Dividida en tres partes, si aguantas hasta la tercera eres
un machote (machota). La primera describe las andanzas de Pi en el zoológico.
Para mí es la parte más interesante del libro por la información que comparte
sobre los animales y los zoológicos y porque el tono infantil todavía no
molesta. Desmenucemos esta parte. Desde el principio se advierte que el libro es
infantil. Frases como: "Asentí con tanta fuerza que me extraña que no se me
hubiera partido el cuello y se me hubiera caído la cabeza al suelo", se quejaba
de dolor "como una boa constrictor que se acaba de tragar un cortacésped", "tan
impensable como si la luna se prendiera fuego", etc. Situaciones como: el
chaval tiene un trozo de pan en las manos, se asusta, el pan se le cae y aterriza en una
boñiga de vaca, o cuando el chaval invita a un profesor al zoo y éste le
pregunta si las rayas de la cebra se pueden borrar, y lo pregunta en serio. También
hay cierta dispersión en temas religiosos, hay un trozo en el que te machaca a
religiones sin ni siquiera profundizar en ellas. Después de haber leído la
segunda parte, te das cuenta de que la primera no tiene nada que ver, es puro
relleno, quizás lo del zoológico sirva, pero lo de las religiones resulta muy
gratuito, como un intento de expandir la dimensión del texto. Algún cliché también
asoma, en un razonamiento no sé quién llega a la conclusión de que lo
fundamental en la vida es el amor... barato barato. En la segunda parte Pi y su
familia van hacia Canadá en barco con el zoológico a cuestas. Y el barco se rompe
y él cae a un bote salvavidas, y aquí empieza el chiste de verdad. Se hunde el
barco, mueren un montón de personas, mueren muchos animales, mueren sus padres
(o desaparecen, no se sabe), pero él ni se inmuta, no hay emociones, no hay pena,
no hay tristeza, es un cyborg, ni siquiera hace un comentario. Luego el bote
salvavidas al que cae parece el campo de fútbol de Oliver y Benji, caben el
niño, una hiena, un orangután, una cebra y un tigre. Pero espérate que después te
dice que el bote mide 8 X 2 X 1 (largo, ancho y alto), visualízalo. Y la mofa
no es sólo que no caben ni de coña, es que el chaval tarda 20 páginas en ver al
tigre, ¡lo del tigre le pilla por sorpresa! Claro, es que el tigre estaba
debajo de una lona, porque allí en la India cuando compras un bote salvavidas
te viene con tigre incluido. Tras este banquete de inverosimilitud, el autor
empieza a describir el bote dando cifras y medidas que son irrelevantes, como
intentando justificar la jugada, como si el lector viera los números y dijera "ahhhmigo, entonces sí". No acaba aquí. Amante de las listas y los inventarios,
aparecen 3 o 4 en el libro, por supuesto, todos ellos irrelevantes, resumiendo:
¿al lector qué le importa que en el bote haya "4 bengalas cohetes con
paracaídas" o "2 cubos medianos de plástico color naranja"? Lo peor es que se
tira 100 páginas describiendo lo que hace Pi en el bote y por si todavía te quedan
ganas de seguir leyendo monotonía, te incluye una lista con las cosas que hace cada día
en el bote. Un genio. Y más genial todavía si consideramos que ha creado una basura y le han hecho una película.
Alejandro Sawa: La mujer de todo el mundo
Hace 4 días