Blanco de Han Kang.
Surge cierto dolor del color cuando objetos y conceptos blancos inspiran una serie de pasajes blanquecinos, tan pálidos como flácidos, tan minimalistas como simplistas, que van a parar al mismo lugar donde van las escritoras que se cubren con sábanas blancas y se creen fantasmas, sin darse cuenta de que no se convierten en fantasmas hasta que mueren.
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