El canto de las tortugas de Javier Tomeo.
Un poeta salido del psiquiátrico se muda de la ciudad al pueblo y asegura que puede hablar con los animales. Y supuestamente tiene sus charlitas con varios, aunque no sabemos bien si realmente habla con ellos o está loco.
Ejercicio fabulístico (que no fabuloso) que consigue resultar simpático a ratos, pero que no logra evitar caer en una repetitividad infantilona y graciosilla que va desgastando la experiencia de lectura hasta que uno traspasa mitad y cuarto de kilo y dice muuuu.
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