Un hombre empieza a trabajar vendiendo queso. Prosa ágil. Observaciones inteligentes. Novela muy bien narrada que plantea cuestiones sobre la ambición de ser alguien, pero a la que le falta un puntito de magia y de intensidad para convertirse en algo verdaderamente notable.
Punto negro en el queso y no es trufa (y viene con spoilers):
La elipsis que se marca Elsschot cuando el protagonista ha fracasado vendiendo queso y se le viene la tormenta encima resulta frustrante para el lector. Pide más desarrollo y más impacto.

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