El corazón del daño de María Negroni.
Si empiezo a echar espuma por la boca tras la ingestión de esta pócima de ramitas de petulancia y hojas de egolatría que me entierren en la nuca de un pájaro para que sus gusanos y los míos se alumbren el camino mutuamente y no confundan las vocales con las consonantes ni la oscuridad con la trascendencia.
2 de julio de 2026
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