5 de junio de 2017

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Sólo leo a Bernhard. Mentira. Krasznahorkai, László, ahora. Hacia donde apuntaba Tarr, con el corazón, no el dedo, el órgano, tras hacer Armonías de Werckmeister. El caos como dieta. Y la destrucción. Las palabras cansan, como elementos, entes, organizadores de algo que no se puede organizar. Una organización falsa con apariencia de verdad. Desnudez lingüística se busca, el lenguaje como ropa, atuendo, vestimenta mental. Despójate, despójame. Nos sobra. Thomas Bernhard. Inigualable recital de vacíos. La lengua camina en círculos, reguero de saliva que se evapora a altas temperaturas. Banal. Los dedos trazan geometrías ocultas con las teclas. Líneas imaginarias cuya repercusión sólo conoce Google. Teclados. Se perdió el romanticismo manual, papel y lápiz, el error dejando una marca visible, física, en la superficie. Si esto no fuera un párrafo, si lo separáramos en líneas, "versos", podría pasar como poesía posmoderna. Así se vende hoy, así se vende, aunque no rime. En la mayoría de los casos ni siquiera hay ritmo, ni un intento por transmitir un significado, pero no nos preocupa, a nosotros, a vosotros, ciudadanos del siglo veintiuno, 21, XXI. Se trata de juntar palabras, sin sentido, que "evoquen" cientos de interpretaciones, cientas, todo vale, todo sirve, para llegar a un lugar común: el vacío. Pues nada tiene sentido, todo sentido es una construcción humana, por tanto... Todo vale para llegar a ninguna parte, que, en el fondo, es la verdad fundamental del ser humano. Así es, o lo tomas o lo dejas, o mejor aún, aceptas la ambivalencia. De ahí la frase: "La vida no vale nada, pero nada vale una vida". En esa contradicción reside la verdad. Léase David Markson. Aunque sólo leo a Thomas. No es el caos lo que predomina, sino el orden contradictorio, algo que a su vez es contradictorio. No es el caso aquí, en estos versos, besos, pero el único orden que existe es contradictorio, todo lo demás es random, aleatorio.

27 de abril de 2017

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Cada vez leo menos. ¿Vago? El cine se impone. Recomiendo Sombre, de Philippe Grandrieux. Esta incomparecencia literaria se debe en parte a un sentimiento de rechazo que surge de dentro. O The Lobster. El sistema literario es totalmente hermético y no está abierto para nadie. Una persona que escribe algo, levanto la mano, quizás lo único que busque es que le escupan en la cara lo mala que es su novela. Antes eso que la invisibilidad. Puedes probar con Armonías de Werckmeister, de Tarr, que por cierto, justo empecé el otro día a leer la obra original. Es decir, la invisibilidad que siente el que está mucho tiempo elaborando un texto y tras mandarlo a innumerables editoriales, o mejor: "enterradores culturales", ve cómo ni siquiera los ojos de un becario se apoyan sobre él, sobre el texto. Con "enterradores" me refiero a los del cementerio, sin menospreciar al becario. Últimamente sólo leo a Bernhard. Un sistema, especialmente el español, al que no le importa la calidad, lo nuevo, lo innovador... Un sistema que sólo busca ganar dinero. "Hay que comer" te dirán, "está mal el negocio". Entiendo que la literatura, o por lo menos el circo que la rodea, tiene que competir con una infinidad de fuentes de entretenimiento, de ahí que los editores se vistan de bufón. Hay que entretener. Thomas Bernhard. La literatura lucha contra el resto de estímulos de la manera equivocada, pues en lugar de elevarse presentando calidad y agarrándose a las características que la hacen única y especial, en lugar de eso se iguala, de tal manera que se buscan nombres, no obras; se vende entretenimiento, accesibilidad, gratificación instantánea, poco esfuerzo, Wallace David Foster dixit, metafórica y literalmente. Aunque sólo leo a Bernhard. No obstante, en Estados Unidos, de donde viene todo el frenesí capitalista, consumismo, el billete como centro, hay mecanismos para que la literatura de calidad no desaparezca: Dalkey Archive, Fc2, etc. ¿Qué mecanismo hay en España? Postdata: la literatura española ha muerto. Post mortem: crujen sus miembros como si de la rigidez del sistema se tratara. No he podido encontrar exactamente lo que significa "Bernhard" en Google, algo con los términos "fuerte" y "duro". Y lo que sucede es que entro en una librería y me dan náuseas. El día del libro es más bien un funeral, porque entro en la librería y no veo más que árboles muertos, papel malgastado. Deberían hacer los libros con hojas caídas, no con el tronco, el resultado sería más armónico pues no habría que quitar vida para generar algo que ya nace muerto. Las palabras me cansan y más las que están mal escritas y no me transmiten nada, esto es, la mayoría. Ahora bien, todo son obras maestras inigualables, lo pone en la faja, una faja que al contrario de lo que sucede con los cuerpos humanos, en lugar de quitar peso lo añade. Hace poco vi una entrevista de un rapero que decía que las editoriales le llamaban para que escribiera un libro y él preguntaba "¿y qué escribo?" y las editoriales contestaban "da igual, lo importante es que esté tu nombre en la portada". Nacido en Heerlen, Países Bajos, aunque creció en Austria. También recomiendo Requiem for the American Dream, con la cabeza de Chomsky ocupando la mitad del cartel. Documental.

27 de diciembre de 2016

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Para ser visible en las búsquedas hay que escribir textos optimizados para SEO, es decir, los buscadores no sólo buscan, sino que determinan el contenido. Desde un punto de vista creativo, la calidad no importa, sólo se valora el número de veces que se repiten las palabras clave, la precisión del título, la eficacia de la descripción, los hipervínculos...

Y es que los buscadores no buscan, encuentran directamente lo que quieren. Esa búsqueda no es inocente, sitúa en primera posición lo que considera relevante de acuerdo a unas fórmulas cuantitativas, no cualitativas. Esto es una forma de discriminación que puede resultar muy peligrosa, ya que rechaza todo aquello que no atiende a unas normas que el propio buscador establece. Conceptualmente, esto no se aleja mucho de lo que es una dictadura. Quizás habría que empezar a pensar en los buscadores como algo que no debería estar en manos de empresas privadas. No tengo ninguna duda de que estamos ante una sutil y apenas perceptible dictadura de la información.

Lo más grave de todo es que la calidad ha dejado de ser un factor que pueda competir contra la visibilidad y el número de visitas. De ahí que la inmensa mayoría de textos sean meras excusas, agrupaciones de palabras en el orden adecuado, para desplegar todo tipo de anuncios o hipervínculos que generen una imagen de producto o te dirijan al lugar en el que debes comprar lo que te venden.

Así, el lenguaje pasa a ser, no ya un medio de expresión interna, individual, en el que predomina el valor del contenido, sino simple información irrelevante cuyo fin es existir para vender algo que se anuncia alrededor. Como si el lenguaje se pusiera en la piel de la luna, sólo visible a través del reflejo de la luz solar. Adivinen quién es el sol.


*Y no poner un título razonable para cada entrada se convierte en una forma de resistencia. Y seguir en blogspot y no cambiar a wordpress también.

20 de diciembre de 2016

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Si el ser humano construye todos los significados a nivel social y cultural, las obras que no son capaces de esquivar esos constructos son irrelevantes, pues no hacen más que enjuagarse la boca con falsas verdades. El arte debe dirigirse al corazón de lo no construido social y culturalmente, al núcleo de lo universal, sin confundir "universal" con "humano".

30 de noviembre de 2016

Nadan y Eva

Log of the S.S. The Mrs. Unguentine de Stanley Crawford.

Sorpresón. Pequeña obra maestra. Huele a clásico (el cadáver de Hemingway flota en el agua). Lo fantástico, lo real y lo surreal. Un matrimonio que vive en un barco que más bien es el jardín del Edén. Y no salen de ahí, del barco, del jardín. Comunicación silenciosa, entre ellos. Narra ella. La relación se complica, el barco fluye, repleto de animales y plantas. Exploración de las vicisitudes conyugales. Se puede entender como una alegoría sobre Adán y Eva. Inundación por artificio. Exquisita.

26 de octubre de 2016

eBaden

En el balneario y Viaje a Nuremberg de Hermann Hesse.

Las dos obras venían juntas en el mismo libro. La primera de ellas algo mejor que la segunda. Hesse es un maestro de la sencillez, que no simpleza. Es capaz de tocar fibras sensibles y espirituales con muy poco, sin parafernalia. Profundiza de manera suave y agradable, evitando los excesos narrativos. Aquí estamos ante dos textos cortos donde Hesse se presenta sincero, honesto, adoptando la posición de un viejo sabio que nos abre su corazón y reflexiona sobre su filosofía de vida. Destacar su concepción unitaria del mundo, pero aceptando las dualidades; una especie de policromía que también es unidad (se apoya en el taoísmo). En definitiva, dos obras interesantes, ligeramente profundas, profundamente ligeras.

22 de septiembre de 2016

Artista, a veces

Body Art de Don DeLillo.

Con el señor DeLillo, Donald para los amigos, me ocurre algo muy curioso: uno de sus libros está entre mis favoritos (Ruido de fondo), pero he intentado leer otras novelas suyas y no he podido con ellas. He aquí un caso. Y es que el estilo tiene grumos... me cuesta avanzar y lo que sucede tampoco me dice nada. No encuentro estímulos ni estilísticos ni intelectuales ni de ningún tipo, niente. Lo cual me intriga... ¿Puede haber tanta distancia entre unas obras y otras del mismo autor? Quizás sea una cuestión personal... O temporal, de inoportunismo.

*No sé por qué se decidió cambiar el título y dejarlo en inglés (original: The Body Artist).

10 de septiembre de 2016

Malono

Malone muere de Samuel Beckett.

De carrerilla, después de leer Molloy, cogí este libro, que forma parte de la famosa trilogía. Sigue una línea similar. Quizás resulte más tedioso por ya saber de qué va el asunto. Fui capaz de acabarlo, pero la verdad es que no lo disfruté igual que el anterior. El absurdo de la existencia, las deficiencias de la razón, la falta de sentido, etc. No percibo nada distinto respecto al anterior, en lo que a ideas se refiere. Creo que con su magistral obra de teatro y la primera novela de la trilogía es más que suficiente para entender su filosofía.

24 de agosto de 2016

No molo

Molloy de Samuel Beckett.

Novela. Primera de su trilogía. Dos partes claramente diferenciadas: una con Molloy, otra con Moran. Monólogos. El argumento no importa, es lo de menos. Semejanzas con Esperando a Godot. Vicisitudes existenciales a través de una serie de vivencias inexistentes. El vacío. No sucede nada realmente. No me refiero a que se trate de un sueño. No sucede nada realmente, en realidad. Conglomerado de vacuidades. Brillantez por momentos: el momento de chupar piedras, etc. No recuerdo más. Falla la memoria. Vibra el absurdo y cae vómito sobre el racionalismo. También caen los andamios del aparato lógico, del pensamiento. Notable ejercicio, si bien...

10 de agosto de 2016

Deceptember

Diez de diciembre de George Saunders.

Relatos. Me interesé por el libro porque colocan al autor a la altura de David Foster Wallace (misma generación). Puro marketing. Ni por asomo, nor almost. Quizás otras obras sean más dignas. Aquí: textos simplones, sin la menor reflexión, sin la menor brillantez estética, sin la agudeza y profundidad de Mr. David. El propio autor dijo sobre este libro que buscaba "acercarse más a la gente" (las comillas no indican una cita sino la great metáfora).

*La inclusión de términos en inglés intenta pantomimetizar el uso que hace el autor de términos en otros idiomas. Chapeau.

27 de julio de 2016

Hormigón, pensé en el sillón

Hormigón de Thomas Bernhard.

Una vez que has leído varias obras de Bernhard te das cuenta de que todas presentan al mismo recurso: la repetición lingüística que intenta reflejar la locura y la obsesión de los distintos narradores, o incluso las incapacidades del lenguaje. Aunque cada texto tiene su punto fuerte y su argumento central sobre el que se trazan variaciones, es cierto que a un creador de esta altura se le debe exigir más. He leído gran parte de su obra y en este punto ya se hace repetitivo (no por ello deja de ser uno de mis autores favoritos). Quizás, a esa reiteración estilística constante se sume que esta sea una de las obras más flojas que he leído, de ahí el regusto amargo. Aun así, no dejéis de leer a Bernhard.

23 de junio de 2016

Un riachuelo

Lao Tse-Heráclito-Schelling-Hegel-Marx-Adorno-Foucault-Derrida

Responda a la siguiente pregunta: ¿qué es la postmodernidad?

O mejor: defina este instante.

24 de mayo de 2016

Planta de plástico olor a Bolaño

Bonsái de Alejandro Zambra.

Texto de menos de 100 páginas en el que un chaval intenta ser Bolaño. Entre otras cosas: prosa sencilla, enumeraciones de figuras literarias y argumento plano. Quizás esté inspirado en el desierto de Atacama, Chile, porque no sucede absolutamente nada a ningún nivel, ni siquiera hay belleza en ese vacío. Por momentos trata de ser poético-filosófico: "la historia de Julio y Emilia continúa pero no sigue", de acuerdo. El autor intenta ser ingenioso pero no llega. Luego está el deje metaficcional, barato barato, pues cae en la simpleza y la tosquedad, dirigiéndose al lector de forma explícita sin ninguna sutileza. Lo metaficcional es un recurso muy socorrido para el que no tiene ideas. Este libro es un claro ejemplo de un autor que cree que puede salvar la banalidad que nos presenta a través de guiños metaficcionales, véase: "En Bonsái prácticamente no pasa nada". No hay nada más triste que ser consciente de la banalidad de lo escrito y añadir un artificio para intentar solventar el problema, lo cual no resuelve sino que multiplica la banalidad. Por si esto fuera poco, intenta solapar realidad y ficción a través del bonsái que aparece dentro de la historia y que se corresponde con el título del libro, otro recurso que eleva el hedor por su tratamiento superficial y por la obviedad de las conexiones. No veo más que recursos añadidos gratuitamente para intentar salvar lo insalvable: no tener nada que decir.

6 de mayo de 2016

Para fans de un fantasma

Todas las historias de amor son historias de fantasmas de D. T. Max.

Biografía de David Foster Wallace. Para los amantes del autor es un documento muy interesante, casi fundamental, pues no se limita a indagar en su vida personal sino que traza un recorrido por toda su obra y profundiza ligeramente en ciertos aspectos de la misma. Hay algunos datos que son erróneos, como por ejemplo: el propio autor en una entrevista decía que La broma infinita en un principio se iba a llamar Un entretenimiento fallido, pero según este texto parece ser que ese título inicial era un mero subtítulo. Tampoco es grave. Cabe destacar que se aprecian las contradicciones internas del autor: soy un creador puro y altruista, sólo pienso en el arte y en ayudar a los demás, pero quiero que mis obras me brinden éxito y fama; por tanto, ¿soy un impostor? Escribo una novela que intenta ser un antídoto para las adicciones, pero yo mismo soy adicto a determinadas sustancias, a la tele y a gustar a los demás. ¿Realmente soy tan puro? ¿En mis obras intento dar algo al lector o en el fondo lo que me interesa es el beneficio propio? Las paradojas que están presentes en La broma infinita asediaban al autor en su vida cotidiana, como aparece reflejado en el texto. Bien hecho Max. Gran libro.

*Recientemente se estrenó en España The End of the Tour, una película basada en un libro de David Lipsky sobre Wallace (Although of Course You End Up Becoming Yourself). La película está bien. El libro reposa en mi estantería a la espera de ser leído.

22 de abril de 2016

The Lost Scrapbook

El cuaderno perdido de Evan Dara.

Obra maestra desconocida, publicada en español por Pálido Fuego hace justo un año. Uno de los pocos textos fragmentarios (Manhattan Transfer, La colmena, Lancha rápida, etc.) que mantiene la intensidad hasta el final. La idea principal es la variación y la ausencia de centro (a qué me recuerda esto...), de tal manera que el lector navega entre historias que, a priori, no mantienen ningún nexo en común.

Muestra ciertas semejanzas con Pynchon y la idea de entropía, no obstante, en Pynchon suele haber individuos que tienen mayor importancia que otros, mientras que en la novela de Dara no sobresale ningún personaje (no hay centro o centros). Hay algo de deconstrucción en ese intento de eliminar el centro. No se trata de seguir las andanzas de un individuo en concreto sino de apreciar el conjunto y las ideas. Destruye (o deconstruye, si se quiere) la presunción de que el centro de todo relato tiene que ser un individuo. Dara se centra más en las ideas. Posiblemente estemos ante una crítica del lenguaje y de las convenciones narrativas, en el sentido de que se suele prestar más atención a las palabras o a los personajes que a las propias ideas. Dara construye un texto equidistante, sin centros concretos, para que el lector se olvide de los personajes y de buscar hilos argumentales y se centre en las ideas y su conexión.

Ideológicamente, lo más destacado es su critica a la sociedad actual, principalmente a la pérdida de valores pronunciada por el capitalismo. Utiliza la fragmentariedad como recurso para romper el individualismo. Una novela anticapitalista no puede centrarse en el individuo, pues es algo promovido por el capitalismo y que a su vez lo alimenta. El texto intenta romper el individualismo que está arraigado en el sistema y que impide una visión panorámica, no egocéntrica, del mundo, algo que sería positivo para todos.

En definitiva, una lectura imprescindible. Tendría que leerla otra vez para empaparme bien de todo.

*Curioso que La broma infinita es de 1996 y El cuaderno perdido de 1995. La primera se publicó en español en 2002, la de Dara en 2015... 13 años de diferencia, aunque sean excelentes por igual.

5 de abril de 2016

Rejoyce

A Girl Is a Half-Formed Thing de Eimear McBride.

Página 52 alcancé. Autora de descendencia irlandesa. Y veo a Faulkner y Joyce en el texto (y no me gusta ninguno de los dos, de momento). Narración caótica, "cubista" si se quiere, no se entiende nada, o se percibe por impresiones ("impresionista" si se quiere), pinceladas y brochazos, ponte el mono antes de sumergirte. No obstante, me manché. Referente contemporáneo: Ben Marcus, aunque éste lo borda. Estos escritores parten de que la manera convencional de narrar está desgastada y hay que ir más allá, generando textos cuya lectura es bastante incómoda, especialmente por la dificultad para conectar la diversidad de elementos. Si bien Marcus creo que sobresale en esta tarea, pues crea conexiones simbólicas y arquetípicas que sirven de base más o menos sólida para el resto de complejidad, con McBride uno empieza la lectura con interés pero poco a poco se pierde. Parece que hay un hijo o una hija que tiene un tumor y no se sabe si va a salir adelante, etc. Supongo que el desorden del texto está relacionado con la "deformidad" del chaval. La incapacidad de ser un individuo normal se refleja en la complejidad textual. Creo que se puede exigir mucho más, como mínimo que la obra enganche lo suficiente como para no dejar de leer.

21 de marzo de 2016

Ego hambriento

Ejército enemigo de Alberto Olmos.

Cerré el libro sobre la página 15, concretamente al leer esta frase: "No me interesa lo in, no me obsesiona estar on, no cultivo lo cool, no me fascina lo fashion y mi único must es masturbarme; lo friki me da escalofríos". Okey... ye ye ye... Alberto en el micrófono bitches... el rapero cuyo escenario es el papel... sí sí, nena... desde Segovia con amor... yeah... A las colegialas las tiene locas. Estamos ante lo que se denomina un escritor amateur que aquí despliega todo su ingenio, toda su potencia verbal. Alberto pasó toda su infancia durmiendo en una litera, por eso le encanta la aliteración... Ja ja ja. Lo peor no es el infantilismo de este tipo de jueguitos, sino esa necesidad implícita que tiene Alberto de buscar el aplauso a través de la ocurrencia barata. "Yo le sacaba siete años de edad y varias vidas de escepticismo". ¡Una estatua para este filósofo! A nivel literario (si es que este último término encaja con el texto) intenta ser ingenioso a toda costa y despliega una sucesión de comentarios vacíos que acaba viciando la estructura del texto. Antes de ponerse a escribir habrá que madurar por dentro. No creo que sea adecuado utilizar la literatura para alimentar el ego.

10 de marzo de 2016

A duras panes

El pan a secas de Mohamed Chukri.

Lectura sencilla, amena, agradable. Fluye mucho. Se empatiza a la perfección con los personajes y las situaciones. Pobreza, salir adelante y algunos retazos de perversión (no aptos para mojigatos). Creo que es un libro perfecto para desengrasar de lecturas complejas y sin sacrificar calidad literaria. Recomendable.

28 de febrero de 2016

Distancia de lectura

Distancia de rescate de Samanta Schweblin.

Leí 30 páginas... llámalo "distancia de lectura": mecanismo interno que separa mis ojos del papel cuando advierte la vacuidad de lo narrado y la potencial pérdida de tiempo.

"Siglo 21"; hay que ponerlo con número para reflejar adecuadamente la post-postmodernidad; las letras se quedan antiguas en la era de lo audiovisual; la gente no quiere "leer", quiere "ver"; relación directa con el cine.

"Siglo XXI"; el palito, elemento vertical que nos separa del siglo anterior, funciona como metáfora del rascacielos del ego que intenta tocar las nubes en esta época; cuántos se creen artistas y no son más que albañiles; con todo el respeto para el albañil, pues al menos conserva la humildad y no se cree arquitecto.

Diagnóstico de las creaciones de este siglo a través del texto de Samanta y ciertas conexiones: oleada de fragmentación y ambigüedad que pretenden, una vez más Nietzsche, "enturbiar sus aguas para hacerlas parecer más profundas". Esos dos recursos se adoptan ciegamente como herencia de los precursores postmodernos y se lanzan al folio en blanco como pilares de cualquier relato con pretensiones de innovar. Problema: no hay relación (simplificando) entre forma y contenido. El conjunto de la obra no es armónico. No hay un todo. Casualidad: los individuos son cada vez menos íntegros = las obras son cada vez menos íntegras y están más vacías. ¡Ups!

Ante la ausencia de profundidad postmoderna (ya en Jameson), vemos cómo el enfoque principal no es la humildad (si no sé escribir o no tengo nada que decir, me aparto) o el esfuerzo (suplo mi falta de talento con trabajo), no, no, no, no... Escribir y disfrazar. El predominio de la superficie. Que parezca que hay algo, aunque no lo haya. Concéntrate en el efecto y la imagen externa... aplausos garantizados.

2 de febrero de 2016

Nadimir Vlabokov

Pálido fuego de Vladimir Nabokov.

150 páginas... estuve a punto de acabarlo. Sensación final contradictoria. Muy interesante que las capas que habitualmente son externas al texto, o extraliterarias, (prólogo, comentario crítico, índice...) conformen el texto. Más interesante todavía es ese cuestionamiento acerca de las fronteras entre lo literario y lo académico, y las cuestiones sobre interpretación. Nos encontramos un comentario crítico sobre un texto, pero este comentario es a su vez literario, es decir, un análisis académico sobre literatura que a su vez es literatura. Al mismo tiempo, se muestra la interpretación personal del académico (gran parte de su interpretación es evidentemente subjetiva), además de que nos encontramos con un comentario crítico repleto de errores ortográficos, palabras inventadas o mal deletreadas, nombres de insectos y animales que no existen, etc., como remarcando la falta de rigurosidad del académico en cuestión. Preguntas pertinentes: ¿hasta qué punto es el crítico el que da sentido a la obra, o incluso el que la crea con su interpretación? ¿El crítico es capaz de ser objetivo? ¿Hay que fiarse del crítico y el académico o estos también están haciendo literatura? Aquí se plantean cuestiones muy relacionadas con la crisis hermenéutica y el postestructuralismo. Siguiendo esta línea de pensamiento, se presenta la dificultad de llegar a una interpretación válida, objetiva, puesto que todo texto puede llevar a múltiples interpretaciones. Podríamos hablar del crítico que interpreta el texto a su antojo y, en este caso, que quiere apropiarse del genio o pertenecer a ese halo mágico de la literatura (el académico que incapaz de crear un texto, lo interpreta como si le perteneciera, como si fuera suyo, como si su vida estuviera expuesta en esas palabras). Obviamente, el simple hecho de que se mencione que la persona que hace el comentario ha añadido notas al poema ya nos está hablando de una interpretación subjetiva, incluso de cierto constructivismo (solapa el proceso interpretativo con el creativo). La nota negativa de la obra es que me parece que hay mucho relleno en el "commentary", que si Zembla, que si el rey... obviamente habrá mucho de autobiográfico en todo eso, pero me deja bastante frío, me falta algo que me enganche en el proceso de lectura, más allá de la brillantez de la idea.

29 de diciembre de 2015

Markson revisited

Hambre de realidad de David Shields.

Me ha parecido interesante. Es una versión intelectualizada de David Markson, plasmando ideas similares de forma explícita. También coge mucho de John D'Agata y sus "ensayos líricos". David (Shields) se pregunta sobre los géneros, el apropiacionismo, el plagio, la necesidad de trama, personajes, narración, las fronteras entre ficción y no ficción, entre ensayo, novela y autobiografía, etc. Todas estas cuestiones ya estaban en el otro David (Markson). David (Shields) no consigue trascender las barreras del género, pues esta obra transmite claramente que es un ensayo (algo que no sucede con David (Markson), quien es capaz de disolver verdaderamente esta frontera). A pesar de que las pretensiones de David (Shields) no quedan satisfechas, está claro que se trata de un ensayo-collage que recurre al apropiacionismo. En este sentido, sí que se aprecia cierta originalidad y mucha capacidad para despertar reflexiones. David (Markson) es más sutil, con menos parafernalia mental es capaz de proponer más cosas.

13 de diciembre de 2015

Fry-day

Los viernes en Enrico's de Don Carpenter.

Decidí leerlo porque uno de estos blogs de por aquí lo puso bien. Aguanté 200 páginas, más que suficiente. Tiene un mínimo de interés el tema de los escritores: publico, no publico, me hago famoso, construyo este relato, las chatis, etc. De ahí no pasa, no profundiza. El resto son historias de amor y desamor y poco más y se hace repetitivo. No me transmite absolutamente nada ni a nivel emotivo ni intelectual. Ni chispas en el cerebro, ni golpes en el corazón. Prácticamente aséptico. Inodoro (en todas las direcciones posibles). Puedo entender que lo de los escritores dé cierto gusanillo y como la escritura es correcta, pues las páginas van pasando, pero no dice nada del otro mundo. Mediocre.

3 de diciembre de 2015

Fama y caramelos

Halls of Fame de John D'Agata.

Éste lo recomendaba David Foster Wallace. Meehh. Malamente he podido progresar y/o entender el núcleo atmosférico y temático de los ensayos. El de los mapas tiene interés, por el juego espacial y la cuestión de las dimensiones. Poquito más he percibido. Demasiada dispersión/aleatoriedad aparente. La gracia está, por lo visto, en que se trata de no ficción experimental que disuelve fronteras entre géneros y no es estrictamente "no ficción", pues hay mucha pincelada literaria. Vale... ¿y qué? No veo la magia. Posiblemente parte de la culpa sea mía, falta de concentración, incapacidad intelectual o problemas de lenguaje. Tendrá otra oportunidad en el futuro.