Muy llamativo el cómic desde fuera, con su tapa dura texturizada y todo de color negro, incluidos los cantos de las páginas... La cosa cambia cuando lo abres.
Bochornosa la cantidad de estupideces que presenta esto por viñeta cuadrada. Los dibujos son aceptables, pero no sé qué aporta tratar un tema oscuro de una manera tan infantil (infantil tonta). El humor no hace gracia, los personajes son caricaturas sin peso y la historia no despierta ningún interés.
A mitad de camino me informé un poco y descubrí que el cómic estaba basado en hechos reales. Ni me fue ni me vino... ni siquiera ese detalle consiguió avivar mis ganas de seguir leyendo.
Cualquier lector se lo pasará mejor viendo Metalocalypse.

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