26 de octubre de 2015

Pre-Bukowski

Pregúntale al polvo de John Fante.

Relectura. Reconozco que la primera vez que lo leí me gustó mucho. Esta segunda lectura no me ha impactado tanto. La primera mitad me pareció muy interesante, ágil, veloz, ingeniosa, pero más adelante se desinfla, el humor se resiente, los recursos y las ideas caen en lo reiterativo... Es un texto interesante, que indaga de forma liviana en las vicisitudes de un escritor, tratando cuestiones como la pobreza (económica y moral) o el fracaso, y que desarrolla una serie de conflictos que enriquecen al texto, por ejemplo: el trastorno bipolar, o ciclotímico, relacionado con la creación (esa oscilación entre la megalomanía: soy el mejor escritor del planeta, y el pesimismo: soy un patán, no me lee nadie, etc.); la relación entre amor y desprecio (la mujer que ama al hombre que la maltrata); el contraste entre el desierto (el polvo) y la gran ciudad (Los Ángeles), etc. Recomendable... como mínimo para conocer al papi del realismo sucio.

16 de octubre de 2015

A questionable novel

A Questionable Shape de Bennett Sims.

Llamó mi atención porque el autor recibió clases de escritura creativa de David Foster Wallace. Novela de zombis que quiere desmarcarse del género. El protagonista presenta dos propósitos claros: 1. ayudar a un amigo a buscar a su padre zombi y 2. prepararse, junto a su novia, por si uno de los dos se convierte en zombi. Ese intento de originalidad que evita caer en lugares comunes, "no quiero ser una típica novela de zombis", desemboca en una obra que se desarrolla como suma de ideas y reflexiones, carente de acción y que está plagada en exceso de intelectualidades. El autor resulta muy pedante cuando menciona a Kant, Wittgenstein, Hitchcock, Tarkovski, etc., para en el fondo no llegar a ninguna parte, simplemente presentar dos o tres ideas más o menos ingeniosas. Esas referencias parecen antojos del autor que quiere demostrar todo su bagaje cultural y artístico, pues no conectan con el dibujo más grande. Toda esta pedantería se acentúa con su tendencia a ser wordy, esto es, añadir términos extravagantes que son innecesarios con el fin de 1. parecer más inteligente y 2. exhibirse lingüísticamente. Sí que se aprecian algunas ideas interesantes sobre la memoria y la identidad, pero no llegan a coger altura. Además, las analogías y las metáforas, si bien reflejan la capacidad asociativa y poética del escritor, resultan demasiado recurrentes, el recurso se vuelve repetitivo y el tedio nos muerde en el cuello. En mi opinión, no es necesario suprimir toda acción para esquivar los clichés o los convencionalismos del mundo de los zombis. Peca de ser demasiado intelectual, de querer rechazar todo lo terrenal, típico, y más allá de alguna idea suelta, no llega a ninguna parte.

8 de octubre de 2015

Tours of the Black Clock

Las vueltas del reloj negro de Steve Erickson.

Bien feo que es el título en español. Ucronía. ¿Eh? Hitler llega a viejo. Diferentes dimensiones espacio-temporales se solapan. Hoy. Siglo XX. Cauces y ríos. Segunda Guerra Mundial. Fantasmas. Y anteriormente. Amor. Venganza. Y posteriormente. El barquero. Ritmo trepidante. Los primeros 2/3 son exquisitos, luego tiene unas cuantas páginas algo débiles, pero remonta al final. Descatalogado en España (hurra). Las páginas vuelan. Quizás algo confuso en el último tercio. Big man. ¿Surrealismo mágico? La máquina de hielo resuena. Cóctel de García Márquez y Pynchon. Ayer. Muy muy... Salen pájaros de los ojos de Adolf.

1 de octubre de 2015

Fruslería veloz

Lancha rápida de Renata Adler.

37 páginas y a descansar. Acumulación de párrafos inconexos sobre sucesos nimios. Las calles de Nueva York, un vuelo a Oakland, Renata se tira un pedo en un taxi, al vecino de arriba le han puesto los cuernos, un botón, una aguja, una tela, me pongo a coser frases y sale esto. Aburrimiento versus banalidad. Cogemos Manhattan Transfer, copiamos la idea, metemos cualquier acontecimiento sin importancia de nuestra vida y a esperar los frutos. Ya se encargará alguien de decir que cada suceso banal resalta el valor de las pequeñas cosas y qué mosaico tan bonito de Nueva York y de la vida de Renata y cómo el preciosismo de la conjunción del macrocosmos y el microcosmos a través de las pequeñas píldoras de información nos hace temblarblarbla...

24 de septiembre de 2015

Nearly everything

Una breve historia de casi todo de Bill Bryson.

Tour acelerado por la historia (Bill pone el ojo donde le apetece): planetas, estrellas, la Tierra, física, química, dinosaurios, terremotos... Interesante. Su mayor pecado es extenderse demasiado en las historias personales y caer constantemente en el "pobrecito este señor que descubrió los rayos X antes que el señor que todos conocemos y apenas obtuvo reconocimiento". Demasiado toque humano y personal y poca profundidad en las ideas. Está bien como lectura fácil, para conocer algunas curiosidades y enriquecerse de forma liviana.

14 de septiembre de 2015

F & Z

Franny y Zooey de J. D. Salinger.

Me ha gustado. Falta punch, pero está bien. El propio Salinger, en un gesto metanarrativo, insinúa que la novela es demasiado intelectual, no obstante, presenta cierto equilibrio con las ideas sobre espiritualidad que presenta, no obstante, aproximarse a la espiritualidad a través de unas conversaciones altamente intelectuales no transmite plenamente esa dimensión. Franny es un ser trastornado porque sus hermanos, superdotados, ya desde pequeña le hicieron leer textos espirituales para que su crecimiento personal estuviese bien dirigido. Tras la adolescencia, esto la atormenta y la hace obsesionarse con la religión y lo espiritual hasta el punto de que tiene una crisis existencial. El texto está muy bien escrito, fluyen mucho los diálogos y es bastante preciso con el lenguaje. Se perciben dos grandes problemas: por un lado se nota demasiado que la primera parte, "Franny", es una historia corta a la que más adelante se le ha añadido la segunda, "Zooey", porque la estructura no tiene sentido, pues no guarda ninguna proporción ni muestra un objetivo claro, resulta aleatoria, rendida a los designios editoriales. Por otro lado, el final me parece muy flojo, no tiene una resolución intensa o trascendental, parece algo banal. Resultan interesantes ideas como el impacto de la educación en el individuo, la crítica al mundo académico, el guiño a lo espiritual, la importancia del desapego... Buen texto. Después de la lectura, se mantiene en la memoria, más que como obra impactante y demoledora, como anécdota intelecto-espiritual interesante y bien contada.

7 de septiembre de 2015

Ojorcocoos do ostolo

Ejercicios de estilo de Raymond Queneau.

- Me gustó mucho – dice ella.
- Menuda hez de libro, parece que lo ha escrito un niño pequeño – digo.
- Es que son eso, ejercicios de estilo, no busques más – dice ella.
- Hombre, para eso me voy a Bernhard, que es un ejercicio de circularidad constante y además tiene ideas – digo.
- Bernhard es distinto – dice ella.
- La introducción dice que la inspiración de Rainman, digo Raymond, es Bach, algo que desarrolló Bernhard con exquisito resultado en El Malogrado – digo.
- Qué quieres que haga... a mí me gustó – dice ella.
- Vaya puta mierda de libro, menudas gilipolleces – digo.
- ¿Qué esperas? Son ejercicios de estilo, enfoques diferentes sobre lo mismo – dice ella.
- ¡Joder!, para eso me leo a Bernhard, con su circularidad, su suicidio, su locura... – digo.
- Bernhard es diferente – dice ella.
- La repetición de Raymond se inspira en Bach, igual que Bernhard, pero Bernhard lo hace mejor – digo.
- Bueno, a mí me gustó – dice ella.
- Menuda castaña de libro – digo.

29 de agosto de 2015

Sononono nigger

El ruido y la furia de William Faulkner.

Aguanté unas 100 páginas, en inglés. Insoportable tostón que mezcla diálogos, narrador en tercera y stream of consciousness. La técnica muy chula, a lo Joyce, no se entiende nada, masajeando los límites de la ambigüedad y la insulsez, te clavo unas cursivas donde me place y ponte a reflexionar, etc. Interesante sería si la historia no fuera estadounidensemente campestre (ambientada en el “sur profundo”). Que si el analfabeto de turno, que si el nigga, los latigazos, etc. Dicen por ahí: innovadores puntos de vista y alteraciones gramaticales e inigualable capacidad para presentar los mecanismos de la mente humana... Como gustes. Es un texto de difícil comprensión que no aporta ni el mínimo placer estético ni la mínima agitación mental. Incluso si reflexionáramos con dureza y sacáramos algo en claro de la historia (¿desintegración de una familia?), posiblemente lo único de valor que nos quedaría sería la técnica reflejada en la estructura del texto. Aunque estoy seguro de que en aquella época los temas que trata eran de enorme importancia. Duda ninguna me queda.

17 de agosto de 2015

Detail tales

Stories in the Worst Way de Gary Lutz.

Relatos cortos muy cortos. Este hombre es un maestro de las frases. La arquitectura sintáctica y fonética está cuidada al milímetro, así como su relación con el plano semántico. Un ejemplo de ello es el título: el "stor" que inicia la frase de forma triunfal cambia su orden y pasa a ser "orst", al mismo tiempo que se ubica al final de una palabra, "worst", que tiene connotaciones negativas. De esta manera relaciona el significado de la frase, "historias de la peor forma" o que siguen un mal camino, con la colocación y el orden de las palabras y las letras. Es decir, el contenido semántico presenta un reflejo a nivel morfológico y sintáctico. Otro ejemplo: "the thing about being a girl is that stuff is stuck inside you" (p. 119); el desplazamiento sonoro, de algo suave (thing-being-girl) a algo duro (that-stuff-stuck), establece una relación entre lo fonético y lo semántico, la chica como algo suave y dulce y las cosas que se quedan pegadas en el interior como algo desagradable. Además, la segunda aliteración consigue que la frase sea "pegajosa", algo que ya viene dado semánticamente por "stuck". El problema principal de la obra es que hay una gran preocupación por los árboles y prácticamente se ignora el bosque. El detalle es muy rico, imponente, pero los relatos, como entidades individuales, compactas, tienen escasa fuerza. La ambigüedad tampoco ayuda. Es un libro que se disfruta en el instante, en la palabra, en la oración, y que pierde mucho cuando llegamos al final de cada relato, pues la resolución no suele ser satisfactoria. Eliminar la gratificación final es una técnica subrepticiamente postmoderna, no obstante, la perspectiva global de cada relato tampoco resulta sugerente (algo que sí sucede, por ejemplo, en algunos relatos de David Foster Wallace, que emplea una estrategia similar). El final puede ser una mera anécdota, algo inevitable, exento de impacto, pero la sensación tras la lectura, más global, debería encharcar nuestro pecho y electrificar nuestras neuronas.

*Para los que lean en inglés, os dejo una charla muy interesante del propio Lutz sobre la escritura, aquí: 

8 de agosto de 2015

Hadji Murat

Jadzhi Murat de León Tolstói.

Harold Bloom lo pone por las nubes. Acudo a un par de blogs que sigo habitualmente y lo ponen por las nubes. Lo leo y me deja indiferente. Estilo sencillo, directo, tirando a realista. Hay recursos interesantes: los narradores intradiegéticos, las historias que se van juntando (ecos de fragmentariedad), los saltos en el tiempo, la evocación que despierta el cardo (y la posterior circularidad), etc. ¿Qué más? ¿La historia del guerrero? ¿El individuo frente a la sociedad, la religión, la moral? Lo más destacable son los recursos, pues aunque la narración resulta bastante realista, sí que presenta ciertas estrategias modernistas en su desarrollo y estructura. No obstante, las obras postmodernas han llevado al extremo esas técnicas y al presentar contenidos más cercanos a nuestra época actual, consiguen que obras anteriores se queden obsoletas. Este texto sería revolucionario en su época, pero a día de hoy su impacto es cuestionable. Quizás se trate de mi incapacidad para salir del tiempo en el que vivo y valorar las obras desde una perspectiva que no es la mía.

22 de julio de 2015

Casi Esopo

La vida de los insectos de Víktor Pelevin.

Le di 94 páginas al muchacho para convencerme. Nada. Demasiadas expectativas. Al principio está bien, pero cuando empieza a pasar de unos insectos a otros se hace algo repetitivo. El estilo tampoco sorprende, es más, me resulta simplón. Lo peor es que esas parábolas político-filosóficas que quiere trazar con los insectos no funcionan, aparecen de improviso, algo que pone de manifiesto que los insectos son una excusa para intentar plasmar esos contenidos. Falta desarrollo antes de llegar a la idea que se quiere transmitir. Aunque el contenido (filosófico) tampoco es que sea tremebundo. Nyet.

12 de julio de 2015

Floritura de pescado

Vidas conjeturales de Fleur Jaeggy.

Cogí el libro sin saber de qué trataba. Me encuentro con minibiografías (o relatos de anécdotas) de Thomas de Quincey, John Keats y Marcel Schwob, cada uno de ellos con su capítulo bien dividido. Coincide que no he leído nada de ninguno de los tres. El estilo de Jaeggy me parece interesante, pero el texto es en sí mismo una anécdota y más considerando su tamaño. El veredicto es: indiferencia. Será que desconozco a los tres autores y no puedo saborear sus vicisitudes biográficas. Y si estamos ante el jueguito de dónde está la mosca aquí o allí, es decir, de si es realidad o ficción lo que se nos cuenta, asociado a la obra Vidas imaginarias de Schwob, su relevancia es mínima. Ese jueguito, por sí solo, ya no tiene interés.

2 de julio de 2015

La semilla

El origen de Thomas Bernhard.

La obsesión, siempre cerca, omnipresente, en un tejido teñido de biografía, desde el primer momento, y puñales a la educación y la sociedad austriacas, Salzburgo concretamente, aunque quizás faltan ideas, un más allá de, pero como relato humano, con un mínimo de complejidad formal, la obsesión, siempre cerca, reiterativa, una y otra vez, recuerdos del internado y de la infancia donde el nacionalsocialismo y el cristianismo son gemelos, sin olvidar las agonías educativas, y es que las escuelas y los institutos no hacen más que mutilarnos, destruirnos, aniquilarnos, y no hay remedio, y la aniquilación que perpetran las autoridades que se encargan de obligar a los niños a tener una educación en la que, insisto, no hacen más que eliminar al ser humano que llevamos dentro, con la dificultad que eso conlleva a la hora de reencontrarse con uno mismo, es considerable e inadmisible, pues nadie tiene el derecho de aniquilar la naturaleza del ser humano.

25 de junio de 2015

El ego como ilusión

El libro del tabú de Alan Watts.

Título traducido penosamente (puesto que lleva hacia otra parte), el original es The Book: On the Taboo Against Knowing Who You Are. En estas páginas me rencuentro con ideas que ya masticaba por dentro. Principalmente: el ego es una ilusión que nos separa del entorno, nosotros somos todo lo que nos rodea, somos el universo entero y él es nosotros. Obviamente, defiendo esa idea. Más de uno debería leer este libro, sobre todo aquellos que tachan al autor de charlatán, pero claro, si la razón no permite que lo espiritual penetre, la obra difícilmente hará efecto. Gran lectura.

13 de junio de 2015

This man is an Arab

El árabe del futuro de Riad Sattouf.

Cómic. Las anécdotas de un niño que vive en Libia y Siria. Estéticamente nada del otro mundo. A nivel de recursos narrativos también poca cosa. Interesante para conocer algunos detalles sobre la vida en ambos países. El final te deja un poco frío, parece que ha cortado la historia, como si tuviera previsto hacer una segunda parte (lo que resulta algo mercantilista). Está bien para pasar el rato.

27 de mayo de 2015

Wittgenstein’s Mistress

La amante de Wittgenstein de David Markson.

Descatalogado en español (bien hecho, señores). Obra maestra. Literaturización del Tractatus de Wittgenstein. Situación postapocalíptica: la narradora es la única superviviente. Así, su pensamiento construye el mundo, tal que "los límites del lenguaje son los límites del mundo" (frase del amigo Ludwig). Imita el estilo de las proposiciones del Tractatus. Éstas, en la obra de Markson, suelen hacer referencia a figuras históricas del arte (Rembrandt, Van Gogh, Magritte, etc.). Hice un trabajo bastante extenso sobre este libro y me vais a perdonar que no profundice demasiado. Toda la obra es una parodia del pensamiento y del lenguaje (que lo articula). Markson se mofa de su imprecisión, de su arbitrariedad (Saussure), del solipsismo que conlleva, etc. Lectura obligatoria.

15 de mayo de 2015

Desayuno, comida y cena

Desayuno de campeones de Kurt Vonnegut.

Se narra la historia de dos personajes que al final se encuentran (así de fácil). Estilo sencillo a la par que impecable. No propina guantazos estéticos, pero al menos destila precisión. Texto muy fluido, agradable, que presenta una crítica bastante dura a la sociedad norteamericana. Lo más destacable, aparte de su lado crítico, es el humor (carcajadas varias) y las digresiones (ocurrencias para posibles novelas) del amigo Kilgore Trout. He de decir que el final me dejó un poco frío (sobre todo por sus semejanzas con Niebla de Unamuno, ups, el spoiler...). El regusto final es bastante sano, como el de esa fruta fresca que entra con fuerza a media tarde. Recomendable.

7 de mayo de 2015

Transferencia

La colmena de Camilo José Cela.

Copia de Manhattan Transfer pero en modo culebrón rancio. Mosaico social que se desarrolla a base de cotilleos, saltando de personaje en personaje. No sé qué me puede decir en 300 páginas si en 80 no me ha dicho nada. Cargado de expresiones que buscan ser humorísticas tipo "nos han merengao", etc. Y se me hace antiguo el "Doña Rosa", "Doña Matilde", "Leoncio"... Extremadamente anodino.

28 de abril de 2015

No corre por tus venas

Hilos de sangre de Gonzalo Torné.

Fra fra frases: "he recibido la noticia sobre tu propósito de divorciarte con alarma"; "cuando media hora después se avino a bajar de la butaca, se estiró boca abajo sobre una esterilla, y retiró la bolsa de la piel para enseñarme la herida me asusté", "una salsa pornográfica" (peculiar unión palabril), etc. No sabe usar las comas, no sabe usar... "me aseguró que cuando fallan la cabeza y el corazón el pito es el órgano con autoridad suficiente para mantener algo de orden en el matrimonio"... y del chiste vulgar mejor ni hablamos. No se entiende nada, la prosa y la hiperpoblación de referencias... y suceden muchas cosas y no sucede nada. En el caso de que esa ambigüedad sea voluntaria, resulta muy gratuita y carece de estilo. Después de leer esa marabunta de frases malsonantes a uno se le quitan las ganas de seguir, amigo.

22 de abril de 2015

Se compra compromiso

El vano ayer de Isaac Rosa.

Límite: 93 páginas. Siendo franco: ya me canso. Que si el periodo de Franco y los socialistas y los de derechas e izquierdas... que no literatura. Le llaman "escritor comprometido" porque a falta de creatividad habla de política (lo que todo el mundo sabe hacer en España). ¿Qué tendrá que ver la literatura con la política? ¿A quién se le ocurre mezclar esos lodos con algo que intenta aproximarse al arte? Luego Isaac quiere ser original y utiliza recursos metaficcionales, dirigiéndose al lector explícitamente, sin sutileza, y explicándole sus artimañas y sus reflexiones sobre la novela porque 1. El lector es tonto y necesita ayuda, y 2. Aunque la novela sea una mierda, mira todo lo que ha tenido que pensar. Por si esto fuera poco, esos requiebros metaficcionales intentan excusarse por la atrocidad lingüística perpetrada, como si haciendo visibles las carencias del texto éste tuviera validez. A nivel compositivo, forma y contenido no tienen nada que ver, se percibe un intento de contar temas aburridos de una forma innovadora. Los recursos formales funcionan bien para el escaparate, pero para el conjunto de la obra no. Ya es costumbre en España que la mediocridad se lleve premios y aplausos.

23 de marzo de 2015

Ahora bajo

La lección de música de Pascal Quignard.

Suma de párrafos que relacionan de forma poética la música con la "muda" (así viene en la traducción), esta última asociada con el cambio de voz, el paso de la adolescencia a la madurez, la sexualidad (virginidad y castración), etc. Es un texto más ensayístico que narrativo (semejanzas con Cioran). La novela cumple, pero no me parece nada del otro mundo. A veces resulta irritante, pues intenta ser tan poéticamente intelectual que cae en la ambigüedad petulante: "todas las creaciones humanas más pretenciosas están subordinadas al elemento mínimo de un recitado, de una predación que se recrimina a sí misma el apetito de cierto sentido, de cierta presa, su visión, la emoción primera de motilidad, la captura" (hay que releer varias veces para intentar entender algo). Además, la última parte de la novela parece un añadido (cambia el contexto, el tono, el estilo...) y descompensa la estructura general. Mucho énfasis en el componente poético (con algunas pinceladas interesantes), pero poca consistencia global, tanto a nivel estructural como contentual (me invento la palabra).

16 de marzo de 2015

Comida sin especias

Especies de espacios de Georges Perec.

No veo la genialidad, es más, me sobrecoge la vacuidad de sus gestos. Chistes sin gracia, reflexiones vacías, jueguitos con las palabras, enumeraciones innecesarias... Intenta hablar del espacio y su excusa es que hay que "obligarse a escribir sobre lo que no tiene interés, lo que es más evidente" para que lo común parezca extraño. Así, se lía a enumerar infinidad de lugares y decir obviedades tipo "El mundo es grande. Los aviones lo surcan en todas direcciones todo el tiempo". Es difícil obtener respuestas interesantes cuando las preguntas que se plantean son tan superficiales. Parece el cuaderno de un niño que ha empezado a escribir lo primero que se le ha ocurrido sobre su ciudad, su habitación, el campo... En las últimas páginas el colegial deja entrever sus motivos diciendo algo así como que el espacio es deformado por el tiempo y la escritura es lo que permite retenerlo, generando un espacio estático. Nada nuevo bajo la lámpara del cuarto.

27 de febrero de 2015

Justiniana, devuélveme las horas

Justine de Lawrence Durrell.

Historia de amor, triángulo amoroso, recuerdos, memoria, me da igual... Estructura fragmentada que, una vez más (con el autor más preocupado por el experimento formal que por el lector), impide conectar con los hechos y los personajes. Se atisban ligeros guiños a la ciudad de Alejandría y cómo esta funciona como algo vivo que condiciona a los personajes. Poco más. Coñazo abisal.