Shevek es un científico del planeta Anarres que viaja al planeta Urras. Anarres tiene un sistema cercano al anarquismo, mientras que Urras se parece a la Tierra en el estado actual. Las diferencias entre los dos planetas desencadenan una serie de reflexiones que Le Guin plantea con inteligencia. La obra es notable por cómo equilibra los diferentes elementos de la historia, pero sobre todo por su capacidad para hacernos pensar sobre nuestro planeta a través de un proceso de desfamiliarización de ciertos aspectos que damos por hechos.
Ideas con spoilers:
- Rol de la mujer
Cuando Shevek dice que las mujeres también se dedican a las ciencias en Anarres, le contestan que en Urras no, allí muestran su rechazo a que la mujer participe en tareas creativas no mecánicas.
La narradora sobre Shevek y Urras: parecía que en los hombres de Urras "había una mujer, una mujer reprimida, silenciada, bestializada, una fiera enjaulada. Y él no tenía ningún derecho a burlarse de ellos. Aquellos hombres no conocían otra relación que la de posesión. Estaban poseídos".
En contraposición, los desposeídos son los que no poseen objetos ni mujeres, básicamente los de Anarres, puesto que ellos no tienen esa percepción de posesión.
- Austeridad y conciencia planetaria
Critica los despilfarros del sistema de Urras.
En Anarres no hay demasiados vehículos porque eran caros y tienden a la austeridad: "todos estos lujos que si hubieran estado al alcance de cualquiera habrían drenado de modo irreparable los recursos naturales, contaminando a la vez el ambiente con productos de desecho, estaban sujetos a un control estricto mediante reglamentaciones e impuestos".
En Anarres no "se suministraba calor cuando la temperatura al aire libre era superior a los 11 grados centígrados" porque "el principio de economía orgánica era demasiado importante e influía profundamente en la ética y la estética de la sociedad".
Siguen una filosofía que proclama que "todo exceso es excremento".
- Posesión y poder
Shevek llama a los de Urras "el propietariado". En el propietariado hay desigualdad de poder e individuos que son explotados por otros.
Cuando va de compras se pregunta dónde está la gente que fabrica los productos que se venden, "¿dónde estaban las manos, la gente que hacía esas cosas? Fuera de la vista, en otra parte. Detrás de muros. Todas las personas en todas las tiendas eran compradores o vendedores. No tenían otra relación con las cosas que la posesión".
Le preguntan por qué en Anarres nadie roba y Shevek contesta que "nadie tiene nada que se pueda robar. Si uno necesita cosas las va a buscar a los almacenes".
Shevek menciona: los de Anarres nos fuimos de Urras "con las manos vacías, hace ciento setenta y cinco años, e hicimos bien. No llevamos nada. Porque no hay nada aquí, nada más que los Estados y sus armas, los ricos y sus mentiras, y los pobres y su miseria. No hay modo de actuar honestamente, con el corazón limpio, en Urras. No hay nada que uno pueda hacer en que no intervenga el lucro, y el miedo de perder, y el ansia de poder. No es posible darle a alguien los 'buenos días' sin tener presente cuál de los dos, usted o el otro, es el 'superior', o tratar de demostrarlo. No puede actuar como un hermano con la gente, tiene que manipularlos o mandarlos, obedecerles o engañarlos".
- Coerción, lucro, medios y fines
Shevek observa que todas las personas de Urras llevan una vida activa, igual que en su planeta, y la narradora comenta: "había imaginado que si a un ser humano se le quitaba el incentivo natural —la iniciativa, la energía creadora espontánea— para sustituirlo por una motivación externa y coercitiva, se lo convertiría en un trabajador holgazán y negligente", pero no era así, "la atracción, la compulsión del lucro era evidentemente un eficaz sustituto de la iniciativa natural".
En Urras "el incentivo del trabajo es la economía, la necesidad de dinero o el deseo de acumular riqueza, pero donde no existe el dinero [en Anarres] los motivos reales son más claros, tal vez. A la gente le gusta hacer cosas. Le gusta hacerlas bien". Aunque "la cuestión de fondo es los fines y los medios. En última instancia, el trabajo se hace por el trabajo mismo. Es el placer duradero de la vida. La conciencia, la conciencia íntima lo sabe. Y también la conciencia social, la opinión del prójimo. No hay ninguna otra recompensa".
A Shevek le parece horrible tener que hacer exámenes y que los estudiantes vean la física como un medio para un fin que es tener éxito en su carrera.
En Anarres todo parece un fin en sí mismo. En Urras todo son medios para obtener cosas.
- Tiempo
En Anarres todo parece un fin en sí mismo. Esto tiene relación con el tiempo: si todo es un fin en sí mismo, no existiría lo secuencial.
A Shevek le interesan la simultaneidad y la reversibilidad (esta última va en contra de la causalidad).
Shevek menciona que Urras es el pasado y Anarres el futuro, pero la narración de Urras es en el presente y la de Anarres en el pasado.
Shevek explica que "si el pasado y el futuro no llegaban a ser parte del presente por obra de la memoria y la intención, no había, en términos humanos, ningún camino, ningún lugar a donde ir". El tiempo da sentido a los humanos.
Shevek dice que siguiendo la Teoría de la Simultaneidad, "la sucesión no sería un fenómeno físicamente objetivo, sino un fenómeno subjetivo". Y lo explica así: "nosotros pensamos que el tiempo 'pasa', fluye y nos deja atrás, pero ¿y si somos nosotros los que nos adelantamos, del pasado al futuro, siempre descubriendo lo nuevo? Sería como leer un libro, ¿se da cuenta? El libro está todo ahí, todo al mismo tiempo, entre la tapa y la contratapa. Pero si usted quiere leer la historia y comprender, ha de comenzar por la primera página, y seguir adelante, siempre en orden. El universo sería pues un libro inmenso, y nosotros lectores muy pequeños".
Shevek dice que sólo nuestra conciencia es la que experimenta el paso del tiempo. Y añade: "cuando la razón se funde con el inconsciente, el místico ve que todo se transforma en una existencia única y comprende el eterno retorno".
El tiempo tiene dos aspectos: "está la flecha, el río que fluye, sin lo cual no hay cambio, no hay progreso, ni dirección, ni creación. Y está el círculo o el ciclo, sin el cual todo es caos, la sucesión sin sentido de instantes, un mundo sin relojes, sin estaciones, sin promesas".
"La filosofía del tiempo implica una ética. Pues nuestro sentido del tiempo nos permite separar la causa y el efecto, los medios y los fines". El bebé y el animal "no ven la diferencia entre lo que hacen ahora y lo que ocurrirá porque lo hacen". Hay una responsabilidad en el uso de ciertos medios para ciertos fines. Ejemplo: romper una promesa es negar el pasado y poner en duda el futuro.
El Sistema de la Simultaneidad defiende un eterno presente.
"Usted le tira una piedra a un árbol, y si usted es un simultaneísta la piedra ya ha golpeado contra el árbol, y si usted es un secuencista nunca alcanzará el árbol". Shevek intenta reconciliar ambas interpretaciones. Más adelante Shevek descubre que el punto de vista secuencial y el simultaneísta se funden gracias al concepto de intervalo que conecta los aspectos estático y dinámico del universo.
El Sistema de la Simultaneidad defiende un eterno presente.
"Usted le tira una piedra a un árbol, y si usted es un simultaneísta la piedra ya ha golpeado contra el árbol, y si usted es un secuencista nunca alcanzará el árbol". Shevek intenta reconciliar ambas interpretaciones. Más adelante Shevek descubre que el punto de vista secuencial y el simultaneísta se funden gracias al concepto de intervalo que conecta los aspectos estático y dinámico del universo.
Lo que quieren de Shevek en Urras es "la transferencia instantánea de materia. La transimultaneidad. El viaje por el espacio, entiende, sin la travesía del espacio, sin tiempo".
El final conecta de alguna manera el pasado en Anarres, justo cuando Shevek va a ir a Urras, y la vuelta a Anarres. Y hay un hainiano que quiere descubrir Anarres, como Shevek hizo en su día.
Deduzco que la simultaneidad se puede usar como un medio para un fin (con ánimo lucrativo) o como una percepción del presente que mejora nuestra conexión con el entorno.
- Mortalidad
Shevek a Takver: "si puedes ver una cosa completa [...] siempre te parece hermosa. Los planetas, las vidas... Pero de cerca, un mundo es tierra y piedras. Y día a día, la vida es un trabajo duro, te cansas, te pierdes. Necesitas distancia, intervalo. Para ver qué hermosa es la tierra, hay que verla como la luna. Para ver qué hermosa es la vida, hay que contemplarla desde la altura de la muerte [...] Todo cuanto necesitas para ver la totalidad de la vida es verla como mortal".
- Libertad y riqueza
Shevek dice que en Anarres son todos pobres y en Urras ricos, pero que en su país todos son libres y en Urras viven en una cárcel. "Aquí uno ve las joyas, allí uno ve los ojos. Y en los ojos ve el esplendor, el esplendor del espíritu humano. Porque nuestros hombres y mujeres son libres. Y ustedes los poseedores son poseídos. Viven todos en una cárcel. Cada uno a solas, solitario, con el montón de lo que posee".
La paradoja es que en Anarres son libres, pero todos viven en la pobreza. En Urras hay desigualdad, pero los ricos, aunque no son libres porque lo hacen todo por el lucro, el poder y la posesión, viven bien.
¿La felicidad viene de la libertad o del lujo y el confort material? ¿Se puede ser libre viviendo en la escasez?
Shevek se une a las clases bajas y en una manifestación dice: "en el dolor, en ese dolor que todos nosotros hemos de sufrir a solas, en la pobreza y en la esperanza reconocemos nuestra hermandad. La reconocemos porque hemos tenido que vivir sin ella. Sabemos que para nosotros no hay otra salida que ayudarnos los unos a los otros, que ninguna mano nos salvará si nosotros mismos no tendemos la mano. Y la mano que vosotros tendéis está vacía, como lo está la mía. No tenéis nada. No poseéis nada. No sois dueños de nada. Sois libres. Todo cuanto tenéis es lo que sois, y lo que dais".
¿La felicidad viene de la libertad o del lujo y el confort material? ¿Se puede ser libre viviendo en la escasez?
Shevek se une a las clases bajas y en una manifestación dice: "en el dolor, en ese dolor que todos nosotros hemos de sufrir a solas, en la pobreza y en la esperanza reconocemos nuestra hermandad. La reconocemos porque hemos tenido que vivir sin ella. Sabemos que para nosotros no hay otra salida que ayudarnos los unos a los otros, que ninguna mano nos salvará si nosotros mismos no tendemos la mano. Y la mano que vosotros tendéis está vacía, como lo está la mía. No tenéis nada. No poseéis nada. No sois dueños de nada. Sois libres. Todo cuanto tenéis es lo que sois, y lo que dais".
Shevek no quiere vender su idea sobre el tiempo a otro planeta para que este domine el mundo. Quiere que la verdad sirva para el bien común, no para beneficio de unos pocos.

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