13 de julio de 2026

Mundani sur

Sprawl
de Danielle Dutton.

Danielle se desparrama como los suburbios de las ciudades estadounidenses con sus jardines delanteros, que hay que mantener limpios y ordenados por el bien comunitario, y traseros, donde puedes esconder toda la mierda en el orden que te plazca. El texto es como el jardín trasero de Danielle, aquí ha entrado todo lo que se le ha ocurrido, tenga pies y cabeza o no, que puede ser la transcripción del dictado del pato que paseaba más cerca de su cocina o una aglomeración de objetos mundanos enumerados hasta la saciedad de acuerdo al grado de acidez en boca. Desparrame. Y si notas los primeros síntomas de asfixia (o apnea del sueño) estás en lo cierto: la metralleta de Danielle no perdona, frutas, flores, utensilios de cocina, muebles, su cabeza un IKEA (Ingvar Kamprad Elmtaryd Agunnaryd) flotante con tartas y pasteles en todas las mesas del restaurante y de las falsas cocinas. ¿Nos dice algo sobre las amas de casa y su percepción de la felicidad? ¿Superfelicidad o superficialidad? ¿Crítica a la sociedad norteamericana? Realmente no importa en tanto en cuanto el artefacto cansa rápido y más cuando pretende que confundamos oblicuidad y ambigüedad con inteligencia y profundidad. No negaré que el estilo tiene algo de gracia y hay algún destello puntual, pero Danielle sobrevalora lo que puede conseguir con una narración caótica que por momentos parece fruto de los caprichos del viento que sopla hacia el oeste abriendo todas las fronteras posibles, creando la ilusión de que se pueden romper todas las fronteras a la vez.

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