Silencio de Didier Comès.
Entorno rural. Un pequeño pueblo con un tonto mudo y un malo malísimo que es su amo y una bruja y un brujo. La historia es de los años 80 y doy por hecho que su imaginario funcionaría mejor en esa época; a día de hoy no sorprende y aunque la historia es entretenida, tiene poco impacto. No ayudan mucho los dibujos, ni ese dualismo tan marcado entre buenos y malos que hasta parece fruto de la pereza.
Rita Bullwinkel: Golpe de luz
Hace 2 horas

No hay comentarios:
Publicar un comentario