Encías quemadas de Natalia Velarde.
Los personajes buscan al autor de la misma manera que los dibujos buscan una historia.
Woff Woff.
Una lástima que unos dibujos tan expresivos y unas composiciones tan sugerentes no vayan acompañadas de una historia decente con un mínimo de impulso narrativo.
Velarde, intuyendo el sopor que produce el deambular de sus animales, utiliza un recurso metaficcional para dar algún objetivo a sus personajes (buscar al autor) y esto, además de oler a ocurrencia de última hora, no cristaliza en nada verdaderamente relevante.
Tampoco ayuda la estridencia que produce el uso de expresiones vulgares del tipo "pelotuda", "estoy hasta los cojones", "que te cagas"... junto al intento de elevar el relato hablando de mitos y ofreciendo algunas piruetas conceptuales y estéticas que recuerdan a los greatest hits del mundo de la animación.
e-book 201. Detrás de las ruinas. La caja negra, Amos Oz
Hace 30 minutos
