Una guía sobre el arte de perderse de Rebecca Solnit.
Desde el principio percibo que estos textos se guían por impulsos emocionales e inclinaciones personales caprichosas que obstaculizan cualquier posibilidad de que el discurso tenga orden y presente sus ideas con precisión.
Aceptando esa consideración infiero que esto sólo puede salir adelante con una narración de calidad que se imponga al contenido o, en su defecto, con ciertos caramelos poéticos y/o intelectuales esparcidos por aquí y por allá que amenicen la lectura.
Por desgracia, Solnit no es buena narradora, no sabe nada de caramelos y cae una y otra vez en una dispersión irritante que no consigue evocar esa sensación de perderse, de flotar sin rumbo, digna de un buen ejercicio flaneurístico.
La filosofía de la mirada
Hace 3 horas

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