Para esta reseña voy a seguir el método de los dados.
Le atribuyo una acción a cada número.
Tiro el dado.
Cumplo sus designios.
1 = lanzo las notas de lectura tal cual están
2 = castigo al escritor con dureza por hacerme perder el tiempo
3 = hago una reseña tibia como las de los principales medios
4 = la reseña la escribe ChatGPT
5 = miento y defiendo que es una obra maestra
6 = uso palabrotas y lenguaje vulgar sin contemplaciones
Tiro el dado y sale un... 1.
Qué lástima, había potencial para más, quizá repita el método en otras reseñas.
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Un hombre deprimido y aburrido con su vida descubre al Hombre de los Dados.
Lanza dados para tomar decisiones.
Provocativo: un paciente viola y mata para calmar su tensión.
Tono infantil que resta seriedad a la propuesta.
El protagonista es psicólogo y descubre que su exitoso compañero muchas veces cura a sus pacientes por azar.
Luke dice que el psicoanálisis no sirve para nada, no cambia la vida de los pacientes.
Se pone una regla azarosa, si sale un uno en el dado, viola a Arlene. Sigue lo que dice el dado y viola a Arlene. ¿Es necesario que sea una violación? ¿No podría simplemente ser un adulterio recíproco? Provocación gratuita.
"Mi violación fue obviamente dictada por el azar". No es así, él eligió que si salía un uno violaría a Arlene, no que le acariciaría la mejilla.
Habla de violar con mucha ligereza y la mujer suele ser vista como un objeto sexual.
La sensación que da la novela es que los dados son una excusa para que el protagonista actúe sin filtros, supongo que va por ahí y que más adelante podría desarrollar esta idea.
De repente el protagonista se cree Jesucristo.
Mucha gratuidad. ¿Habrá escrito la novela con los dados?
Que si follar y violar hasta la página 180 que es donde lo dejo.
Cuando ya tengo casi decidido dejarlo, le doy una última oportunidad siguiendo más o menos las pautas del dado: si abro el libro por una página al azar y veo una vez más algo sobre sexo, follar o violaciones, lo dejo ipso facto. Y por increíble que parezca, eso es lo que ocurre.
Que si follar y violar hasta la página 180 que es donde lo dejo.
Cuando ya tengo casi decidido dejarlo, le doy una última oportunidad siguiendo más o menos las pautas del dado: si abro el libro por una página al azar y veo una vez más algo sobre sexo, follar o violaciones, lo dejo ipso facto. Y por increíble que parezca, eso es lo que ocurre.
Rhinehart quiere invitar a romper las reglas y saltarse las convenciones, pero lo hace de una manera desagradable y con un descontrol narrativo importante.

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