El protagonista es un dibujante que siente pocas cosas y está harto de interacciones vacías.
Un día viene un fontanero a arreglarle una fuga y decide abrirse a él a ver qué pasa. Después de confesarle su profesión, el dibujante le dice al fontanero que se siente avergonzado delante de gente como él y el fontanero le contesta que le sucede lo mismo. Esto resulta revelador para el protagonista.
A partir de ahí intenta conectar con otros de manera profunda con más frecuencia, pero no siempre es posible.
El recurso de utilizar viñetas a color surrealistas y/o extrañas para reflejar el impacto emocional que vive el protagonista me parece muy acertado.
Quizá le falte un poco de desarrollo a la personalidad del protagonista, pero McPhail lo compensa subiendo el volumen sentimental en la parte final.
El recurso de utilizar viñetas a color surrealistas y/o extrañas para reflejar el impacto emocional que vive el protagonista me parece muy acertado.
Quizá le falte un poco de desarrollo a la personalidad del protagonista, pero McPhail lo compensa subiendo el volumen sentimental en la parte final.
El resultado es una historia emotiva con ilustraciones de calidad, un tono juguetón y algunos recursos interesantes.

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