Repaso histórico al conflicto entre Palestina e Israel desde finales del siglo XIX hasta 2020. Mi gusto por los entramados históricos no es demasiado intenso, pero Jorge Ramos Tolosa no se va por las ramas, sintetiza la información a la perfección y consigue que este recorrido por más de 100 años de historia sea interesante y ameno. Se agradecen mucho las referencias cinematográficas y las explicaciones lingüísticas, por no hablar de la extensa bibliografía y la mención al Movimiento BDS. Totalmente recomendable (casi diría que esencial) para estar bien informado sobre un conflicto que por desgracia vuelve a ser noticia.
31 de mayo de 2021
27 de mayo de 2021
V de V
24 de mayo de 2021
Milibares mínimos
20 de mayo de 2021
The Widowmaker
17 de mayo de 2021
The Pelacables
14 de mayo de 2021
Coraçao preto
Como obra literaria sobre la esclavitud norteamericana, más de uno dirá que es una obra maestra. Y podría estar de acuerdo. Como novela a secas, es una historia muy interesante, muy bien contada, que además tiene la fuerza de lo que se impulsa en hechos reales. "El ferrocarril subterráneo" era el nombre de una red de rutas y vías de tren secretas del siglo XIX que se utilizaban para que los esclavos negros que vivían en estados esclavistas escaparan a estados libres.
Si bien es cierto que Colson Whitehead no plantea demasiadas reflexiones profundas ni se recrea con florituras estilísticas, la odisea de Cora, en su concisión, habla por sí sola y, en este caso, es más que suficiente. La fluidez de la prosa se lo pone fácil al lector para conectar con los personajes y el relato. Nos sumergimos, sin bombona de oxígeno, en la sordidez, la injusticia y la atrocidad de esa época tan oscura de Estados Unidos. Es una lectura enriquecedora, no sólo porque se puede disfrutar como entretenimiento (dentro de unos límites morales), sino porque despierta mucha empatía y expande la percepción que uno tiene de lo que significa ser negro en ese país, con un pasado tan problemático.
9 de mayo de 2021
Aceptabless
5 de mayo de 2021
This-is-my-patio
30 de abril de 2021
Delhicious
Prosa endemoniada desde el minuto 1. El relato se mueve a gran velocidad, como si imitara el frenesí cotidiano de India. Lo más destacado es que, teniendo un ritmo feroz, no cae en los típicos defectos que suelen ir asociados a este tipo de narraciones. Adiga deja espacio suficiente para que todo se desarrolle de forma óptima, dentro de unos límites, y el tono cómico está muy conseguido. Es un libro que consigue entretenerte y hacerte reír al mismo tiempo que te transporta a India. Además, ofrece observaciones interesantes sobre la lucha de clases e incluye bastantes detalles sobre lo que supone ser pobre en el país. Poco más se le puede pedir a un libro de estas características. Entretenimiento de calidad que genera cierta efervescencia interna.
*Evitad a toda costa la película de Netflix.
26 de abril de 2021
Los ciegos y el elefante
Obra maestra de principio a fin. Como bien apuntan algunas comparaciones, se asemeja a David Foster Wallace, eso sí, un DFW diluido, aunque menos pesado; más entretenimiento, menos profundidad. Lo que más me ha sorprendido es cómo el autor logra que todos los capítulos sean entretenidos, algo inusual en una novela de esta extensión (más de 600 páginas) y que despliega una narración fragmentaria, alternando épocas y personajes constantemente. Nathan Hill ha dado con la fórmula perfecta, equilibrando muy bien lo emotivo y lo intelectual, lo individual y lo colectivo, las reflexiones y el humor, el collage y el retrato particular... Es excelente en todos los sentidos. Sí que hay ciertos lugares comunes, pero en ningún momento llega un tufillo a estereotipos y clichés. La única pega que se le puede poner es que a veces da la sensación de que son capítulos sueltos que se han unido, pero eso no impide que sea una de las mejores novelas del siglo XXI.
La parábola de los ciegos y el elefante sirve de analogía a lo que le sucede a algunos personajes. Son los ciegos intentando describir al elefante sin haber tocado con las manos la totalidad, sólo una parte. Esto es extrapolable a la vida misma, como afirma el propio Hill (traducción mía) "nuestra identidad verdadera está escondida detrás de muchas otras identidades verdaderas". La identidad total de un individuo puede estar compuesta de identidades contradictorias que son igual de verdaderas. Y tras comprender esto, los ciegos se quitan el sombrero al unísono.
12 de abril de 2021
La estalactita horizontal
5 de abril de 2021
Karl Over
Misterioso libro sin ser misterioso. Te sumerge por completo en lo que sucede y lo que sucede apenas resulta significativo. Levantamiento de cejas. Es decir, deglutes con alegría y entusiasmo, pero eso no impide que le sobren 100 páginas tranquilamente, sobre todo por sus excesos descriptivos. Como excursión taciturna por el entorno escandinavo, con sus casitas, sus bosques y su frialdad familiar, puede funcionar. Como reflexión sobre la muerte, se queda algo corta. Da la sensación de que la primera parte es mayormente relleno, andanzas infantiles sazonadas con ocurrencias vagas y algún intento de definir al padre a brochazos. Merece más la pena la segunda parte, especialmente el tramo final, especialmente la frase final (spoiler): "Y la muerte, que yo siempre había considerado la magnitud más importante de la vida, oscura, atrayente, no era más que una tubería que revienta, una rama que se rompe con el viento, una chaqueta que cae de la percha al suelo". Esta frase bien podría resumir las expectativas que tenía y lo que acabó siendo el libro. Uno entra esperando ver el escalpelo diseccionando el cadáver del padre y el interior del autor, pero sólo encuentra una linterna alumbrando restos de ropa tirada.
Simplificar lo que significa la muerte es arriesgado. La visión simplista que ofrece Knausgård es cuestionable, ya que puede servir de excusa para juntar palabras sin profundizar, apropiándose de la atmósfera oscura que brindan el título y los primeros párrafos sin verdaderamente merecerlo; el título usado casi como cliffhanger y el proceso de lectura convertido en una larga espera. La estrategia es útil, pero no es del todo satisfactoria. No cabe duda de que es un libro muy personal y quizá ese sea su mayor defecto, pues lo particular se impone a lo universal. Se produce una colisión entre la profundidad del tema, un tema que por naturaleza es universal, y el enfoque extremadamente personal y poco reflexivo que se le da. Falta reducir la distancia entre esos dos puntos para que salten chispas, aunque esto no impide que detrás haya un escritor competente y que el libro se deje leer fácilmente.
16 de marzo de 2021
Todo al 11
Nostradamus predijo el COVID con el cuerpo y la mente de la señorita Emily en 2014. O no. Tampoco es importante, pero la idea se vende bien. Situación posapocalíptica más o menos convencional, virus mediante, cuya narración va dando saltos en el tiempo. Emily sabe escribir, pero sin fuegos artificiales, nada espectacular, y tampoco desarrolla gran cosa a nivel conceptual. Falta mucha profundidad. Es una propuesta meramente funcional, competente, con tramos tediosos, tramos interesantes, algún destello, algún bostezo... Válida como escapismo puntual. Sin conocer de nada a la autora diría que es su primera novela; sorpresa cuando busco en internet y veo que es la cuarta. Me temo que se queda en la Estación Cinco sobre Diez.
20 de octubre de 2020
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Fue un honor... Ahora la letra entra a fuego lento y con cronómetro. Pero se degustan más las onomatopeyas y se mordisquean bien los huesos de perdiz.
8 de mayo de 2019
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5 de julio de 2018
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13 de septiembre de 2017
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5 de junio de 2017
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27 de abril de 2017
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27 de diciembre de 2016
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Y es que los buscadores no buscan, encuentran directamente lo que quieren. Esa búsqueda no es inocente, sitúa en primera posición lo que considera relevante de acuerdo a unas fórmulas cuantitativas, no cualitativas. Esto es una forma de discriminación que puede resultar muy peligrosa, ya que rechaza todo aquello que no atiende a unas normas que el propio buscador establece. Conceptualmente, esto no se aleja mucho de lo que es una dictadura. Quizás habría que empezar a pensar en los buscadores como algo que no debería estar en manos de empresas privadas. No tengo ninguna duda de que estamos ante una sutil y apenas perceptible dictadura de la información.
Lo más grave de todo es que la calidad ha dejado de ser un factor que pueda competir contra la visibilidad y el número de visitas. De ahí que la inmensa mayoría de textos sean meras excusas, agrupaciones de palabras en el orden adecuado, para desplegar todo tipo de anuncios o hipervínculos que generen una imagen de producto o te dirijan al lugar en el que debes comprar lo que te venden.
Así, el lenguaje pasa a ser, no ya un medio de expresión interna, individual, en el que predomina el valor del contenido, sino simple información irrelevante cuyo fin es existir para vender algo que se anuncia alrededor. Como si el lenguaje se pusiera en la piel de la luna, sólo visible a través del reflejo de la luz solar. Adivinen quién es el sol.
*Y no poner un título razonable para cada entrada se convierte en una forma de resistencia. Y seguir en blogspot y no cambiar a wordpress también.












