Termush de Sven Holm.
Prosa precisa y tono apropiado que de poco sirven si falta todo lo demás. La radiactividad es un mero decorado en esta novela en la que el apocalipsis nuclear parece más televisado que verdaderamente vivido por los personajes; unos personajes que a su vez son culpables de no despertar ningún tipo de emoción. Lo único que logra esta historia es presentar una idea enclenque sobre la falta de solidaridad de los ricos o, en su defecto, cómo las jerarquías pueden resistir en una situación de catástrofe. Al final incluso parece que es una novela inacabada.
Leila Sucari : Casi perra
Hace 2 horas

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