La expresividad y la calidad de los dibujos se suman al dinamismo de la historia y al interés que despiertan los personajes y hacen que estemos ante un cómic remarcable.
Fallece un hombre que vivió una vida de viajes. El vecino, amigo y notario, embriagado por las historias que este le contaba, empieza una aventura para buscar a los herederos.
Y se pregunta: "¿qué le puede dejar un padre loco por las aventuras a su hijo? ¿Una casa? No, lo que le tiene que transmitir es el gusto por el viaje, por el agua salada, los torbellinos, las paradojas humanas... el gusto por las noches sin dormir".
El protagonista está en la vejez, pero sigue siendo un soñador y su espíritu aventurero se le contagia al lector.
Spoilers:
El protagonista descubre que el vecino fallecido era un mentiroso y se lo inventaba todo. Pero le da igual y sigue su viaje.
Al final el hijo heredero es ciego. Esto sugiere que la ceguera del que disfruta las historias que le cuentan es una ceguera dulce. El hijo ciego seguramente no viaje demasiado, pero sí puede saborear la fabulación, igual que el protagonista. En el fondo, si te dejas llevar por las historias y los sueños, puedes ser viajero sin salir de casa.
Spoilers:
El protagonista descubre que el vecino fallecido era un mentiroso y se lo inventaba todo. Pero le da igual y sigue su viaje.
Al final el hijo heredero es ciego. Esto sugiere que la ceguera del que disfruta las historias que le cuentan es una ceguera dulce. El hijo ciego seguramente no viaje demasiado, pero sí puede saborear la fabulación, igual que el protagonista. En el fondo, si te dejas llevar por las historias y los sueños, puedes ser viajero sin salir de casa.

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