26 de febrero de 2025

Huele a humanidad

Orbital
de Samantha Harvey.

Observación previa a la lectura:
Tras leer la primera página en la librería y decidir no comprar el libro, una librera nos lo recomienda enfáticamente y mi mujer se apresura a comprarlo. Intuyo que al ser un libro tan corto con una prosa relativamente densa, la prosa seguramente esté sobrecargada y acabe haciéndose pesada o, en su defecto, el peso del texto estará en la prosa y no en la historia. Veamos...

La lectura:
La primera impresión es de cansinez.
Muchas palabras, pocos sucesos.
Acumulación de descripciones poéticas de la Tierra. 
Poco desarrollo de los personajes.
Pocas situaciones en el presente narrativo que transmitan algo.
Todo es descripción y observación.
Todo flota. 
Narración antigravitatoria.
¡Oh yeah!
Pero para mal.

Ideas interesantes que asoman la patita y anoto mientras leo (mi traducción siempre):
- "Les avisaron de lo que pasaría con una exposición repetida a esta Tierra sin fisuras. Les dijeron: veréis su plenitud, la ausencia de fronteras excepto aquellas entre la tierra y el mar. No veréis países, sólo un globo errante indivisible que no conoce la posibilidad de una separación, y menos de una guerra. Y os veréis arrastrados en dos direcciones al mismo tiempo. Regocijo, ansiedad, éxtasis, depresión, ternura, enfado, esperanza, desesperación. Porque, obviamente, sabéis que abunda la guerra y que las fronteras son algo por lo que la gente mata y muere".

- Sobre Las meninas:
Un astronauta le pregunta a otro quién es el personaje principal del cuadro y este responde que es el perro porque tiene los ojos cerrados y el cuadro es un juego de espejos en el que se miran entre sí el pintor, el espectador, los reyes en el espejo, las meninas, etc. El perro es el único ser vivo libre que no participa en ese juego de vanidades.

Esto a su vez es una referencia a la novela. ¿El astronauta es el verdadero protagonista del libro o lo es el planeta o el ser humano o el lector? El astronauta, en el momento en el que sale de la Tierra, ya no es presa de la gravedad ni de las convenciones o normas humanas y es libre. El astronauta sería el perro del cuadro, pero el protagonista sería la humanidad.

Después de la lectura:
La falta de conflictos en la historia potencia esa idea de que el planeta es un todo indivisible en el que no tienen cabida las fronteras ni las guerras. La falta de desarrollo de los personajes amplía esa duda que generan Las meninas, esto es, que no hay ningún protagonista claramente definido, todos son igual de importantes (más allá de ese detalle de que el perro es igual de libre que el astronauta).

Estas ideas me parecen fabulosas, pero la sensación que deja la novela es ambivalente. Harvey se aleja de la Tierra para darnos una visión holística y armónica del planeta, de lo que es en esencia la humanidad: un todo sin fronteras ni separaciones en el que no deberían florecer unos conflictos que en el fondo surgen por la falta de perspectiva. El libro puede hacer que el lector se vuelva un poco más humilde y trate mejor al de al lado. 

El problema es que la lectura no es tan disfrutable. La prosa tiene pasajes algo descuidados y no fluye todo lo que debería. Además, hay demasiadas partes que repiten el mismo concepto. La autora muchas veces se limita a llevar a cabo una poetización de la Tierra y más que un texto parece un documental de viajes o incluso una visita, ratón en mano, por Google Earth. 

Entiendo que Harvey quiere expandir nuestra perspectiva nombrando diferentes lugares del planeta e intentando darles valor, pero a nivel narrativo resulta redundante. Las ideas, aunque son buenas, no golpean con suficiente intensidad y se echa de menos un desarrollo más original.

*Mi mujer: "tiene frases muy buenas y algunas ideas interesantes, pero también hay mucho relleno".

**Mi pronóstico inicial no iba tan desencaminado.

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