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24 de abril de 2023

La cicuta de Marcus Aurelio

Por qué la literatura experimental amenaza con destruir la edición, a Jonathan Franzen y la vida tal y como la conocemos
de Ben Marcus.

La editorial Jekyll & Jill nos ofrece un 2x1 porque el texto de Marcus además viene "con unos pinitos en pedantería a cargo de Rubén Martín Giráldez". Les faltó añadir más abajo: "a
 caballo regalado no le mires el dentado".

La premisa es que Ben Marcus escribe desde el sillón (¿agujero?) de escritor difícil o, según sus detractores, elitista. Cree que todavía se pueden hacer cosas nuevas, aunque eso requiere esfuerzo por parte del lector. El villano es Franzen, porque echa mierda a la literatura difícil, ya que considera que la dificultad es algo innecesario.

Podría estar de acuerdo con los dos autores, pero sobrevuela un dualismo un tanto rancio en ambas visiones. Hay muchos matices que determinan cuándo la dificultad es innecesaria y cuándo no. No se puede usar el mismo nudo para los cordones de unas zapatillas que para las amarras de un barco.

Marcus podría haber hablado de profundidad en lugar de dificultad. Hay muchas obras (Hesse, Camus, Kafka...) que logran una gran profundidad con elementos relativamente sencillos y eso es una virtud. Supongo que no le interesa entrar en ese tema, porque él no transita tanto la profundidad como la innovación literaria y ahí sí que solemos hablar de dificultad.

No estoy de acuerdo con Marcus cuando separa entre racional y sentimental, no creo que esa división sea relevante a la hora de valorar un texto. Hay obras puramente racionales que son basura. También c
ontrapone realistas y posmodernos (experimentales), siendo Franzen portavoz contemporáneo de los realistas. No sé si hay que categorizar tanto, personalmente me guío más por sensaciones que por categorías mentales. ¿Podría decir que las imágenes que pone Marcus en mi cabeza son posmodernas y las que pone Franzen son realistas?, en muchos casos sí, ¿y qué? Nada de eso determina el valor de la obra. Puedo disfrutar Las correcciones igual que The Age of Wire and String y cada una de ellas tiene sus puntos fuertes y sus debilidades.

Lo cierto es que esperaba más ideas jugosas y menos ensañamiento con Franzen. Todo esto huele a envidia, ya que Marcus es consciente de sus logros artísticos y la poca fama y dinero que le han dado y Franzen es famoso y rico gracias a su obra. Me habría gustado algo más de independencia respecto a lo que opina Franzen, pero entiendo que la pasión de Marcus por el lenguaje y la literatura son evidentes y se sentirá ofendido y se habrá visto obligado a hacer una corrección a lo Franzen o Bernhard*.

*Marcus asegura que Corrección es el libro más difícil que ha visto, teniendo en cuenta el índice Lexile de legibilidad (aquí saco pecho porque es una de mis obras favoritas).

Me interesa el Marcus que dice que si Franzen quiere abandonar la dificultad no debería escribir sino dedicarse a algo que no tenga que ver con el lenguaje, que ya de por sí requiere más esfuerzo que el cine o el paintball por ejemplo. El problema es que, una vez más, las ideas asoman pero no están trabajadas más allá del escupitajo venenoso.

Epílogo:
El texto de Martín Giráldez es un batiburrillo pretencioso que no va a ninguna parte. Está únicamente movido por el ego del autor y sus ganas de brillar en el papel. Aquí su labor debería ser otra: ampliar y expandir las ideas que expone Marcus, algo que apenas hace. Entiendo que quiere complicarlo todo para seguir la línea que marca Marcus, pero no aporta nada. No hay un orden claro en las ideas. Supongo que es pereza estructural y narrativa; es más fácil lanzar todo lo que se pueda a la pared y esperar que algo se quede pegado ("throw things at the wall and see what sticks").

16 de enero de 2023

RuBen Marcus

Magistral
de Rubén Martín Giráldez.

Artilugio ensayístico/ficcional en el que Martín Giráldez escupe a la cara del lector lo que opina sobre el panorama literario español, el lenguaje castellano y la traducción. Pero ese escupitajo no es orgánico y cristalino cual baba de bebé, sino oscuro, viscoso y de trayectoria dudosa, es decir, Rubén tiene tanta rabia acumulada que en el gapo se ven trocitos de sus tripas (bien), pero a su vez ansía innovar (superar la ranciedad que emana el escritor español medio) y esto hace que una vez escupido, el líquido chorree por su barbilla sin apenas volar por el aire para encontrar destinatario que le pueda sacar provecho (que abra su boca castellana y se lo trague con placer).

Hablando claro: la actitud de Martín Giráldez puede ser magistral, pero eso no es suficiente para que el libro lo sea. Todo es innecesariamente pedante y complicado y no pone sobre la mesa elementos narrativos significativos. El autor puede criticar la falta de esfuerzo de los lectores y su búsqueda de la sencillez (y estaría de acuerdo con él), pero no es necesario hacerlo con un texto so alambicated. De hecho, aquí está preaching to the choir (predicando para el coro, intentando convertir a los ya convertidos... ¿cómo lo traduciría Rubén?), ya que la gente que busca textos diferentes, más complejos, es la única que va a leer Magistral (aquí estamos).

El autor utiliza palabras raras y de creación propia para intentar asemejarse a Ben Marcus (como él mismo sugiere en el texto), pero no es más que un acercamiento burdo y simplón (típicamente español, hay que decirlo) a lo que propone este notable autor norteamericano. Además comete el error infantil (muy español) de creer que si uno remarca de forma consciente un aspecto aparentemente negativo de la obra (véase su pedantería o su narcisismo), esto pasa a ser un juego metanarrativo de valor incalculable.

Quizá lo más interesante es la cuestión sobre cómo el español (el idioma) no sirve para la literatura porque está desgastado por los juntapalabras de turno (Magistral intenta que el español tenga frescura, inspirándose en Ben Marcus, aunque no lo consigue) y cómo la traducción al español de Notable American Women (novela de Marcus, comentada aquí) es casi un acto de profanación.

Tomas falsas:
- Posible título del post: Rubén el Lóbrego (Jane Dark, traducción afectada que imita al libro).
- El inicio de la obra parece que usa un español rancio (¿es algo voluntario o es mi percepción?, ¿el texto que sigue como superación de esa ranciedad inicial?, no incluirlo por si acaso).
- Martín Giráldez habla de la recepción de la obra y de su calidad en el propio texto. Arrogante y demasiado autoconsciente (conectado con el jueguito meta, falsa trascendencia, ¿sirve para algo?).
- Felación a Ben Marcus en un intento de aproximarse a él, a ver si la obra se eleva por el mero hecho de contener su nombre entre sus páginas (suavizar el término "felación", estómagos sensibles).
- Se aplaude el objetivo y la actitud de Martín Giráldez, pero me temo que esto es un experimento fallido.