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17 de julio de 2025

Freedumb

Libertad
de Jonathan Franzen.

Mi primer acercamiento a esta novela fue en 2022. No necesité mucho tiempo para darme cuenta de que era mala, pero como dudé de mi criterio, guardé lo que escribí a la espera de leerla por segunda vez. Ahora que ya ha habido segundo intento, comparto ambas reseñas.

Reseña de septiembre 2022:

Durante las 50 páginas que leí casi me quedo dormido dos veces, algo que no suele ocurrirme y que dice mucho del aburrimiento que es capaz de conjurar Franzen aquí. Me sorprende que el autor de una novela tan maravillosa como Las correcciones (comentada aquí) escriba algo tan insípido.

Quizá esté siendo injusto por haber leído tan pocas páginas, pero como ya sabrán los numerosos lectores de este blog, nunca fuerzo la lectura. Un escritor de este nivel debería tener mucha más agudeza a la hora de arrancar una novela. Aquí hay una falta de dirección evidente y un énfasis excesivo en la delineación de los personajes. Faltan incidentes y elementos intelectuales para equilibrar el personajecentrismo. No descarto darle otra oportunidad más adelante.

Reseña de julio 2025:

Segundo intento de lectura.
No tengo dudas de que Franzen sabe escribir.
Otra cosa es que aquí no sepa cómo empezar su novela.
¿Pero por qué escribe un primer capítulo de 48 páginas (edición de FSG) en el que el 90% son descripciones de y sobre personajes privilegiados y lo hace con un estilo repelente que huele a condescendencia?
Es c
omo si en la prosa se hubiera quedado impregnada la prepotencia que siente Franzen al escribir.
Un chef sin humildad que cree presentar un manjar exquisito.
Me canso antes de terminar el primer capítulo.
Ejemplo de cómo las descripciones pueden estar al servicio del exhibicionismo prosístico.

3 de diciembre de 2021

Frenzy

Las correcciones
de Jonathan Franzen.

Lo que empieza con visos de obra maestra absoluta acaba diluyéndose en las últimas 100 páginas, pero eso no impide que sea una obra maestra igualmente (le pongo 4 estrellas en lugar de 5).

Jonathan Franzen ha elaborado un retrato de una familia que pocos lectores olvidarán con facilidad. La novela está centrada casi exclusivamente en los personajes y como debe ser en estos casos, estos están perfectamente desarrollados. Acompaña una prosa exquisita, con multitud de destellos y observaciones agudas e inteligentes, unos diálogos creíbles y un humor que suele funcionar y que no duda en introducir algún toque picantón.

En general, el problema de este tipo de novelas es que suelen quedarse huérfanas de ideas, no hay brújula que marque el norte, no hay un concepto sobre el que gire todo, y eso es lo que sucede aquí. Hay alguna crítica tímida al capitalismo, está el tema de las correcciones, algún contraste entre el Medio Oeste y el este, pero nada que se desarrolle al mismo nivel que los personajes y resulte memorable. 

Quizá por eso se deshinche al final, porque no hay eyaculación conceptual, no hay orgasmo ideológico. Nace con los personajes y muere junto a ellos, para bien y para mal. Y la idea que debería dar solidez al conjunto, las correcciones, está poco trabajada. No obstante, aunque no tenga una gran idea detrás, la novela se disfruta igualmente y un lector que le dé menos importancia a las ideas no echará en falta nada.

Y las correcciones se refieren a (spoilers a continuación):
1. Los cambios que tiene que hacer Chip en el guion.

2. El invento de Axon que cerraría las cárceles (centros de corrección), ya que cambiaría la conducta de las personas.

3. Las correcciones como labor de un padre; el tercer hijo de Alfred podría servir para corregir defectos paternales en la crianza de sus hijos.

4. Mejorar nuestras ideas y nuestros sentimientos.

5. Los vuelcos del mercado, cambios en la bolsa.

6. Correcciones de los ingenieros de señalización.

7. Los cambios que ha intentado Enid en el carácter de Alfred a lo largo de los años, pero que no han servido para mucho. Aunque ella, a sus 75 años, como refleja el final del libro, sí que está dispuesta a hacer las correcciones necesarias en su vida.

Apuntes:
- Interesante que Franzen use la filosofía de Schopenhauer, pesimista, centrada en el sufrimiento, para representar la personalidad de Alfred. Este último llega a decir que la vida está hecha para sufrir.

- Sugerente observación con corrientes semióticas: que Alfred sea un individuo ejemplar podría ser una cosa de sentimientos, de percepción, no algo real. Y si no es real, eso da paso a la soledad.

Faltan más partes de Chip, sus aventuras por Lituania se han relegado al final de la novela.