Mi sensación la resumo con esta frase de la novela:
"Después de todo lo que punteé y cavé, me duelen las piernas, la espalda. Somnolencia, un ligero ardor en los ojos, las articulaciones como hinchadas, los brazos entumecidos. No me puedo sacar el cansancio de encima".
En el campo argentino...
Despuntan los ajos, las espinacas nacen lindas y parejas, abundante cosecha de chauchas, etcétera, etcétera. Las labores en la huerta son repetitivas. Cierto es que la huerta es repetitiva, pero el lector no necesita que le recuerden lo repetitiva que es la huerta para saber lo repetitiva que es la huerta. Que la huerta es repetitiva ya lo sabe el lector y no necesita leer un libro en el que le recuerdan lo repetitiva que es la huerta.
Asoma algo de brillo en algunas citas, alguna observación sobre la escritura y sobre su vida amorosa, pero con cuentagotas.
Falco abusa de las listas y las enumeraciones. Demasiadas enumeraciones sobre lo que siembra y recoge y el clima y el paisaje. Demasiadas listas.
Tiene una prosa competente y podría decir que el estilo invita a seguir leyendo, a pesar de que la historia carece de interés.
Novela excesivamente repetitiva y poco expresiva.
El protagonista huye al campo y arma una huerta para llenar el vacío que deja una ruptura sentimental.
Quiere mostrar lo lento que pasa el tiempo en la huerta, pero esa lentitud se traslada al papel y resulta molesta.
Porque la huerta es repetitiva.
Quiere mostrar lo lento que pasa el tiempo en la huerta, pero esa lentitud se traslada al papel y resulta molesta.
Porque la huerta es repetitiva.

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