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1 de octubre de 2021

Palidece frente a otras obras del autor

El rey pálido
de David Foster Wallace.

Cóctel que agita y mezcla las ideas sobre la entropía de la información de Thomas Pynchon y el enfoque del propio Wallace sobre el aburrimiento y la gratificación. Se establece una relación entre la relevancia de la información que se presenta y el aburrimiento que esta genera, con resultados altamente irregulares.

Todo empieza bien, con toques de humor y la típica elocuencia hiperconcentrada e hiperconsciente de Wallace, pero poco a poco los aspectos más soporíferos de una de las protagonistas, la Agencia Tributaria estadounidense, van saliendo a la luz. Sólo nombrarla ya cansa. Uno aguanta el tostón por los fragmentos metanarrativos que gradualmente incluye el autor, ya que van abriendo el texto a posibles reflexiones futuras potencialmente interesantes, pero esto, apretando los dientes durante la lectura, funciona hasta la página 400 (de un total de 616).

Esta novela resulta decepcionante principalmente porque el ratio genialidad/aburrimiento no compensa, algo que sí sucedía por ejemplo en La broma infinita (infinitamente mejor, tratada aquí). Parece que en todo momento falta ese golpe maestro que dé más sentido a todo y haga que la obra sea más significativa. 

Es cierto que Wallace quiere que todo sea aburrido a propósito, pues el objetivo es que el lector saque algún tipo de enseñanza trascendental a través del aburrimiento. Pero insisto, eso ocurría en La broma infinita, aquí no; falta ese pasito extra que nos permita beber del vino de los dioses. Wallace se limita a ofrecer un texto aburrido para que entrenemos nuestra resistencia, para que seamos héroes aguantando el tedio, ya que "es la clave de la vida moderna. Si eres inmune al aburrimiento no hay literalmente nada que no puedas conseguir" (p. 478).

Quizá lo más sugerente del libro es que Wallace crea una paradoja. Cito de la página 288: "Una lista exhaustiva y cien por cien precisa del tamaño y la forma exactos de cada hoja de hierba de mi jardín es 'verdadera', pero no es una verdad que le vaya a interesar a nadie. Lo que hace que una verdad sea significante, valiosa, etcétera, es su relevancia". ¿Qué pasa si lo relevante es lo aburrido, lo que no interesa a nadie, porque te enseña una lección valiosa?

Observaciones y anotaciones en crudo (puede haber spoilers):

- P. 105: el tedio como escudo, ¿por qué no se habla del aburrimiento, qué hay oculto detrás de él, por qué nos molesta tanto? Relación entre información y tedio.

- P. 128: obra de teatro que es aburrida y el público se va y empieza la acción cuando todo el mundo se ha ido.

- P. 137: después de una charla soporífera, dice que tiene mucha tolerancia al dolor... Aburrimiento = dolor.

- P. 138: quedarse repasmado = concentración absoluta / perro que aceptaba los límites de su vida (la cadena) / persona claustrofóbica a la que encierran en un cuarto pequeño porque grita, lo que le hace gritar más y demuestra que ciertas reglas tienen que ser flexibles.

- P. 145: médium de datos, percibe datos irrelevantes de cosas aleatorias.

- P. 175: crítica al capitalismo: comprar cosas para distinguirse de los demás y sentir que existes.

- P. 249: ve una serie en la tele sin ser consciente de lo que está haciendo, el aburrimiento hace que el lector sea consciente de que está leyendo.

- P. 257: "el verdadero coraje consiste en soportar el tedio minuto a minuto y dentro de un espacio cerrado" esa resistencia = heroísmo / "todo está diseñado para parecer heroico, para excitar y gratificar al público" (apariencia de heroico) / "el heroísmo verdadero no recibe ninguna ovación y no entretiene a nadie" / "el heroísmo verdadero son ustedes a solas en su puesto de trabajo" (referido a los funcionarios de la Agencia Tributaria, quizá extrapolable).

- P. 258: el heroísmo es incompatible con el aplauso popular... cuanto menos emocionante es un trabajo, más potencial tiene para ser escenario del heroísmo verdadero, lo que puede dar un placer inimaginable.

- P. 259: el aburrimiento, la rutina, el desorden... son los enemigos del héroe y son temibles porque son reales.

- P. 260: "en el mundo actual, las fronteras están fijas y ya se han generado los datos más importantes. Caballeros, la frontera heroica de hoy día está en el ordenamiento y la utilización de esos datos" (una visión de la entropía de Pynchon).

- El capítulo 22 es bastante largo y podría haberse dividido a su vez en capítulos, pero Wallace no lo hace, buscando así transmitir ese tedio voluntario que refleja una de las ideas principales. Aguantar el tedio como tarea heroica que ofrece un placer inesperado en el lector.

- P. 276: la Agencia Tributaria te hace una prueba para entrar: aguantar el aburrimiento de lo que te tienes que aprender.

- P. 348: los examinadores veían espectros/alucinaciones por tanto aburrimiento concentrado.

- P. 377: invertir tiempo en lo que más "ingresos netos" genere o sea más prometedor (lector - libro - recompensa). Tener herramientas para detectar qué casos requieren un examen más profundo (cómo leer, qué promete profundidad, etc.).

- P. 421: el término "aburrimiento" surge por necesidad cultural.

*Las páginas corresponden a la edición de Debols!llo.

16 de diciembre de 2014

Tetrnis

Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer de David Foster Wallace.

Libro de ensayos bastante irregular. Cuatro bien, tres mal. El ensayo sobre David Lynch es muy bueno, junto con el de la ficción y la televisión, junto con el del tenista Michael Joyce, junto con el del tornado (en orden descendente de calidad). El resto son tirando a insoportables (lo que se soluciona con un par de gestos de muñeca). Lo más encomiable es la profundidad analítica y reflexiva de Wallace, entra hasta la cocina y te saca un planteamiento filosófico de un plato de macarrones. Muchas reflexiones, muy interesantes, lanzo algunas de ellas cual máquina lanzadora de pelotas de tenis (aleatoriamente): el escritor es un observador al que no le gusta ser observado; la televisión es importante porque moldea la imagen que uno tiene de sí mismo y de cara a la sociedad, incluso llega a ser más influyente que la propia literatura; los anuncios antes apelaban al grupo (unión) y ahora se concentran en la diferenciación (el individuo sobresale por encima del grupo gracias al producto anunciado); la televisión y los anuncios absorben la ironía y otras herramientas postmodernas de forma que la literatura pierde armas para rebelarse contra el sistema, y de aquí: rebelarse contra la televisión usando técnicas absorbidas por ésta es inútil. Etc.

6 de mayo de 2014

Sombreros fuera

Entrevistas breves con hombres repulsivos de David Foster Wallace.

Libro de relatos más autobiográfico (autorreferencial) de lo que parece. Todo es un intento de conexión con el otro, con el lector. Es un libro bastante bueno, aunque es cierto que algunos relatos tratan temas trillados (feminismo, sexo, amor...) de forma demasiado simple y otros son demasiado cerebrales (definiciones de términos, infinidad de nombres propios y marcas, etc.). A veces simplemente trata de retorcer las conciencias para que reflexionemos sobre lo que damos por hecho. Comentarios sobre algunos relatos que me parecen muy interesantes:

- Entrevistas. Wallace quita la pregunta para que el lector llene el hueco y complete la entrevista. Así el lector es un participante activo y al mismo tiempo, puesto que es un libro de ficción y el que contesta es el escritor, se convierte en entrevistador. Esto busca que el lector se meta en el libro y que parezca que las entrevistas son cosa de los dos, sin el lector la entrevista quedaría incompleta.

- Pop Quizzes, los relatos en los que se hace una pregunta al final. La mayoría me parecieron muy normalitos, pero al final Wallace introduce una metanarrativa que lo colorea todo. Cuestiona la utilidad de algunos relatos y la consistencia del conjunto preguntando directamente al lector y reflexionando con él. Duda de su creación e intenta justificarse o disculparse frente al lector. Otra vez, Wallace busca el apoyo del lector.

- El relato de la piscina. Describe todo el proceso de un chaval que sube a un trampolín y justo antes de saltar se acaba el relato. Esta idea está también en "La broma infinita", no te da lo que quieres, va en contra del final gratificante, te niega la satisfacción de terminar el relato, no te permite cerrar el círculo. Esto hace al lector más consciente de su conexión con el escritor (sin él no hay final satisfactorio) y al mismo tiempo te habla del valor del proceso narrativo, es decir, el medio es un fin en sí mismo.

- La persona deprimida. El lenguaje concentrado y repetitivo genera en el lector la misma sensación que la persona deprimida genera en sus amigos cuando llama por teléfono para darles la brasa sobre sus problemas. Wallace intenta ser pesado aposta. Busca apoyarse en el lector intentando transferir, a través del lenguaje, lo que siente y cómo se sienten los "puntos de apoyo" de una persona deprimida. Muestra una capacidad psicológica y una introspección tremendas. Gran relato.

- El onanista con poderes. Muy gracioso. Un chico que se quiere masturbar en el baño del gimnasio y tiene miedo de que le pillen. Entonces utiliza sus superpoderes para parar el tiempo, pero se da cuenta de que si sólo para el tiempo en el gimnasio puede causar alteraciones en el desarrollo global porque alguien puede entrar de repente y ver que la gente está quieta. Entonces tiene que parar el tiempo en el gimnasio y en la ciudad, pero si alguien entra en la ciudad justo en ese momento verá que el tiempo está parado y será un problema. Así hasta que al final es consciente de que tiene que parar el universo entero para poder masturbarse. Microcosmos vs macrocosmos. El yo frente al universo. La idea es que el yo no existe por sí solo, depende de todo lo que le rodea. Es una crítica al solipsismo/egocentrismo, ya que confronta al yo egocéntrico, que busca masturbarse (placer individual, yo, me, mi, conmigo) pero para hacerlo sin ser visto depende de factores que están fuera de él, es decir, hasta para algo puramente individualista hay una preocupación por el otro.

- El hombre que cuenta cómo seduce a las chicas a pesar de tener un muñón en el brazo. El hombre, sabiéndose incompleto físicamente, intenta ligar para estar completo, a través de la aceptación de la chica se vuelve completo. Esto está enlazado con varios relatos del libro. El escritor, para sentirse completo, necesita que el lector lo acepte.

- El violador que coge a una chica en la carretera. El mejor relato del libro. La chica, ya de rodillas en el bosque, justo antes de ser violada, deduce que el hombre es capaz de violar porque ve a la mujer como un objeto. Entonces ella intenta concentrarse para conectar con él y que el violador se sienta conectado a ella y de ese modo desarrolle empatía y no sea capaz de hacer nada. La concentración de la chica se refleja en la concentración del lenguaje, de tal forma que el lector se convierte en la chica. Se comenta algo de que el violador quiere conectar a través del sexo pero es tan vulnerable que necesita tener el control. El escritor es el violador, tiene el control de la narración y te obliga a enfocar a través del lenguaje para generar esa conexión escritor-lector. A través de esa concentración lingüística, escritor y lector conectan más allá del plano físico (sexual), se produce una conexión inmaterial hasta el punto de que llegas al orgasmo de la mano del escritor y del lenguaje. Posiblemente el mejor relato que he leído en mi vida.

3 de julio de 2013

The broom is on fire

La escoba del sistema de David Foster Wallace.

Esperaba algo mejor, pero no está mal (obviamente, he leído antes La broma infinita y eso genera grandes expectativas). Es una obra altamente autobiográfica, donde la personalidad del autor está repartida entre los personajes... vanidad de segundo orden (la vanidad de preocuparse de que otros piensen que eres vanidoso), la soledad, el lenguaje, la conexión con el otro, las relaciones amorosas, etc. Creo que hay una preocupación excesiva en la estructura (fragmentada) y en relacionar a los personajes como sea, y eso lo sufre el contenido. Maneja ideas interesantes que por culpa de la fragmentación no acaban de cocinarse como deberían, como si cambiáramos el sofrito de sartén constantemente y no acabara de alcanzar la plenitud de su sabor. Es una obra con mucho humor y en este apartado creo que supera a La broma infinita. Se ve una gran preocupación por el lenguaje, y la cuestión clásica de si el lenguaje viene de la realidad o la realidad viene del lenguaje y todo lo que eso supone para la identidad. El estilo está bien, algo pesado a veces, demasiado autoconsciente, pero en general bien. Ese "cuéntame una historia" que aparece varias veces en el texto viene de Manuel Puig, así como los recursos de ciertos diálogos. Hay un exceso de "no te entiendo, explícamelo bien" en los diálogos, usado como excusa para extender el tema y que parezca natural. Tiene sus vicios y sus virtudes, pero está claro que es una novela bastante mejor que la gran mayoría de las que circulan por ahí. He leído que en esta novela Wallace dice muchas cosas en clave sobre las teorías de Wittgenstein. La relación entre lenguaje e identidad es obvia, pero no he sido capaz de ver más allá de eso, no sé hasta qué punto un lector no obsesionado con el lenguaje puede entender todo lo que supuestamente Wallace quiere decir.

24 de mayo de 2013

JOIncandenza

La broma infinita de David Foster Wallace.

Llevo digiriendo el texto un par de meses. Obra maestra pues. Alto valor nutritivo.

Prosa bien, muy buena, concentrada, concentrada en el detalle[2]. Más de mil páginas con cientos de notas que te dirigen al final del libro. Tenis, cine, drogas, terroristas, drama familiar... regado con metáforas, toques de humor, ironía, sarcasmo... ¿Aburrido o difícil de leer? A veces, pero es algo voluntario[1].

[1]El autor quiere que el lector se esfuerce[2], que se concentre "más de 30 segundos en una obra de arte" y por eso enfanga el ritmo, hace que el estilo y la trama sean pesados en algunas partes[3].

[2]Más de mil páginas de texto hiperconcentrado, con descripciones milimétricas. El autor quiere que el lector se esfuerce porque en los tiempos que corren nadie se para a analizar o a observar detenidamente, se busca la satisfacción inmediata. Ese placer instantáneo[14] surge como antídoto ilusorio a cualquier conflicto interno, así en vez de hacer un ejercicio de introspección, de concentración en uno mismo para solucionar el conflicto, uno lo evita dejándose llevar por las diferentes fuentes de entretenimiento como pueden ser la televisión o las drogas[4].

[3]Referencia a Proust, que usó 20 páginas para describir cómo una persona se daba la vuelta en la cama. Wallace usa 20 páginas para describir cómo unas personas dan la vuelta a un colchón. Ambas descripciones aburren. La gracia está en el esfuerzo que hace uno para soportar esas páginas. La obra de Proust se llamaba En busca del tiempo perdido[5].

[4]La obra se presenta como antídoto a la búsqueda de placer y a las adicciones, pues quiere conseguir que el lector se concentre en el texto, y en esa especie de meditación literaria, se vea a sí mismo esforzándose[10] y se dé cuenta de que mediante el esfuerzo personal puede progresar, aunque sea en un texto, y que ese esfuerzo al final también tiene su recompensa[6].

[5]Todo el tiempo invertido en algo que no da placer[7] o no promete un fin, es tiempo perdido, o eso parece si analizamos la sociedad actual[14].

[6]La fragmentariedad, aparte de dificultar la lectura voluntariamente, permite que la obra no sea lineal. El último capítulo del libro no es el final cronológico, no hay final, aparentemente es una obra anular[25], un círculo inacabado, algo infinito[18]. Uno normalmente coge un libro con el fin de entretenerse[8] e inconscientemente se impone a sí mismo acabarlo como si completar la lectura fuera un trofeo[7], sin embargo, en este caso, ni todo es entretenimiento ni se puede acabar el texto[9].

[7]Una de las historias está ambientada en una academia de tenis[10]. Unos chavales se esfuerzan para lograr un fin, luchan para mejorar y poder llegar a la élite, igual que el lector se esfuerza por acabar un libro[18], pero cuando los chavales consiguen su objetivo se dan cuenta de que está vacío. Ese esforzarse para lograr un fin está ligado al placer[11].

*Los jóvenes tenistas toman drogas, no para rendir mejor, sino para entretenerse o escapar de sus problemas[2].

[8]Wallace inicialmente quería que el título del libro fuese "Un entretenimiento fallido".

[9]El lector no puede obtener la satisfacción de acabar el libro, no puede leer el libro como un medio para conseguir el fin de haberlo acabado, porque el texto no acaba nunca[18].

[10]Partido de tenis, uno contra uno[12], lector frente a escritor. Ciertas reflexiones que aparecen en el texto remarcan que el tenis esencialmente es una lucha contra uno mismo, un ejercicio de concentración[13] donde el rival es como un espejo.

[11]Confusión entre lo que deseamos y lo que necesitamos[14].

[12]Deporte individual frente a deporte colectivo[15], el individuo, individualismo[19], frente al colectivo, lo comunitario[16].

[13]El movimiento de izquierda a derecha que hace una y otra vez el lector para ver las notas, imita al de un partido de tenis y al mismo tiempo enfatiza la oposición entre dos puntos, rompe el vector tradicional y añade otra dirección[23].

[14]La sociedad actual fomenta la búsqueda de placer. Al capitalismo le interesa que la gente use elementos externos para buscar soluciones a sus problemas[15]. El capitalismo manipula al individuo para que el trabajo resulte un medio para lograr un fin, algo que se desea, y hacer que el individuo confunda deseo con necesidad[11].

[15]Los deportes colectivos son los más populares en EE. UU. por la ilusión de conexión con una comunidad que transmiten, por actuar como espejismo que permite pertenecer a algo y escapar de la soledad. Los norteamericanos se sienten solos y proyectan la pertenencia a algo más en los deportes colectivos[17] en vez de concentrarse en lo individual[19].

[16]En el texto, Wallace ridiculiza al baloncesto con una escena en la que un personaje se corta las uñas de los pies y las va encestando en la papelera mientras habla por teléfono[21].

[17]Enfatiza el bucle. Un deporte colectivo es el que hace que un individuo se sienta parte de un colectivo. El colectivo que se siente parte de otro colectivo, aparentemente un círculo.

[18]Una broma infinita porque después de esforzarte para progresar en el texto, descubres que no hay final, que el esfuerzo no te ha servido para el fin en sí mismo que supone acabar el libro, porque todo es un bucle, te has esforzado y no te han dado un fin, no hay galletita, has trabajado y no ha habido recompensa, la única recompensa es el esfuerzo en sí mismo, el texto en sí mismo es lo que vale, el medio es lo que tiene valor, no el fin, pero al mismo tiempo, para lograr que una persona se esfuerce hay que prometer algo placentero o un fin[22].

[19]EE. UU. se llama ONAN, de onanismo[21]. Lo importante es la satisfacción individual.

>Aguantar el dolor como antídoto[20].

[20]Referencia al texto: después de desintoxicarse, uno de los personajes está en el hospital por una pelea y decide aguantar el dolor en vez de medicarse>.

[21]La broma infinita e irresoluble también reside en el hecho de ser individualista y al mismo tiempo ser incapaz de concentrarse en uno mismo y esforzarse en encontrar los problemas y solucionarlos. Se persigue el placer individual, pero se necesita acudir al deporte colectivo o a un grupo como Alcohólicos Anónimos para solucionar los conflictos individuales.[23]

[22]La broma infinita porque el lector se esfuerza en pasar las partes más pesadas con el fin de descubrir algunas líneas placenteras más adelante o con el fin de acabar el libro. La broma es que no se haría tal esfuerzo si no se avistara un fin o algo placentero, pero precisamente lo que es menos placentero es lo de mayor valor y lo que requiere más esfuerzo.[23]

[23]Hay una clara relación entre opuestos. Para leer necesito a un escritor, para valorar el medio necesito un fin, para hacer el esfuerzo necesito la promesa de conseguir algo placentero, para superar la soledad necesito pertenecer a un colectivo, para valorar lo interno necesito que lo externo lo valide[24]. Al fin y al cabo todo es tenis.

[24]Orin, Hal y Mario, los nombres de los tres hijos de la familia protagonista, forman OHM, ohmio en español, que representa la resistencia eléctrica entre dos puntos, cuyo símbolo es la letra omega, que es como un círculo abierto por abajo y es la última letra del alfabeto griego y representa el fin. Haciendo que la obra no tenga final, rompe el vector, rompe la tensión entre opuestos, intenta crear una especie de círculo, sin embargo, el círculo está abierto, está deformado[25]. El problema es que metafóricamente, en un intercambio de ida y vuelta entre dos puntos ocurre lo mismo que en un círculo[26].

#La broma infinita como una adicción, ya que también es una especie de de círculo, las ganas siempre vuelven. La adicción se convierte en adicción cuando el deseo de placer se transforma en necesidad[11].

[25]El libro es un círculo deformado, es la letra omega, porque en vez de ser algo cerrado en sí mismo, tiene dos puntos, es decir, es un círculo con dos puntos. Ejemplo: la adicción es un círculo, porque siempre vuelve, pero con dos puntos, el adicto y la sustancia. El texto a su vez está lleno de personas deformadas o que sufren amputaciones. Esto funciona como metáfora de lo que es el texto. La broma es que se rompe la estructura lineal con el objetivo de aliviar la tensión de opuestos, es decir, se intenta que el texto sea circular, completo, pero al romper esa linealidad deja de ser un círculo, deja de ser algo completo porque no tiene final; también sucede esto con el hecho de que el autor no te dé la satisfacción de poder acabar el texto y disfrutarlo como un fin.

[26]En dos dimensiones, una perspectiva lateral hace que un círculo y una línea parezcan lo mismo, esto es, que no haya final no quiere decir que el texto sea circular. La broma es que no puede ser verdaderamente circular. El esfuerzo que haces al leer el texto depende del escritor, entonces el esfuerzo que haces no es un círculo cerrado, no es un esfuerzo individual puro, porque lo haces a través del escritor, hay dos puntos, hay origen y destino, por lo tanto, para obtener una solución a un conflicto interno siempre dependes de algo externo, y al mismo tiempo, lo externo es lo que causa el problema interno. Las únicas opciones de que algo sea verdaderamente circular, el círculo cerrado en sí mismo, son el autismo[27] o la muerte[28].

[27]En el primer capítulo del libro, lo que cronológicamente es el final del texto, el protagonista no puede comunicarse con las personas de su alrededor, es como un autista.

[28]El padre del protagonista se suicida metiendo la cabeza en un microondas[29], como si hubiera comprendido que la muerte es necesaria para completar el círculo[30]. Paradoja: el microondas sólo funciona cuando está cerrado y es imposible cerrar un microondas con la cabeza dentro.

[29]El microondas calienta las cosas rápidamente, es un símbolo del placer inmediato.

[30]Como si el texto fuera una profecía acerca del suicidio del autor: cómo no acudir al fin último, a la muerte, si es imposible que lo interno tenga valor sin algo externo, si en el esfuerzo personal de superación siempre hay un elemento externo que no puedes controlar, si vas a crear algo para ayudar a los demás y vas a estar pensando en ti mismo, si es imposible llegar a ser una persona circular, un individuo íntegro que alcanza la pureza eliminando los opuestos.

26 de abril de 2013

Mímesis

Conversaciones con David Foster Wallace de Stephen J. Burn (editor).

Muy interesante. Lo leí del tirón. Si te interesa el autor deberías.

2 de octubre de 2008

No me hiervas por favor

Hablemos de langostas de David Foster Wallace.

Libro que recopila artículos en los que hace más de periodista que de escritor. Son varios textos descriptivos con algún que otro experimento narrativo como notas a pie de página larguísimas, párrafos entre asteriscos que añaden otra temática, flechitas que te dirigen a ventanitas con otros textos y poco más. A esto le añadimos un poco de humor y de reflexión y listo para comer.

Creo que hace demasiadas referencias a EEUU (marcas, nombres de famosos, siglas de empresas...), haciendo que los típicos chistes usando nombres propios sólo los pueda entender alguien de allí. Y cansa. Parece que es consciente del poco interés que tiene lo que está contando y por eso emplea todo tipo de artimañas estructurales para distraerte de lo aburrido que es. No esperaba que me aburriera tanto.

30 de septiembre de 2008

Bailar pegados es bailar

La niña del pelo raro de David Foster Wallace.

Libro de relatos que se podría dividir en dos partes:
- Los primeros relatos... con una prosa delicada, el autor crea atmósferas cotidianas a la vez que poco reconocibles, situaciones inverosímiles pero familiares, como acertadamente pone en la contraportada: "consigue que lo increíble parezca comprensible" y viceversa. Todo condimentado con un toque de humor y crítica social.

- El último relato... leerlo resulta agotador y ese parece ser el objetivo. Debido a su extensión (casi 200 páginas), todo lector se preguntará por qué no fue editado como novela. Bajo mi punto de vista, el hecho de ser tan extenso y estar dentro de un libro de relatos es una metáfora del contenido de todos los relatos anteriores. En este texto la trama parece una excusa para desarrollar un conflicto narrativo en el que se cuestiona la continuidad, el ritmo, la dirección, lo metanarrativo, etc. Aún así el contenido no deja de ser una crítica social con gracia.