21 de marzo de 2016

Ego hambriento

Ejército enemigo de Alberto Olmos.

Cerré el libro sobre la página 15, concretamente al leer esta frase: "No me interesa lo in, no me obsesiona estar on, no cultivo lo cool, no me fascina lo fashion y mi único must es masturbarme; lo friki me da escalofríos". Okey... ye ye ye... Alberto en el micrófono bitches... el rapero cuyo escenario es el papel... sí sí, nena... desde Segovia con amor... yeah... A las colegialas las tiene locas. Estamos ante lo que se denomina un escritor amateur que aquí despliega todo su ingenio, toda su potencia verbal. Alberto pasó toda su infancia durmiendo en una litera, por eso le encanta la aliteración... Ja ja ja. Lo peor no es el infantilismo de este tipo de jueguitos, sino esa necesidad implícita que tiene Alberto de buscar el aplauso a través de la ocurrencia barata. "Yo le sacaba siete años de edad y varias vidas de escepticismo". ¡Una estatua para este filósofo! A nivel literario (si es que este último término encaja con el texto) intenta ser ingenioso a toda costa y despliega una sucesión de comentarios vacíos que acaba viciando la estructura del texto. Antes de ponerse a escribir habrá que madurar por dentro. No creo que sea adecuado utilizar la literatura para alimentar el ego.

10 de marzo de 2016

A duras panes

El pan a secas de Mohamed Chukri.

Lectura sencilla, amena, agradable. Fluye mucho. Se empatiza a la perfección con los personajes y las situaciones. Pobreza, salir adelante y algunos retazos de perversión (no aptos para mojigatos). Creo que es un libro perfecto para desengrasar de lecturas complejas y sin sacrificar calidad literaria. Recomendable.

28 de febrero de 2016

Distancia de lectura

Distancia de rescate de Samanta Schweblin.

Leí 30 páginas... llámalo "distancia de lectura": mecanismo interno que separa mis ojos del papel cuando advierte la vacuidad de lo narrado y la potencial pérdida de tiempo.

"Siglo 21"; hay que ponerlo con número para reflejar adecuadamente la post-postmodernidad; las letras se quedan antiguas en la era de lo audiovisual; la gente no quiere "leer", quiere "ver"; relación directa con el cine.

"Siglo XXI"; el palito, elemento vertical que nos separa del siglo anterior, funciona como metáfora del rascacielos del ego que intenta tocar las nubes en esta época; cuántos se creen artistas y no son más que albañiles; con todo el respeto para el albañil, pues al menos conserva la humildad y no se cree arquitecto.

Diagnóstico de las creaciones de este siglo a través del texto de Samanta y ciertas conexiones: oleada de fragmentación y ambigüedad que pretenden, una vez más Nietzsche, "enturbiar sus aguas para hacerlas parecer más profundas". Esos dos recursos se adoptan ciegamente como herencia de los precursores postmodernos y se lanzan al folio en blanco como pilares de cualquier relato con pretensiones de innovar. Problema: no hay relación (simplificando) entre forma y contenido. El conjunto de la obra no es armónico. No hay un todo. Casualidad: los individuos son cada vez menos íntegros = las obras son cada vez menos íntegras y están más vacías. ¡Ups!

Ante la ausencia de profundidad postmoderna (ya en Jameson), vemos cómo el enfoque principal no es la humildad (si no sé escribir o no tengo nada que decir, me aparto) o el esfuerzo (suplo mi falta de talento con trabajo), no, no, no, no... Escribir y disfrazar. El predominio de la superficie. Que parezca que hay algo, aunque no lo haya. Concéntrate en el efecto y la imagen externa... aplausos garantizados.

2 de febrero de 2016

Nadimir Vlabokov

Pálido fuego de Vladimir Nabokov.

150 páginas... estuve a punto de acabarlo. Sensación final contradictoria. Muy interesante que las capas que habitualmente son externas al texto, o extraliterarias, (prólogo, comentario crítico, índice...) conformen el texto. Más interesante todavía es ese cuestionamiento acerca de las fronteras entre lo literario y lo académico, y las cuestiones sobre interpretación. Nos encontramos un comentario crítico sobre un texto, pero este comentario es a su vez literario, es decir, un análisis académico sobre literatura que a su vez es literatura. Al mismo tiempo, se muestra la interpretación personal del académico (gran parte de su interpretación es evidentemente subjetiva), además de que nos encontramos con un comentario crítico repleto de errores ortográficos, palabras inventadas o mal deletreadas, nombres de insectos y animales que no existen, etc., como remarcando la falta de rigurosidad del académico en cuestión. Preguntas pertinentes: ¿hasta qué punto es el crítico el que da sentido a la obra, o incluso el que la crea con su interpretación? ¿El crítico es capaz de ser objetivo? ¿Hay que fiarse del crítico y el académico o estos también están haciendo literatura? Aquí se plantean cuestiones muy relacionadas con la crisis hermenéutica y el postestructuralismo. Siguiendo esta línea de pensamiento, se presenta la dificultad de llegar a una interpretación válida, objetiva, puesto que todo texto puede llevar a múltiples interpretaciones. Podríamos hablar del crítico que interpreta el texto a su antojo y, en este caso, que quiere apropiarse del genio o pertenecer a ese halo mágico de la literatura (el académico que incapaz de crear un texto, lo interpreta como si le perteneciera, como si fuera suyo, como si su vida estuviera expuesta en esas palabras). Obviamente, el simple hecho de que se mencione que la persona que hace el comentario ha añadido notas al poema ya nos está hablando de una interpretación subjetiva, incluso de cierto constructivismo (solapa el proceso interpretativo con el creativo). La nota negativa de la obra es que me parece que hay mucho relleno en el "commentary", que si Zembla, que si el rey... obviamente habrá mucho de autobiográfico en todo eso, pero me deja bastante frío, me falta algo que me enganche en el proceso de lectura, más allá de la brillantez de la idea.

29 de diciembre de 2015

Markson revisited

Hambre de realidad de David Shields.

Me ha parecido interesante. Es una versión intelectualizada de David Markson, plasmando ideas similares de forma explícita. También coge mucho de John D'Agata y sus "ensayos líricos". David (Shields) se pregunta sobre los géneros, el apropiacionismo, el plagio, la necesidad de trama, personajes, narración, las fronteras entre ficción y no ficción, entre ensayo, novela y autobiografía, etc. Todas estas cuestiones ya estaban en el otro David (Markson). David (Shields) no consigue trascender las barreras del género, pues esta obra transmite claramente que es un ensayo (algo que no sucede con David (Markson), quien es capaz de disolver verdaderamente esta frontera). A pesar de que las pretensiones de David (Shields) no quedan satisfechas, está claro que se trata de un ensayo-collage que recurre al apropiacionismo. En este sentido, sí que se aprecia cierta originalidad y mucha capacidad para despertar reflexiones. David (Markson) es más sutil, con menos parafernalia mental es capaz de proponer más cosas.

13 de diciembre de 2015

Fry-day

Los viernes en Enrico's de Don Carpenter.

Decidí leerlo porque uno de estos blogs de por aquí lo puso bien. Aguanté 200 páginas, más que suficiente. Tiene un mínimo de interés el tema de los escritores: publico, no publico, me hago famoso, construyo este relato, las chatis, etc. De ahí no pasa, no profundiza. El resto son historias de amor y desamor y poco más y se hace repetitivo. No me transmite absolutamente nada ni a nivel emotivo ni intelectual. Ni chispas en el cerebro, ni golpes en el corazón. Prácticamente aséptico. Inodoro (en todas las direcciones posibles). Puedo entender que lo de los escritores dé cierto gusanillo y como la escritura es correcta, pues las páginas van pasando, pero no dice nada del otro mundo. Mediocre.

3 de diciembre de 2015

Fama y caramelos

Halls of Fame de John D'Agata.

Éste lo recomendaba David Foster Wallace. Meehh. Malamente he podido progresar y/o entender el núcleo atmosférico y temático de los ensayos. El de los mapas tiene interés, por el juego espacial y la cuestión de las dimensiones. Poquito más he percibido. Demasiada dispersión/aleatoriedad aparente. La gracia está, por lo visto, en que se trata de no ficción experimental que disuelve fronteras entre géneros y no es estrictamente "no ficción", pues hay mucha pincelada literaria. Vale... ¿y qué? No veo la magia. Posiblemente parte de la culpa sea mía, falta de concentración, incapacidad intelectual o problemas de lenguaje. Tendrá otra oportunidad en el futuro.

24 de noviembre de 2015

Felicitarte

El arte de la felicidad de Dalai Lama y Howard C. Cutler.

Al principio resulta pasteloso y facilón, ya que las ideas son muy elementales y cualquiera que tenga alguna lectura relacionada con la espiritualidad se ha topado con ellas anteriormente, sin embargo, poco a poco te vas dando cuenta de que ahí está la clave, esa sencillez es uno de los rasgos de la felicidad. Es un libro correcto, que quizás a una persona que haya leído mucho sobre temas espirituales no le aporte gran cosa, pero que cumple y está bien para refrescar fundamentos básicos.

13 de noviembre de 2015

Un humano en martes

The Human War de Noah Cicero.

Érase una vez una fiesta literaria en la que Noah Cicero y Tao Lin explotaban el disfraz de Bret Easton Ellis que se habían comprado en el chino. Al menos se podría decir que Ellis es un precursor (véase Menos que cero), aunque debe mucho a Camus y a las ideas de Roland Barthes (el título es un guiño a una de sus obras). Hoy en día, a falta de calidad, se introduce un poquito de marketing y se vende cualquier cosa. Esta novela, novella, no bella, es un despropósito. La falta de preocupación estética (o disminución de expresividad), en el caso de Camus, Ellis, u otros autores como Agota Kristof, viene acompañada de unas reflexiones de cierta complejidad, sin embargo, aquí simplemente se produce un traslado, una mudanza superficial, el autor no tiene capacidad creativa y simplemente se apropia de un estilo que es fácil de reproducir. Esto lo puede hacer cualquiera, construimos un discurso con frases sencillas y las defendemos diciendo que esa sencillez está relacionada con el vacío existencial y el sinsentido contemporáneo (aplausos). El problema es que salta a la vista que no hay escritor detrás. Los diálogos son de una artificialidad y una banalidad pasmosas, el absurdo y la ironía que se buscan son de una estupidez considerable, no hay inteligencia ninguna. Se trata de un chaval soltando improperios contra la guerra y la sociedad americana mientras se dedica a beber y a hablar de sexo. Banalidad no, lo siguiente. Es una vergüenza que esto pase como literatura. Y lo que nos queda por ver... Novelas que bien podrían ser el diario de un chaval de quince años. Habrá que empezar una guerra contra la mediocridad artística. He aquí la primera piedra lanzada, o una de tantas. Los misiles mejor por debajo, en silencio, para que no los detecte el radar.

5 de noviembre de 2015

IQ & Actual Things

Imaginative Qualities of Actual Things de Gilbert Sorrentino.

Y acabé dejándolo. Al principio me gustaba, mucho humor, alguna reflexión sobre el arte, cuestiones metaficcionales... Gradualmente se me fue haciendo cansino, demasiado cerebral, me sentía atrapado en un bucle intelecto-metaficcional, sin progresar. Gilbert reflexiona sobre sus propios personajes y su proceso creativo. Cuesta mucho conectar. A lo mejor soy un personaje. Me gustó la prosa, eso sí, pero fui incapaz de quedarme enganchado. Un personaje que se hace pasar por el autor. No dude de que volveremos a vernos. En la estantería reposa la que se considera su obra maestra y algún día tendré que poner mis manos sobre ella. O el autor ya es un personaje.

26 de octubre de 2015

Pre-Bukowski

Pregúntale al polvo de John Fante.

Relectura. Reconozco que la primera vez que lo leí me gustó mucho. Esta segunda lectura no me ha impactado tanto. La primera mitad me pareció muy interesante, ágil, veloz, ingeniosa, pero más adelante se desinfla, el humor se resiente, los recursos y las ideas caen en lo reiterativo... Es un texto interesante, que indaga de forma liviana en las vicisitudes de un escritor, tratando cuestiones como la pobreza (económica y moral) o el fracaso, y que desarrolla una serie de conflictos que enriquecen al texto, por ejemplo: el trastorno bipolar, o ciclotímico, relacionado con la creación (esa oscilación entre la megalomanía: soy el mejor escritor del planeta, y el pesimismo: soy un patán, no me lee nadie, etc.); la relación entre amor y desprecio (la mujer que ama al hombre que la maltrata); el contraste entre el desierto (el polvo) y la gran ciudad (Los Ángeles), etc. Recomendable... como mínimo para conocer al papi del realismo sucio.

16 de octubre de 2015

A questionable novel

A Questionable Shape de Bennett Sims.

Llamó mi atención porque el autor recibió clases de escritura creativa de David Foster Wallace. Novela de zombis que quiere desmarcarse del género. El protagonista presenta dos propósitos claros: 1. ayudar a un amigo a buscar a su padre zombi y 2. prepararse, junto a su novia, por si uno de los dos se convierte en zombi. Ese intento de originalidad que evita caer en lugares comunes, "no quiero ser una típica novela de zombis", desemboca en una obra que se desarrolla como suma de ideas y reflexiones, carente de acción y que está plagada en exceso de intelectualidades. El autor resulta muy pedante cuando menciona a Kant, Wittgenstein, Hitchcock, Tarkovski, etc., para en el fondo no llegar a ninguna parte, simplemente presentar dos o tres ideas más o menos ingeniosas. Esas referencias parecen antojos del autor que quiere demostrar todo su bagaje cultural y artístico, pues no conectan con el dibujo más grande. Toda esta pedantería se acentúa con su tendencia a ser wordy, esto es, añadir términos extravagantes que son innecesarios con el fin de 1. parecer más inteligente y 2. exhibirse lingüísticamente. Sí que se aprecian algunas ideas interesantes sobre la memoria y la identidad, pero no llegan a coger altura. Además, las analogías y las metáforas, si bien reflejan la capacidad asociativa y poética del escritor, resultan demasiado recurrentes, el recurso se vuelve repetitivo y el tedio nos muerde en el cuello. En mi opinión, no es necesario suprimir toda acción para esquivar los clichés o los convencionalismos del mundo de los zombis. Peca de ser demasiado intelectual, de querer rechazar todo lo terrenal, típico, y más allá de alguna idea suelta, no llega a ninguna parte.

8 de octubre de 2015

Tours of the Black Clock

Las vueltas del reloj negro de Steve Erickson.

Bien feo que es el título en español. Ucronía. ¿Eh? Hitler llega a viejo. Diferentes dimensiones espacio-temporales se solapan. Hoy. Siglo XX. Cauces y ríos. Segunda Guerra Mundial. Fantasmas. Y anteriormente. Amor. Venganza. Y posteriormente. El barquero. Ritmo trepidante. Los primeros 2/3 son exquisitos, luego tiene unas cuantas páginas algo débiles, pero remonta al final. Descatalogado en España (hurra). Las páginas vuelan. Quizás algo confuso en el último tercio. Big man. ¿Surrealismo mágico? La máquina de hielo resuena. Cóctel de García Márquez y Pynchon. Ayer. Muy muy... Salen pájaros de los ojos de Adolf.

1 de octubre de 2015

Fruslería veloz

Lancha rápida de Renata Adler.

37 páginas y a descansar. Acumulación de párrafos inconexos sobre sucesos nimios. Las calles de Nueva York, un vuelo a Oakland, Renata se tira un pedo en un taxi, al vecino de arriba le han puesto los cuernos, un botón, una aguja, una tela, me pongo a coser frases y sale esto. Aburrimiento versus banalidad. Cogemos Manhattan Transfer, copiamos la idea, metemos cualquier acontecimiento sin importancia de nuestra vida y a esperar los frutos. Ya se encargará alguien de decir que cada suceso banal resalta el valor de las pequeñas cosas y qué mosaico tan bonito de Nueva York y de la vida de Renata y cómo el preciosismo de la conjunción del macrocosmos y el microcosmos a través de las pequeñas píldoras de información nos hace temblarblarbla...

24 de septiembre de 2015

Nearly everything

Una breve historia de casi todo de Bill Bryson.

Tour acelerado por la historia (Bill pone el ojo donde le apetece): planetas, estrellas, la Tierra, física, química, dinosaurios, terremotos... Interesante. Su mayor pecado es extenderse demasiado en las historias personales y caer constantemente en el "pobrecito este señor que descubrió los rayos X antes que el señor que todos conocemos y apenas obtuvo reconocimiento". Demasiado toque humano y personal y poca profundidad en las ideas. Está bien como lectura fácil, para conocer algunas curiosidades y enriquecerse de forma liviana.

14 de septiembre de 2015

F & Z

Franny y Zooey de J. D. Salinger.

Me ha gustado. Falta punch, pero está bien. El propio Salinger, en un gesto metanarrativo, insinúa que la novela es demasiado intelectual, no obstante, presenta cierto equilibrio con las ideas sobre espiritualidad que presenta, no obstante, aproximarse a la espiritualidad a través de unas conversaciones altamente intelectuales no transmite plenamente esa dimensión. Franny es un ser trastornado porque sus hermanos, superdotados, ya desde pequeña le hicieron leer textos espirituales para que su crecimiento personal estuviese bien dirigido. Tras la adolescencia, esto la atormenta y la hace obsesionarse con la religión y lo espiritual hasta el punto de que tiene una crisis existencial. El texto está muy bien escrito, fluyen mucho los diálogos y es bastante preciso con el lenguaje. Se perciben dos grandes problemas: por un lado se nota demasiado que la primera parte, "Franny", es una historia corta a la que más adelante se le ha añadido la segunda, "Zooey", porque la estructura no tiene sentido, pues no guarda ninguna proporción ni muestra un objetivo claro, resulta aleatoria, rendida a los designios editoriales. Por otro lado, el final me parece muy flojo, no tiene una resolución intensa o trascendental, parece algo banal. Resultan interesantes ideas como el impacto de la educación en el individuo, la crítica al mundo académico, el guiño a lo espiritual, la importancia del desapego... Buen texto. Después de la lectura, se mantiene en la memoria, más que como obra impactante y demoledora, como anécdota intelecto-espiritual interesante y bien contada.

7 de septiembre de 2015

Ojorcocoos do ostolo

Ejercicios de estilo de Raymond Queneau.

- Me gustó mucho – dice ella.
- Menuda hez de libro, parece que lo ha escrito un niño pequeño – digo.
- Es que son eso, ejercicios de estilo, no busques más – dice ella.
- Hombre, para eso me voy a Bernhard, que es un ejercicio de circularidad constante y además tiene ideas – digo.
- Bernhard es distinto – dice ella.
- La introducción dice que la inspiración de Rainman, digo Raymond, es Bach, algo que desarrolló Bernhard con exquisito resultado en El Malogrado – digo.
- Qué quieres que haga... a mí me gustó – dice ella.
- Vaya puta mierda de libro, menudas gilipolleces – digo.
- ¿Qué esperas? Son ejercicios de estilo, enfoques diferentes sobre lo mismo – dice ella.
- ¡Joder!, para eso me leo a Bernhard, con su circularidad, su suicidio, su locura... – digo.
- Bernhard es diferente – dice ella.
- La repetición de Raymond se inspira en Bach, igual que Bernhard, pero Bernhard lo hace mejor – digo.
- Bueno, a mí me gustó – dice ella.
- Menuda castaña de libro – digo.

29 de agosto de 2015

Sononono nigger

El ruido y la furia de William Faulkner.

Aguanté unas 100 páginas, en inglés. Insoportable tostón que mezcla diálogos, narrador en tercera y stream of consciousness. La técnica muy chula, a lo Joyce, no se entiende nada, masajeando los límites de la ambigüedad y la insulsez, te clavo unas cursivas donde me place y ponte a reflexionar, etc. Interesante sería si la historia no fuera estadounidensemente campestre (ambientada en el “sur profundo”). Que si el analfabeto de turno, que si el nigga, los latigazos, etc. Dicen por ahí: innovadores puntos de vista y alteraciones gramaticales e inigualable capacidad para presentar los mecanismos de la mente humana... Como gustes. Es un texto de difícil comprensión que no aporta ni el mínimo placer estético ni la mínima agitación mental. Incluso si reflexionáramos con dureza y sacáramos algo en claro de la historia (¿desintegración de una familia?), posiblemente lo único de valor que nos quedaría sería la técnica reflejada en la estructura del texto. Aunque estoy seguro de que en aquella época los temas que trata eran de enorme importancia. Duda ninguna me queda.

17 de agosto de 2015

Detail tales

Stories in the Worst Way de Gary Lutz.

Relatos cortos muy cortos. Este hombre es un maestro de las frases. La arquitectura sintáctica y fonética está cuidada al milímetro, así como su relación con el plano semántico. Un ejemplo de ello es el título: el "stor" que inicia la frase de forma triunfal cambia su orden y pasa a ser "orst", al mismo tiempo que se ubica al final de una palabra, "worst", que tiene connotaciones negativas. De esta manera relaciona el significado de la frase, "historias de la peor forma" o que siguen un mal camino, con la colocación y el orden de las palabras y las letras. Es decir, el contenido semántico presenta un reflejo a nivel morfológico y sintáctico. Otro ejemplo: "the thing about being a girl is that stuff is stuck inside you" (p. 119); el desplazamiento sonoro, de algo suave (thing-being-girl) a algo duro (that-stuff-stuck), establece una relación entre lo fonético y lo semántico, la chica como algo suave y dulce y las cosas que se quedan pegadas en el interior como algo desagradable. Además, la segunda aliteración consigue que la frase sea "pegajosa", algo que ya viene dado semánticamente por "stuck". El problema principal de la obra es que hay una gran preocupación por los árboles y prácticamente se ignora el bosque. El detalle es muy rico, imponente, pero los relatos, como entidades individuales, compactas, tienen escasa fuerza. La ambigüedad tampoco ayuda. Es un libro que se disfruta en el instante, en la palabra, en la oración, y que pierde mucho cuando llegamos al final de cada relato, pues la resolución no suele ser satisfactoria. Eliminar la gratificación final es una técnica subrepticiamente postmoderna, no obstante, la perspectiva global de cada relato tampoco resulta sugerente (algo que sí sucede, por ejemplo, en algunos relatos de David Foster Wallace, que emplea una estrategia similar). El final puede ser una mera anécdota, algo inevitable, exento de impacto, pero la sensación tras la lectura, más global, debería encharcar nuestro pecho y electrificar nuestras neuronas.

*Para los que lean en inglés, os dejo una charla muy interesante del propio Lutz sobre la escritura, aquí: 

8 de agosto de 2015

Hadji Murat

Jadzhi Murat de León Tolstói.

Harold Bloom lo pone por las nubes. Acudo a un par de blogs que sigo habitualmente y lo ponen por las nubes. Lo leo y me deja indiferente. Estilo sencillo, directo, tirando a realista. Hay recursos interesantes: los narradores intradiegéticos, las historias que se van juntando (ecos de fragmentariedad), los saltos en el tiempo, la evocación que despierta el cardo (y la posterior circularidad), etc. ¿Qué más? ¿La historia del guerrero? ¿El individuo frente a la sociedad, la religión, la moral? Lo más destacable son los recursos, pues aunque la narración resulta bastante realista, sí que presenta ciertas estrategias modernistas en su desarrollo y estructura. No obstante, las obras postmodernas han llevado al extremo esas técnicas y al presentar contenidos más cercanos a nuestra época actual, consiguen que obras anteriores se queden obsoletas. Este texto sería revolucionario en su época, pero a día de hoy su impacto es cuestionable. Quizás se trate de mi incapacidad para salir del tiempo en el que vivo y valorar las obras desde una perspectiva que no es la mía.

22 de julio de 2015

Casi Esopo

La vida de los insectos de Víktor Pelevin.

Le di 94 páginas al muchacho para convencerme. Nada. Demasiadas expectativas. Al principio está bien, pero cuando empieza a pasar de unos insectos a otros se hace algo repetitivo. El estilo tampoco sorprende, es más, me resulta simplón. Lo peor es que esas parábolas político-filosóficas que quiere trazar con los insectos no funcionan, aparecen de improviso, algo que pone de manifiesto que los insectos son una excusa para intentar plasmar esos contenidos. Falta desarrollo antes de llegar a la idea que se quiere transmitir. Aunque el contenido (filosófico) tampoco es que sea tremebundo. Nyet.

12 de julio de 2015

Floritura de pescado

Vidas conjeturales de Fleur Jaeggy.

Cogí el libro sin saber de qué trataba. Me encuentro con minibiografías (o relatos de anécdotas) de Thomas de Quincey, John Keats y Marcel Schwob, cada uno de ellos con su capítulo bien dividido. Coincide que no he leído nada de ninguno de los tres. El estilo de Jaeggy me parece interesante, pero el texto es en sí mismo una anécdota y más considerando su tamaño. El veredicto es: indiferencia. Será que desconozco a los tres autores y no puedo saborear sus vicisitudes biográficas. Y si estamos ante el jueguito de dónde está la mosca aquí o allí, es decir, de si es realidad o ficción lo que se nos cuenta, asociado a la obra Vidas imaginarias de Schwob, su relevancia es mínima. Ese jueguito, por sí solo, ya no tiene interés.

2 de julio de 2015

La semilla

El origen de Thomas Bernhard.

La obsesión, siempre cerca, omnipresente, en un tejido teñido de biografía, desde el primer momento, y puñales a la educación y la sociedad austriacas, Salzburgo concretamente, aunque quizás faltan ideas, un más allá de, pero como relato humano, con un mínimo de complejidad formal, la obsesión, siempre cerca, reiterativa, una y otra vez, recuerdos del internado y de la infancia donde el nacionalsocialismo y el cristianismo son gemelos, sin olvidar las agonías educativas, y es que las escuelas y los institutos no hacen más que mutilarnos, destruirnos, aniquilarnos, y no hay remedio, y la aniquilación que perpetran las autoridades que se encargan de obligar a los niños a tener una educación en la que, insisto, no hacen más que eliminar al ser humano que llevamos dentro, con la dificultad que eso conlleva a la hora de reencontrarse con uno mismo, es considerable e inadmisible, pues nadie tiene el derecho de aniquilar la naturaleza del ser humano.