareja.
El hombre tiene un hijo y la mujer una hija. 
Al juntarse se convierten en una tribu (padre, madre, hijo, hija, padrastro, madrastra, hijastro, hijastra).
Papá y mamá se dedican a grabar sonidos de la ciudad.
Para su trabajo tienen que capturar todos los idiomas de NY.
Aparte, cada uno tiene su proyecto personal: él sobre los apaches (fueron los últimos que desaparecieron en territorio estadounidense, resistiendo a los blancos) y ella sobre los niños indocumentados que cruzan a EE. UU. (migración).
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Luiselli tiene pretensiones de alcanzar cierta profundidad con sus observaciones, pero no llega demasiado lejos, y en 
sus ansias por establecer conexiones entre elementos y conceptos dispares muchas veces acaba tropezando.

En general, falta síntesis, sobran palabras, la prosa se atrabanca.

En cierto momento aparece el destello de un road trip relativamente prometedor, pero la narración es tan estática que no transmite la euforia que provoca el movimiento ni el asombro y el entusiasmo de viajar.

83 páginas.

28 de marzo de 2014

Fantasmas sin espíritu

Los ingrávidos de Valeria Luiselli.

Hola, me llamo Valeria y quiero ser como Bolaño. Al menos lo ha intentado, ha flotado alrededor de varios poetas y uno de los temas centrales es la vida de Gilberto Owen (poeta mexicano). He empezado así pero en realidad la novela no está mal, no es una gran obra, pero ya quisieran los jóvenes escritores españoles. Hay oficio, se aprecia una escritora seria, con carencias, pero también con aptitudes. Lo mejor de la novela es la estructura interna, basada en saltos temporales que de alguna manera se relacionan con el contenido, y cómo ésta se desarrolla con frases cortas y párrafos ligeros. El tiempo se solapa y los ingrávidos son los fantasmas que viven dentro de la novela aun perteneciendo a diferentes épocas. También destacan, a pesar de ser temas bastante trillados, la metaliterariedad (madre mía el palabro) y el conflicto realidad vs ficción. La prosa sencilla, fragmentada, soltando frases y párrafos cortos, funciona, pero falta potencia, expresividad, satisface pero no enamora. Las imágenes y las metáforas son flojitas y faltan recursos humorísticos, la autora recurre en exceso a los chistes que se apoyan en la ingenuidad infantil (y no tienen gracia). El desarrollo de la novela también podría haber sido mejor. En la segunda parte hay un desplazamiento de protagonistas que rompe la armonía y difumina el empuje inicial, la idea pierde intensidad, demasiada concentración en el poeta, se desperdicia lo andado anteriormente. La novela es algo así como la peli Los otros de Amenábar pero en un entorno urbano y con toques metaliterarios. Creo que otro de los problemas es que las dos ideas principales (las superposiciones de tiempo y de realidad-ficción) se complementan a duras penas, no están bien ligadas. Furthermore, hay un toque "escribo guay y sofisticado fragancia New York" que no me gusta demasiado. La autora dice varias veces lo de "una novela horizontal, contada verticalmente" (¡no insistas tanto que no somos tontos!), como si se tratara del eslogan publicitario que justificara la novela. Porque al final parece que se trata de eso, de hacer algo medianamente original, independientemente de si transmites algo o no, es decir, su lectura no enriquece. Una novela interesante, con algunas carencias, pero que muestra una escritora a tener en cuenta en el futuro. P.D.: no estaría de más que el próximo libro no tuviera tantas erratas.