Empiezo directamente con spoilers, aunque si has probado la droga sobre la que pivota la historia lo habrás visto venir.
Aquí el gimmick es que cuando los personajes toman F son capaces de ver el futuro, unos ven más tiempo y otros menos.
La idea es fabulosa y tiene mucho potencial, pero el desarrollo no es nada atractivo y la experiencia de lectura es insatisfactoria. Prosser va añadiendo diferentes capas al tema de la droga y a la percepción que tienen los personajes del tiempo, pero no sirve de nada porque:
1. El narrador no es un personaje atractivo, ni siquiera está bien definido.
2. La historia pierde mucho interés cuando se aleja de todo lo relacionado con la droga.
3. La verbosidad y el descontrol narrativo acaban imponiéndose y el texto en ningún momento da la sensación de ser sólido y compacto. Se echa de menos un enfoque más preciso.
4. El autor saca a la luz algunas cuestiones interesantes, pero no indaga en un asunto que el propio texto pide a gritos: el choque entre el libre albedrío y el determinismo. ¿Nadie se pregunta qué pasa si con tus actos intentas contradecir el futuro que has visto? Huele a omisión conveniente para que avance la trama.
Superé la mitad del texto y lo dejé. No me hizo falta ver lo que venía después.

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