1 de septiembre de 2021

Héroes de la anécdota

Viajes con Heródoto
de Ryszard Kapuściński.

Kapuściński se hace con un ejemplar de Historia de Heródoto y se lo lleva de viaje por Asia y África, mientras desempeña sus tareas de reportero. En los huecos libres, se pone a leer y comparte con nosotros lo que más le llama la atención del libro. El recurso es inteligente, pues despliega en paralelo las corrientes del presente y el pasado, creando un tejido interesante de colisiones temporales y espaciales que harán las delicias de los amantes de la literatura de viajes y expandirán la mente a más de uno.

La autenticidad que transmite Kapuściński es admirable, por no hablar de unos valores tremendamente humanos y empáticos; da gusto dejarse llevar por sus palabras y su visión del mundo. Además, Ryszard no se queda en la superficie de las cosas, cuando es necesario, reflexiona con bastante profundidad sobre lo que se va encontrando en su camino o sobre los logros de Heródoto como historiador.

30 de agosto de 2021

Marcaje en zona

Zona Uno
de Colson Whitehead.

La portada de la edición en inglés que compré de segunda mano dice "a zombie novel with brains", haciendo un doble sentido con "brains". Una novela en la que aparecen sesos o es inteligente, o las dos cosas a la vez, pero que ya desde el principio te abruma con su densidad palabril, algo que se nota incluso más si, como yo, no eres nativo.

Colson Whitehead se preocupa mucho de construir frases rimbombantes, tan técnicas como pirotécnicas, pero se olvida de la atmósfera y los personajes, algo clave en este tipo de creaciones. Y para percibir esto sólo necesitas 20 páginas. Además, este tipo de prosa, en este género, agota al lector con bastante rapidez si no ofrece incidentes estimulantes.

Básicamente lo que sucede es que el autor confunde prosa enrevesada con inteligencia, sustituyendo la profundidad y la observación lúcida por la elocuencia lingüística, y espera que el lector se limite a saborear la prosa y prescinda del resto de ingredientes necesarios para construir una novela de zombis convincente.

*Parece que este es uno de esos escritores a los que la traducción al español les beneficia. Mi mujer leyó El ferrocarril subterráneo en inglés y yo en español (crítica aquí) y para ella fue una lectura laboriosa y a mí me pareció excelente. A tener en cuenta.

25 de agosto de 2021

El señorito

Botchan
de Natsume Sōseki.

Red de mentiras y engaños
en el pequeño pueblo
donde llega el nuevo profesor.

Chismorreos varios se esparcen,
romances rotos y sospechas,
golpes rotundos para el pecho son.

Ligereza y entretenimiento se unen
a una prosa que exuda fluidez.
Incidentes de interés y personajes bien,
lo ambiguo va cogiendo definición.

La ausencia de especificidad pesa,
me falta Japón y sus peculiaridades,
no me transporta del todo a la cultura.

Observaciones agudas y reflexiones
tampoco asoman, no son el centro.
Lectura exenta de relevancia,
pero fácil y agradable.

20 de agosto de 2021

Embalsámame

El embalse 13
de Jon McGregor.

En menos de 50 páginas ya siento que me estoy arrastrando por una prosa cuyo objetivo debe ser imitar la textura de un lodazal. El tono áspero, casi robótico, y la marabunta de personajes sin desarrollar que desfilan por el papel tampoco ayudan a conectar con el texto. ¿Que el señor Jon McGregor quiere que los personajes sean engullidos por la comunidad y su falta de desarrollo es voluntaria? Excelente idea, no aporta nada y es difícil que se sostenga con una narración tan plomiza.

17 de agosto de 2021

Do Not Donut

Este libro te salvará la vida
de A. M. Homes.

"¿Este libro le salvará la vida a quién?" pregunta mi mujer, "¿dónde está la lección que tenemos que aprender? En realidad está vacío. Yo también sé vivir la vida y dejarme llevar si puedo ir regalando coches a la gente y comiendo en restaurantes de lujo y viajando lo que me apetezca".

Titulado cual libro comercial de autoayuda, muchos autos y mucha ayuda, pero no creo que nadie alcance la iluminación tras leerlo. Es un texto un tanto paradójico, pues funciona perfectamente como entretenimiento, pero sus ínfulas autoayudísticas (con cierto toque irónico) no cumplen las expectativas. El principal problema es que es difícil identificarse con un protagonista tan asquerosamente rico cuya crisis existencial es irrisoria en comparación con la del ciudadano medio. Sí que transmite el impulso de alguien que poco a poco le va cogiendo gustillo a la vida y va mejorando como persona, pero en un contexto de riqueza y abundancia que le resta impacto.

Hay que reconocer que el humor está bien y que tiene un ritmo bastante ágil, aunque esa agilidad a veces es contraproducente, ya que da la sensación de que Homes podría haber desarrollado más ciertas situaciones. El donut, con su agujerito en el medio, sirve de metáfora obvia del vacío interior del protagonista. Los toppings son algunos de los clichés que revolotean por la historia y el glaseado es su retrato de Los Ángeles, tiene sabor, pero es poco nutritivo.

Merece la pena como literatura escapista bien escrita y resultona (una adaptación cinematográfica podría triunfar), pero no esperes grandes revelaciones espirituales sobre el ser.

14 de agosto de 2021

Hurrah for Murray

Skippy muere
de Paul Murray.

Well, well, well... Paul Murray nos regala una de las mejores novelas de los últimos años, poniendo el foco en un grupo de adolescentes y en un profesor de su instituto. Prosa de calidad, personajes bien desarrollados, situaciones ocurrentes y un humor que suele dar en el clavo. Hay magia en el desarrollo de las relaciones románticas y en las cuestiones científico-metafísicas sobre otros universos. Ejemplo perfecto de que no todos los libros sobre adolescentes tienen que narrarse de manera básica o ser simplistas. Vislumbro una futura adaptación cinematográfica que podría convertirse en clásico.

*Aunque leí el libro en versión original, lo descubrí gracias a Pálido fuego, editorial a la que hay que aplaudir por acercar a los lectores hispanohablantes obras de calidad no tan conocidas.

**No tengo ninguna relación con dicha editorial.

***La novela es tan buena que me siento culpable de que esta reseña no sea más completa.

****Quizá en un universo paralelo sí que lo sea.

12 de agosto de 2021

Premisa recibida, ¿dónde está el desarrollo?

Castillo de arena
de Frederik Peeters y Pierre Oscar Lévy.

Este cómic son 104 páginas de premisa y 0 de desarrollo. Un claro ejemplo de una idea interesante que se queda sin explorar. Es evidente que hay un mensaje sobre la mortalidad, la duración de la vida, la relatividad del tiempo... con un guiño a que el ser humano es como un castillo de arena que finalmente se lleva el mar. No obstante, las cuestiones existenciales que deberían salir a flote con el concepto apenas se dejan ver. Se conforma con llegar a una superficie medianamente poética, sin acudir a la llamada de la profundidad.

10 de agosto de 2021

Páginas a pie de notas

Noche y océano
de Raquel Taranilla.

Novela tan metanarrativa, metaliteraria e intertextual como agotadoramente mentecéntrica¹ (la aliteración es voluntaria).

¹La mente de Raquel Taranilla se proyecta de manera abrumadora sobre el texto. El lector en ningún momento siente que está navegando por un mundo único, independiente de la autora, en el que hay personajes de carne y hueso, emociones genuinas y situaciones estimulantes. La sensación es que Taranilla está descargando su mente en el papel y el lector está encerrado en ella. No hay más mundo que el cerebro de Raquel.

Los jueguitos intelectuales, con infinidad de notas a pie de página y referencias, se sostienen hasta la mitad. A partir de las 200 páginas todo se vuelve repetitivo y tedioso. Las notas a pie de página tienen una frecuencia exagerada, cortan el ritmo de lectura constantemente y lo que aportan está supeditado a un mismo concepto que a su vez se repite, lo cual es una limitación innecesaria. Uno intenta coger algo de velocidad saltándose las notas, pero llega un momento en el que el texto es puro fango gravitatorio.

Noche y océano puede estar bien como curiosidad, ya que Taranilla tiene una prosa sólida y demuestra muchos conocimientos, pero cansa. El resultado habría sido muy superior con 200 páginas menos. A veces hay que saber cuándo decir adiós².

²En inglés dirían she overstayed her welcome.

8 de agosto de 2021

Los quehaceres sin hacer

Una chica es una cosa a medio hacer
de Eimear McBride.

Esa humildad que hace dudar de las capacidades de uno mismo, junto a las ansias de hacer justicia a todo lo que leo, me empujaron a releer (intentar releer) esta novela con la que no pude en 2016. Y lo que sucedió es que no pude pasar de las 20 páginas. Parto de la base de que mis dos intentos de lectura han sido con la versión original. Supongo que la traducción amortiguará bastantes baches.

En definitiva, me remito a lo que dije en la primera crítica (aquí). La experiencia de lectura es irritante, ya que esa supuesta complejidad lingüística no aporta nada. Lo que intenta hacer Eimear McBride sólo lo saben hacer unos pocos elegidos de una manera disfrutable (véase Ben Marcus). Dudo mucho que alguien se haya leído el libro entero sin sentir algo de sufrimiento. Aquí entra bien una de mis frases favoritas de Nietzsche, parafraseando: algunos enturbian sus aguas para hacerlas parecer más profundas.

5 de agosto de 2021

Bisectriz sin aristas

Cicatriz
de Sara Mesa.

Idea interesante en la que la sosez predomina. Y entonces llega el zzz y la repetitividad hunde a la obra. La capataz Sara Mesa no es capaz de generar interés más allá de las 100 páginas. Al principio uno se deja llevar por la curiosidad, pero la falta de brillantez de la prosa junto con un desarrollo plomizo, sin incidentes estimulantes, hacen que Cicatriz se desmorone. Una novela meramente funcional que parece que está escrita más para ser publicada que para ser leída.

2 de agosto de 2021

La sencillez sutil

Ghachar Ghochar de Vivek Shanbhag.

En su sencillez y ligereza, esta novela me ha parecido muy entretenida. Gracias a su brevedad y a la fluidez de su prosa, se puede leer de una sentada. Ayuda bastante lo bien desarrollada que está la dinámica familiar y la precisión del autor. La parte final puede parecer poco contundente y un poco peliculera, pero reflexionando sobre el conjunto, sí que se aprecian varios mensajes que resultan fascinantes, principalmente por la sutileza, disfrazada de ambigüedad, con la que Shanbhag revela las claves.

Observaciones con spoilers:
Al final se insinúa que el líder de la familia ha contratado a alguien para matar a Anita. Esto habla de cómo la familia está dispuesta a todo para conservar el statu quo. Pero también hace guiños a la posibilidad de que el negocio esté lleno de irregularidades, algo que se deja entrever a lo largo del relato, ya que el narrador tiene el puesto de jefe sin apenas trabajar y sin saber nada del negocio, lo que sugiere que podría ser un chivo expiatorio que tendría toda la responsabilidad en caso de ser descubiertos. También se menciona algo de que la familia siempre se asusta cuando se nombra a la policía. El asesinato no sólo busca mantener una jerarquía familiar que hace que las cosas funcionen, sino también ocultar la posibilidad de que alguien descubra los trapos sucios del negocio, puesto que Anita estaba cuestionando demasiadas cosas.

Cabe destacar el motivo de las hormigas que usa Shanbhag para deslizar otra observación. Cuando eran pobres, las hormigas abarrotaban su cocina y eran percibidas como seres repugnantes e invasivos. Cuando son ricos, el propio narrador mata a una que no le estaba molestando y Anita le recrimina. El autor, a través de las hormigas, nos dice que para esta familia, toda amenaza exterior debe ser aniquilada. Cuando son pobres, matan hormigas; cuando son ricos, matan personas.

29 de julio de 2021

Jamón de pata negra

El vendido de Paul Beatty.

Radiografía de Los Ángeles y de la experiencia de ser negro en uno de los barrios más desfavorecidos de la ciudad. La radiación que emite Paul Beatty es satírica, de ahí que la lámina de plástico revele un esqueleto mayormente compuesto por huesos de la risa. El estilo de Paul Beatty es tan exuberante que requiere más concentración de lo habitual (leído en versión original), pero recompensa con creces. 

Beatty demuestra ser un escritor ingenioso, inteligente y estimulante, con una prosa algo cargada pero sólida. El humor es bastante acertado, aunque hay muchas referencias que un lector de fuera de Estados Unidos no captará (me incluyo). También destaca por plantear situaciones originales que funcionan a nivel cómico y conceptual, aplicando un punto de vista crítico hacia el entorno en el que vive el protagonista. 

Posiblemente sea uno de los mejores libros sobre la experiencia afroamericana en Estados Unidos, no tanto por su realismo como por la frescura de su enfoque, que abraza la individualidad por encima de los estereotipos y las diferencias raciales y lanza dardos en todas las direcciones.

26 de julio de 2021

Azul celeste casi negro

Noches azules de Joan Didion.

Prolongación conceptual de El año del pensamiento mágico, esta vez centrándose en la muerte de su hija. Misma fluidez prosística, bastante menos emotividad y profundidad.

La relación que establece Joan Didion entre las noches de cielo azul y el paso a una etapa más oscura de la vida (enfermedad, vejez, muerte), es bastante evocadora. Más allá de eso, es un libro bastante más disperso que El año del pensamiento mágico; elusivo hasta el punto de parecer superficial a la hora de encarar el dolor y el luto.

Eso sí, lo más molesto de su predecesor sigue estando presente: Didion vuelve a ser petulante y a alardear de amistades y viajes, con un extra de egocentrismo. De hecho, parece más un tratado sobre la vejez y cómo la muerte se acerca a la propia Didion, como si la muerte de la hija fuera únicamente un recordatorio de su propia mortalidad.

19 de julio de 2021

El mejor amigo de la mujer

El amigo de Sigrid Nunez.

Cóctel refrescante de autobiografía y ficción con toques metaficcionales (ficción que habla de sí misma) y metaliterarios (literatura que habla de literatura). Por momentos me recuerda a David Markson, tanto por el tono íntimo que consigue, como por la cantidad de citas de autores y anécdotas de figuras históricas que incluye (no me extrañaría que Markson fuera una de sus influencias). 

Destaca principalmente por cómo establece un tejido narrativo sólido entrelazando el tema del suicidio con observaciones sobre literatura y la profesión de escritora, con cierto énfasis en las clases de escritura creativa que la propia Sigrid Nunez imparte en la vida real. El hilo argumental del perro también resulta simpático, aportando ternura y una dimensión más mundana que complementa a las capas más intelectuales. La prosa tiene mucha fluidez, hay toques de humor que funcionan y la mayoría de ideas que plantea son interesantes.

15 de julio de 2021

Offsaid

Fuera de lugar de Edward W. Said.

Memorias del famoso pensador palestino Edward Said, conocido principalmente por su libro Orientalismo. Sorprende lo soso y plano que es el texto, teniendo en cuenta la vida tan ajetreada que aparentemente tuvo Said. Lo que potencialmente podría haber sido algo estimulante y enriquecedor en el papel, se convierte en una masa aséptica y apática de palabras que no aportan nada más allá del valor subjetivo y genealógico que pueda tener para sus allegados. Me leí unas 100 páginas y la verdad es que me quedé igual. Hay una cantidad excesiva de detalles irrelevantes y una ausencia casi total de elementos interesantes. Rescatamos la elocuencia de Said, por supuesto, pero la prosa no se aleja de lo funcional y apenas hay reflexiones profundas de sus vivencias.

12 de julio de 2021

Tokata, errata, errática

Los errantes de Olga Tokarczuk.

Empieza fuerte y poco a poco se va deshinchando. A partir de la página 120 empecé a leer saltando entre fragmentos.

Colección irregular de anécdotas, relatos y ocurrencias relacionadas con los viajes. Prosa competente; contenido, en su gran mayoría, insulso.

No es ni una sombra de El Danubio de Claudio Magris, libro al que me recordó conceptualmente en todo momento, quizá por tenerlo fresco en la memoria, aunque probablemente haya otras comparaciones más acertadas.

Se confirma una vez más que el Premio Nobel de Literatura es un chiste. Firmado: Thomas Pynchon.

Las excusas para construir algo no lineal pueden ser aceptables (si los viajeros son seres errantes y cada viaje es un espacio-tiempo totalmente distinto, me puedo permitir hacer un texto errático), pero hay que ofrecer algo de calidad. Por desgracia, no es el caso.

Aquí la autora ha juntado una serie de escritos que tenía en el fondo del cajón y ha hecho un libro, ahorrándose los quebraderos de cabeza que supone construir una estructura sólida. 

La arbitrariedad pesa demasiado y los textos, por sí solos, no valen gran cosa. Los intentos de entrelazamiento narrativo tampoco aportan mucho.

Si cada libro es un viaje, este es en tren de Cercanías.

8 de julio de 2021

Metaánfora

El coleccionista de coleccionistas
de Tibor Fischer.

Narra una vasija inmortal y omnisciente que es capaz de cambiar de forma a su antojo. Y hasta ahí llega la originalidad de este libro. Desde el principio, el tono que plantea Tibor Fischer es demasiado infantil y lo peor de todo es que no está respaldado por el humor. Nada es serio, nada es gracioso, ¿qué nos queda? Pues un mejunje insulso y banal de chistecillos tontos, robos, travesuras y situaciones sexuales que ni la prosa ni la estructura con flashbacks consiguen animar.

6 de julio de 2021

La estatura del río

El Danubio
de Claudio Magris.

Claudio Magris recorre el Danubio y nos lleva de la mano introduciendo anécdotas, reflexiones y digresiones históricas, todas ellas desencadenadas por el territorio que vamos atravesando alrededor del río. La ambivalencia es lo que define a este ensayo: a veces sientes que estás ante una obra maestra y otras veces ante una lección de historia algo pesada. No obstante, la prosa de Magris es tan poética y evocadora y su visión es tan afilada, que los atributos positivos suelen salir victoriosos.

Destacaría el cruce conceptual que se produce al mezclar el río con las conexiones entre presente y pasado que establece Magris, especialmente desde el punto de vista de que el agua del río nunca es la misma (el tiempo sigue su curso), pero el río lo identificamos siempre como lo mismo (los capítulos históricos y las vivencias del pasado se quedan grabadas, aunque sea en la memoria o en el papel). El propio autor hace algún guiño a esta idea.

En general, plantea ideas interesantes sobre el tiempo y el espacio, despliega reflexiones agudas sobre Europa y sus diferentes culturas y tiene pasajes verdaderamente maravillosos, dignos de la mejor ficción. Aunque el contenido se apoya principalmente en el pasado (información detenida en el tiempo), su estructura formada por capítulos breves consigue transmitir el dinamismo de un viaje y te sumerge por completo en los diferentes aspectos de las regiones que transita. Bastante enriquecedor.

*Apunté el capítulo "Entre los otros vieneses", página 167, como uno de los mejores.

30 de junio de 2021

La montaña mágica

Canto yo y la montaña baila
de Irene Solà.

Al principio la lectura resulta frustrante por tanto desorden narrativo, por la imposibilidad de agarrarse a algún personaje bien definido y por la ausencia de un hilo temporal claro. Poco a poco te vas acostumbrando, aceptando, tolerando, y uno acaba saboreando el caos con gusto. 

Irene Solà sabe escribir muy bien, no hay duda. Aquí saca la varita para plantear una especie de realismo mágico de la montaña, con una prosa muy expresiva, desarrollando situaciones y anécdotas con cierto lirismo rural y pinceladas mitológicas. Lo mejor de todo es que la expresividad de la autora encaja perfectamente con el entorno que describe, de tal manera que forma y contenido cabalgan en armonía.

Se le podría achacar que no plantea reflexiones agudas, ni tiene una profundidad enriquecedora, pero lo compensa de sobra con una prosa característica y una visión singular de la naturaleza, el pueblo y la montaña que te da ganas de ir a vivir allí. Además, tiene capítulos sugerentes y la antropomorfización, un recurso que en general suele ser espinoso, funciona bien.

Es evidente que Irene Solà tiene mucho potencial. Posiblemente sea la mejor escritora joven de España (incluyendo machos y hembras hasta los 40 años de edad) que he leído hasta la fecha. Una pena que no escriba en español para poder degustar su obra en versión original.

28 de junio de 2021

Salto al vacío

Gente normal de Sally Rooney.

Pelotazo comercial (más de 1 millón de copias vendidas + serie) al que uno entra con dudas y acaba saliendo satisfecho, no por lo leído, sino por el acierto de su intuición. Otra mediocridad y nothing more.

Empezamos con diálogos incrustados en el texto sin guiones ni comillas. La autora debe pensar que esto es moderno o que aporta un extra de fluidez, pero lo que consigue es que a veces haya que releer para entender bien alguna parte, sobre todo al principio. Nevermore.

Seguimos con una narración tan precaria que tiene que recurrir (en su versión original) al uso constante de "he", "him", "she", "her". Apoteósico nivel literario, ni siquiera percibe lo molesta que es esa repetición y la falta de riqueza que denota. Nevermore.

La estructura con saltos temporales es cuestionable, pues permite que la autora deje sin desarrollar ciertos aspectos de la relación y se limite a contar anécdotas puntuales para mover hacia delante el relato. Esto ayuda a que el texto no tenga exceso de grasa y sea ágil, pero con frecuencia da la sensación de que faltan elementos. Nevermore.

Los saltos temporales acompañan formalmente a esa relación on and off de los protagonistas, pero en muchos casos se usa para no desarrollar los conflictos y las implicaciones profundas de sus actos. Cada elipsis parece un intento de huir de las exigencias narrativas. Nevermore.

Un detalle que refleja imprecisión es que un capítulo se llame, por ejemplo, "septiembre 2012" y nos hable de primavera o de abril. Rooney no tiene ninguna necesidad real de poner los meses en los títulos.  Nevermore.

Falta profundidad a todos los niveles y la intermitencia de los afectos de la pareja acaba haciéndose repetitiva. Tampoco ayuda la poca variedad de incidentes y que el disfrute de la prosa sea nulo. Nevermore.

Lo mejor que se puede decir de la novela es que se lee fácilmente. Una literatura descafeinada, desnatada, light, baja en calorías, para lectores poco exigentes. Nevermore.

*Palabras de mi mujer después de leer esta crítica: tienes razón en casi todo lo que dices y soy consciente de los defectos del libro, pero eso no impide que me guste. Ahí queda eso.

24 de junio de 2021

A topez

Correr de Jean Echenoz.

Novela sobre las veloces andanzas de Emil Zátopek, corredor checo que se convirtió en una de las leyendas del atletismo mundial. Jean Echenoz, con una prosa que parece imitar el estilo tosco pero efectivo del propio Emil, se limita a narrar las hazañas deportivas de este hombre, sin indagar en el aspecto psicológico o emocional, aunque sí hace algo de hincapié en el contexto histórico. A pesar de ser una novela breve, 140 páginas, en el tramo final, la acumulación de heroicidades acaba haciéndose repetitiva. Curiosidad que se deja leer y poco más.

21 de junio de 2021

Mild-red

Sobre el duelo de Chimamanda Ngozi Adichie.

Adichie escribe sobre la muerte de su padre, que ocurrió en junio de 2020, en pleno confinamiento global. Texto breve que funciona como curiosidad en el que la autora, más que reflexionar con profundidad o buscar cierta emotividad, parece que se desahoga de manera espontánea y ligera. Moderadamente interesante, sin destellos de ningún tipo. Hay que decir que si este texto lo escribe un autor desconocido, no se lo publican en la vida.

18 de junio de 2021

Alis Cooper

How to Be Both de Ali Smith.

Quería leer algo de la autora y posiblemente haya elegido el libro equivocado. 50 páginas de sudor y lágrimas aguanté antes de tirarlo por la ventana. Ya tenía mis dudas por no haberlo visto traducido al español. Escalar el Annapurna no es nada comparado con intentar leer esto en versión original (hay bastantes casos en los que la traducción puede suavizar ciertas asperezas). No es una cuestión de gusto, sino de que esto intenta ser literatura posmoderna a toda costa, sin importar que detrás tiene que haber un lector. Ali Smith no hace concesiones y lo que sucede es que esto es como un espectáculo de fuegos artificiales dirigido por una ciega cuya condición le impide determinar factores como la dirección, los colores y el ritmo de las explosiones. El bullicioso caos aéreo que se forma no será del agrado de ningún adulto, aunque algún jovenzuelo despistado, quizá ciego también, puede que disfrute la randomness.