Un dibujante y guionista de cómics (Perriot) se junta con un ingeniero experto en sostenibilidad (Bihouix) para pasear por la historia de la humanidad y elaborar un cómic sobresaliente que ilumina muchos rincones oscuros.
Ambos cuestionan la posibilidad de que el ser humano se expanda al espacio para lograr recursos ilimitados.
"Un cornucopiano es aquel que está convencido de que, gracias al progreso técnico, vamos hacia un mundo de abundancia". Esta persona también tiende a proyectar los milagros tecnológicos del pasado en el futuro y a creer que siempre vamos a encontrar nuevos recursos antes de que se agoten.
El progreso técnico nos aporta confort, seguridad, cultura, ocio... al menos a una parte de la humanidad (no quiere tratar el tema de las desigualdades).
Repaso histórico por lo que supuso progreso o avances tecnológicos.
Punto clave: la aparición del libro Los límites del crecimiento en el que se afirmaba que "el crecimiento infinito en un mundo finito es imposible".
Hay dos bandos: los que creen en el crecimiento ilimitado y los que creen que ese crecimiento se topa con límites materiales.
Bihouix asegura que si queremos mantener el crecimiento actual durante mucho tiempo, habrá que ir al espacio obligatoriamente. El problema es que del sistema solar no vamos a poder salir y proyectar grandes concentraciones de humanos en otros planetas es inviable.
Cuestiona la idea de que la desmaterialización y la innovación sirvan para que el crecimiento sea perpetuo. Un ejemplo de desmaterialización es que desaparecen los postes de telégrafo gracias a la invención de la radio.
Hemos entrado en un círculo vicioso: "cada vez hacen falta más recursos para captar, convertir, transformar, almacenar y utilizar la energía. Cada vez hace falta más energía para extraer recursos cada vez menos concentrados o accesibles".
Bihouix afirma que "como toda extracción minera se basa fundamentalmente en la disponibilidad de energías fósiles... y el petróleo y luego el gas acabarán llegando a su pico de producción... creo que por fuerza la producción disminuirá" y añade: "ya no será el pico del petróleo, sino el pico de todo, probablemente".
El smartphone ha producido una desmaterialización, ha sustituido a la cámara de fotos, el reloj, el despertador, la linterna, el reproductor de mp3, etc., pero también requiere antenas, cables, centros de datos... y ha facilitado las compras por internet que generan flujos logísticos y además la gente cambia de móvil con mucha frecuencia.
La eficiencia técnica no garantiza el ahorro. Según el efecto Jevons: "la idea de que un mayor rendimiento del combustible equivaldría a un menor consumo es una confusión total. Ocurre exactamente lo contrario". Si cada máquina consume menos, las máquinas rentables se multiplican y el consumo sigue siendo el mismo.
Explica el efecto Jevons con los coches... cuanto más desarrollan su tecnología, más hay y además más pesados son.
Con los aviones... cada vez consumen menos queroseno, pero al bajar el precio de los billetes, se produce un auge del viaje low cost.
Con los contenedores de los barcos... la reducción del coste hace que crezca el comercio mundial.
Con la tecnología... consumimos menos energía y recursos por cada byte de información, pero cada vez hay más datos.
"Un smartphone necesita y genera más de mil veces su peso en recursos y residuos. Unos 200 kilos".
Para ser una civilización sensata se necesitarían tres características:
1. Innovaciones basadas en los metales más abundantes (silicio, aluminio, hierro, magnesio, titanio, manganeso).
2. Uso comedido de los metales menos abundantes.
3. Filosofía del desmantelamiento, esto es, recuperar los materiales de las construcciones que en un futuro no serán tan útiles.
De este tercer punto se deriva que el reciclaje podría ser una solución. El problema es que "nuestro sistema técnico es una gigantesca 'máquina entrópica'. Extraemos recursos más o menos concentrados (de las minas) para dispersarlos más o menos rápidamente después de consumirlos. A pesar de los bonitos discursos, reciclamos muy mal. Casi la mitad de los 60 metales que utilizamos no se reciclan. O menos de un 1% según estudios científicos. Y te hablo solo de los metales, no de las decenas de miles de productos químicos".
"Es probable que estemos viviendo un paréntesis 'encantado' de abundancia material que será muy puntual dentro de la historia de la humanidad".
"Los objetos demasiado 'tecnológicos' suponen un problema. Paradójicamente, cuanto más 'high-tech' sean, más recursos escasos incorporan y más cuesta recuperar correctamente los materiales".
Vías para mejorar la sostenibilidad:
1. Austeridad. Consumir menos energía y materiales e intentar reducir nuestras necesidades al mínimo. "La energía más limpia es la que no se consume". Intentar no tirar comida y no usar el coche, que es muy poco eficiente (normalmente necesitas desplazar unos 100kg de peso y usas un coche de 1 o 2 toneladas).
2. Pasar de lo desechable a lo duradero, a una "era del mantenimiento" donde todo se repara, se reutiliza o se aprovecha al máximo. Volver al sistema de envases retornables y dejar de embotellar el agua. Diseños sencillos que duren. Dejar de lado el cambio de móvil cada dos años, la moda, etc.
3. Tecnodiscernimiento. Movilizar los recursos valiosos y escasos solo para usos muy estudiados. Hacer 'low-tech' en vez de 'high-tech' (ejemplo: se dejarían los robots para cirugías, pero no se digitalizarían las escuelas). "A menudo la complejidad tecnológica crea obsolescencia sin aportar nada novedoso" (ejemplo: termómetro de alcohol vs digital).
"Nadie sabe si un 'decrecimiento' de los flujos de materias y energía podría funcionar desde el punto de vista económico".
"Hoy, si una máquina compleja del hospital o del dentista se beneficia de componentes a menor coste es porque cientos de millones de productos electrónicos comerciales salen cada año de esas fábricas". Es decir, la tecnología que se emplea en áreas importantes de la sociedad se beneficia de la producción masiva y la obsolescencia.
Para que nada cambie se suele usar la excusa de que el decrecimiento destruiría puestos de trabajo, pero qué pasa con las innovaciones de otras empresas que también crean y destruyen puestos (véase la IA). Si se expandiera la cultura del mantenimiento y de arreglar las cosas, también se crearían puestos de trabajo.

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