Dos guerreras de bandos rivales viajan a través de hilos de tiempo, hacia el pasado o el futuro, dando mamporros y dejando cadáveres a diestro y siniestro para ¿llevarse huesos?, ¿modificar líneas temporales incómodas? Lo cierto es que a las 50 páginas nada me importaba ya.
Esta novela parece que se ha escrito siguiendo ocurrencias puntuales, sin aplicar una corrección posterior que dé solidez narrativa a esas ocurrencias. De hecho, parece el primer draft de un texto al que le falta desarrollo en todos los frentes.
El principal problema es que El-Mohtar y Gladstone quieren que el lector sienta rápidamente los fuegos artificiales de la guerra y la rivalidad, pero sin trabajar previamente los personajes, la atmósfera, la construcción del mundo... es decir, han empezado a construir la casa por el tejado.
Tampoco ayudan la opacidad de las secuencias de sucesos y la cantidad de conceptos técnicos que introduce la historia sin que el lector esté familiarizado con ellos, a lo que habría que sumar las estridencias de su grandilocuencia descriptiva. Algunos ejemplos:
"[Azul] medita acerca de las agonías de la simetría impregnada en la arbitrariedad del agua, los huesos magnéticos colocados como gafas de leer en el rostro termodinámico del universo, registrando el brote y estallido de cada molécula antes de que se transforme".
"Dejarás que mi nota describa un camino fractal en tu interior".
"Tengo el don verde de Cherenkov".
"Las viñas se enroscan a través de las cuencas de los ojos de los cadáveres y se retuercen más allá de los ojos de buey hechos añicos de las naves".
"Por cierto, la hidráulica de tu maniobra esférica de flanqueo lateral ha sido realmente soberbia".
"Pasan entre los muertos, bajo candelabros de omóplatos y rosetones enmarcados por cajas torácicas. Huesos metacarpianos perfilan coronas de flores".
Etc.

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