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3 de junio de 2022

Nada por acá

Kanada
de Juan Gómez Bárcena.

La verdad es que esperaba bastante más de esta novela, ya que vi potencial en las dos anteriores del autor, pero me he llevado una decepción. Sigo viendo los mismos defectos y muy poca mejoría, hasta me atrevería a decir que sus dos primeras novelas funcionan mejor. No llegué ni a la mitad.
 
Kanada parece que está escrita de forma protocolaria, esto es, como si siguiera la fórmula apropiada, correcta e inofensiva que se le exige a un escritor para que su libro sea publicable. La sensación es que todo va por raíles, no hay volantazos, no hay riqueza, no hay cambios de dirección, y eso lo notan los párpados del lector. Es como el piso piloto que no tiene alma o como los zapatos del escaparate que nadie se ha puesto y en los que casi se puede percibir el olor a fábrica.
 
*Hace años quedé una vez en persona con Juan y es un tipo muy agradable, pero a la hora de valorar sus libros tengo que ser objetivo e imparcial, si no no tendría sentido este blog. Es una exigencia personal y una forma de ser justo con la literatura y con todos los autores.

30 de abril de 2014

Durmitativo

Los que duermen de Juan Gómez Bárcena.

Relatos. Joven escritor español. Lo positivo: prosa muy cuidada, se agradece. También se aprecia mucho cariño hacia el pasado, los amantes de la historia disfrutarán el libro. Destacar cómo el conjunto camina con el tiempo; los primeros relatos están muy concentrados en el pasado y luego avanzan hacia el futuro. Creo que es una forma muy sutil de conectar los relatos, me ha parecido muy original. Los mejores para mí son El padre fundador de Alemania, Hitler regala una ciudad a los judíos, El mercader de betunes y Los que duermen. Me ha dado la impresión de que los relatos mejoraban según iba avanzando, como que los más actuales tenían mayor calidad. No sé si porque no me gusta mucho la historia o porque le he notado más suelto. También creo que hay ligeros guiños entre relatos, pero no sé si eso busca algún significado mayor o simplemente es para enlazar mejor el conjunto. Lo negativo: escribe de forma excesivamente correcta, muy preocupado de la precisión del lenguaje. Quizás si dejara fluir algo de locura o de descontrol los textos ganarían. En este sentido, ese control total sobre la narración y sobre el contenido de lo escrito resultan monótonos en relación con el conjunto. El miedo a perder el control limita el rango de expresividad, por eso al texto le falta riqueza estilística y ciertos contenidos que se alejen de las líneas principales. Los primeros relatos me han parecido bastante aburridos, muy "clase de historia". Otra cosa que creo que perjudica al texto es la narración exclusivamente enfocada en el pasado y en ideas o conceptos abstractos. Se echa de menos algo de entorno (lo que rodea a los personajes, los sentidos...), para dar al lector un terreno al que agarrarse, y también cierta concentración en la acción presente para que los relatos cojan carga en el ahora del lector. Si sólo se abre la ventana de lo que ya pasó, al lector que no le guste la historia lo pierdes. En cuanto al contenido, creo que alguna digresión o alguna referencia alejada de los conceptos que trata hubiera venido muy bien. También pienso que faltan recursos visuales como metáforas o imágenes que refresquen un poco el contenido lingüístico. Entre los polos: hay relatos con ideas buenas pero que al final se desinflan. Si hubiera añadido algún que otro final más potente o una mayor profundidad en el tratamiento de ciertos temas, el resultado hubiera sido mucho más interesante, más efectivo de cara al regusto que dejan en el lector. Recientemente ha salido un nuevo libro del autor... Si se deja llevar más con el estilo, reduce las lecciones de historia y amplía la gama de recursos y de contenidos, podríamos estar ante un libro bastante interesante (la sinopsis promete).