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8 de agosto de 2021

Los quehaceres sin hacer

Una chica es una cosa a medio hacer
de Eimear McBride.

Esa humildad que hace dudar de las capacidades de uno mismo, junto a las ansias de hacer justicia a todo lo que leo, me empujaron a releer (intentar releer) esta novela con la que no pude en 2016. Y lo que sucedió es que no pude pasar de las 20 páginas. Parto de la base de que mis dos intentos de lectura han sido con la versión original. Supongo que la traducción amortiguará bastantes baches.

En definitiva, me remito a lo que dije en la primera crítica (aquí). La experiencia de lectura es irritante, ya que esa supuesta complejidad lingüística no aporta nada. Lo que intenta hacer Eimear McBride sólo lo saben hacer unos pocos elegidos de una manera disfrutable (véase Ben Marcus). Dudo mucho que alguien se haya leído el libro entero sin sentir algo de sufrimiento. Aquí entra bien una de mis frases favoritas de Nietzsche, parafraseando: algunos enturbian sus aguas para hacerlas parecer más profundas.

5 de abril de 2016

Rejoyce

A Girl Is a Half-Formed Thing de Eimear McBride.

Página 52 alcancé. Autora de descendencia irlandesa. Y veo a Faulkner y Joyce en el texto (y no me gusta ninguno de los dos, de momento). Narración caótica, "cubista" si se quiere, no se entiende nada, o se percibe por impresiones ("impresionista" si se quiere), pinceladas y brochazos, ponte el mono antes de sumergirte. No obstante, me manché. Referente contemporáneo: Ben Marcus, aunque éste lo borda. Estos escritores parten de que la manera convencional de narrar está desgastada y hay que ir más allá, generando textos cuya lectura es bastante incómoda, especialmente por la dificultad para conectar la diversidad de elementos. Si bien Marcus creo que sobresale en esta tarea, pues crea conexiones simbólicas y arquetípicas que sirven de base más o menos sólida para el resto de complejidad, con McBride uno empieza la lectura con interés pero poco a poco se pierde. Parece que hay un hijo o una hija que tiene un tumor y no se sabe si va a salir adelante, etc. Supongo que el desorden del texto está relacionado con la "deformidad" del chaval. La incapacidad de ser un individuo normal se refleja en la complejidad textual. Creo que se puede exigir mucho más, como mínimo que la obra enganche lo suficiente como para no dejar de leer.