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16 de agosto de 2013

Una fosa común

El jardín colgante de Javier Calvo.

Avanzar en esta novela es como caminar por el fango, no es que sea difícil de leer, es que se necesita mucho esfuerzo para tolerar tantos asesinatos literarios, el olor a putrefacción de los cadáveres se hace insoportable. Yo estuve con la mano en la nariz hasta la página 138, en ese momento decidí enterrar el libro y respirar aire fresco. Hablemos de fiambres. Por ejemplo (se avecina chiste malo): Javier es un escritor demasiado mental, no por la grandilocuencia de su materia gris sino porque le encantan los adverbios acabados en "-mente", tanto es así que puede soltarse un "inverosímilmente", un "sumariamente" o incluso un "desafiantemente" que ni aparece en la RAE y quedarse tan ancho. Aparte de que esos adverbios suenan mal, el exceso de "-mente" demuestra falta de recursos. Por ejemplo 2: hay que revisar esa sintaxis... "quedársela mirando", "dudo de que sea legal", "se lo queda mirando", independienteMENTE de que sean formas correctas o incorrectas, suenan muy mal. Por ejemplo 3: la manía de narrar con sencillez (sencillaMENTE) y de repente meter un palabro tipo "estrigiforme" que no pinta nada, como para demostrar algo. Por ejemplo 4: referencias estúpidas, no sé si alguien sabrá quiénes son "Carl Perkins" y "Douglas Fairbanks", no sé qué pretende el autor, supongo que quiere ponerse por encima del lector con referencias que sólo conoce él (o soy muy ignorante). Por ejemplo 5: la exquisita forma en la que se transmite que un personaje es un genio, esto es, leyendo su CV (lamentabla). Por ejemplo 6: clichés, véase el personaje que es un genio, que puede valer, pero no contento con esto el autor multiplica el cliché con una escena en la que el geniecillo es capaz de saber la vida entera de una persona con sólo verla, a lo Sherlock Holmes, lo cual es totalMENTE innecesario y sólo busca el efecto fácil; o el cliché con la típica escena de uno que entra en un lugar y oye voces que vienen hacia él y se esconde y escucha una conversación trascendental y requetemaligna. Por ejemplo 7: la repetitiva e irritante aclaración del narrador entre diálogos tipo "murmura Esteban", "carraspea", "dice Pepe", "susurra Peter", "frunce el ceño", "se ríe Juan". Creo que un texto de 2012 ya debería simplificar al máximo esto último. Por ejemplo 8: el rollo del politiqueo, aparte de que me parece un tema que a duras penas cabe en la literatura, en este caso está tratado de una manera demasiado terrenal. Por ejemplo 9: no le encuentro la gracia, ni tampoco veo el mensaje... No tengo nada más que decir, señoría.