23 de julio de 2013

Durán no dura

Blanco nocturno de Ricardo Piglia.

Pocas páginas duré. Juzguen ustedes: "bailaba muy bien la plena en los salones dominicanos del Harlem hispano de Manhattan, Durán entró de animador en el Pelusa Dancing, un café danzante de la calle 122 East a mediados de los años sesenta, cuando recién había cumplido los veinte años". Excusando lo de "café danzante" que quizás sea una expresión sudamericana o algo así, sobran cifras y nombres propios. Abro al azar, página 80: "Yoshio", "Croce", "Unzué", "Calesita", "Souto", "Saldías", "Croce y Saldías", "Cueto". Todo eso en una sola página, innecesario, irrelevante. Abro al azar, página 159: "Huergo", "Croce", "Renzi", "Hilario Huergo", "Tácito", "Hermanos Rivero", "Tape Huergo", "Tape Huergo", "Lucifer". Así hasta el infinito y más allá. Abro al azar, página 250: "Olavarría", "Lucio", "Lucio", "Larguía", "Lucio", "Luca", "9.20", "21.20", "Estados Unidos", "Sofía". Tiene tantas ganas de crear una ficción verosímil que se hincha a dar nombres propios y números. Error. Cuando sobrecargas la hoja con elementos que sirven para que la ficción parezca más real, ésta resulta menos real, porque el esfuerzo del escritor en hacerla parecer real salta a la vista. Será una especie de tic que tiene el autor, un irrefrenable gesto del brazo que cada veinte palabras le obliga a enfatizar el realismo de lo escrito. Por educación y respeto uno intenta soportar el tic, pero es imposible, acaba imponiéndose y consigue que la lectura sea insostenible. Más allá del realismo que se quiera imprimir, si en cada página menciona a cinco o seis personajes es porque algo falla. La construcción narrativa es defectuosa, un texto nunca obliga a ser repetitivo, esa trampa se la tiende el propio autor a sí mismo, por lo que debería buscar otros caminos.

21 de julio de 2013

You Tube

Todo va bien de Socrates Adams.

Va de un tubo que es como un hijo para el protagonista, pero por muy guay que pueda sonar, no te emociones. Crítica al mundo laboral contemporáneo con gotitas existencialistas, con más o menos humor (una ligera sonrisa una vez), con poco acierto. Tiene alguna idea original, pero falla el desarrollo. La escena de los Alpes me parece un cliché de los gordos. El ritmo es bueno, se lee del tirón. La prosa es sencilla, por no decir mediocre, porque amigos, estamos ante la jugada maestra de la (post)modernidad: narrador primera persona que es medio tonto y permite al autor no profundizar y no esforzarse con la prosa. No hay excusa para que el texto sea tan pobre. Y me da pena, porque todo camina hacia el mínimo esfuerzo. Los supuestos narradores del futuro (Lin, Brooks, Adams, di Grado...) presentan personajes subnormales, o en su defecto adolescentes, con el objetivo de esconder sus deficiencias narrativas. En el texto de Adams puede haber cierta crítica social, de acuerdo, aplaudimos el intento, pero faltan recursos literarios. Lo mismo de literatura hay en este libro que en la piedra lanzada contra La Moncloa, hay que tener un poco más de estilo.

Humor tobillero

Lo mejor que le puede pasar a un cruasán de Pablo Tusset.

Como considero que no es un intento de hacer literatura seria, no voy a entrar al trapo. Simplemente voy a decir que es un texto humorístico de baja calidad que duró menos de 20 páginas frente a mis ojos.

19 de julio de 2013

Así de básico

Alba Cromm de Vicente Luis Mora.

Lo primero es tener fuerzas para ver la portada, aguantar el vómito y que todavía tengas ganas de seguir adelante. Después del esfuerzo, llegué hasta la página 50. Leí tanto porque iba en el tren y no tenía otro libro, ni mp3, y una parte de mí decidió recrearse en la mediocridad del texto. Este tipo de libros son un deleite, una sorpresa constante, porque te puedes encontrar, por ejemplo, que las primeras páginas busquen la carcajada infantil mediante la oposición a la moral establecida, es decir, si la pederastia es algo malo, el genio literario del que nos ocupamos hoy decide poner unas imágenes y un texto que celebran la pederastia, y ya de paso denigran a la mujer, así de básico. ¿Más? Te puedes encontrar que a un personaje le den el Pulitzer por una novela cuya estructura ha sido generada aleatoriamente por el viento, moviendo las hojas escritas, y puedes ver cómo el narrador se regocija de ello, así de básico. Te puedes topar con una chica que está "imponente de guapa" o con fenómenos como "extractar las frases". También vas a ver juegos de palabras nivel patio de colegio como plurales rollo "particular.es", con reiteración y alevosía, así de básico. ¿Más? Te puedes encontrar que el autor se está haciendo sus pajas mentales y que el texto no se mueve, que las palabras no salen de su cabeza, están en el papel pero no han traspasado la frontera craneal, como si el texto flotara en el cerebro del genio. ¿Más? Cerca de la arcada, aún encontrarás alguna que otra imagen haciéndose la graciosilla, comentarios de blogs, emails, artículos, todos con pose moderna, para la foto, así de básico. Me atrevería a afirmar que estamos ante el inventor de la metatontería, tiene mérito. Es el primer texto que es una tontería que se autorreferencia a sí misma con más tonterías y crea una especie de payaso de Micolor oculto entre las frases que te persigue hasta que cierras el libro.

18 de julio de 2013

Eros y Thanatos

Sobre el amor y la muerte de Patrick Süskind.

Amor y muerte, ensayo que reflexiona acerca de, o lo intenta. Decepción. Analiza todo de forma simplista, no profundiza demasiado. A veces llega a conclusiones que no justifica. Mucha referencia a escritores, a la mitología y a ejemplos de la vida cotidiana, pero faltan ideas, se echa de menos alguna reflexión con profundidad que ilumine rincones oscuros. Si uno se pone a reflexionar, debería hacerlo seriamente, con todo el equipaje, y no empezar a decir tonterías y a simplificar sobre dos temas tan importantes. Que conste que es un autor que me gusta en su faceta novelística.

Cardo Thodol

Cómo viven los muertos de Will Self.

El tema de la muerte y demás me interesa. Cojo este libro e inmediatamente deja de interesarme. Lees 20 páginas y te entran ganas de tirarlo por la ventana, la biblioteca no lo echaría de menos. El autor intenta hacerse el gracioso con el tema de la muerte, y mira que tiene posibilidades, pero es incapaz, estos ingleses... La prosa es normalita tirando a bodrio, el desarrollo es aburrido, el argumento no transmite, no atrae, los personajes parecen colgar de un tendedero de palabras... Mejor no.

16 de julio de 2013

Profident

Providence de Juan Francisco Ferré.

-¡Insolente! ¿¡Por qué lo has dejado en la página 85!?
-No es mi culpa, la prosa no es buena y se hace pesada, hojas y hojas para relatar escenas y situaciones que no son significativas, la proporción entre palabras e información está descompensada, demasiadas palabras para tan poco contenido.
-¿Y el estilo?
-Malo, no disfruto leyendo, no hay imágenes ni metáforas, nada interesante, aparece todo muy intelectualizado, se nota que hay un filtro mental entre lo narrado y el lector, pesa mucho el narrador.
-Pero sí que hay sexo y violencia, ¿no?
-Sí, de efectos especiales anda sobrado.
-¿Y que hable de cine no te interesa?
-Eso no es hablar de cine, es intentar utilizarlo en tu favor y que la falta de profundidad se vuelva en tu contra.
-¿Pero no es algo de realidades superpuestas a lo David Cronenberg?
-Eso dicen algunos, pero yo no he visto el contenido por ninguna parte, es que no se ha levantado ni una ligera brisa con promesas de significado.
-¡Eres un desgraciado! No le has dado tiempo para explayarse, ¿qué va a hacer el pobre hombre en 85 páginas?
-Pues muchas cosas: demostrar que no sabe medir su verborrea, que dentro de esa jungla de palabras no guiña el ojo ni una, que su prosa es desértica, que casi todas las palabras funcionan como significante, que no hay imágenes, ni hay metáforas, que no tiene ingenio para que el anzuelo que se tiende al lector no sea el típico de novela negra, que utiliza el sexo y la violencia de forma gratuita, que las referencias a otras disciplinas son muy bonitas, pero si no están respaldadas por cierta profundidad, son un síntoma de flaqueza, ninguna persona necesita más de dos muletas para desplazarse.

15 de julio de 2013

Frost

Helada de Thomas Bernhard.

Primera novela del maestro. Obsesión y muerte y discurso psicológico y filosófico. El narrador en primera persona es enviado a un pueblo (tan fresquito como Burgos) para observar a un pintor y éste se va abriendo poco a poco con diversos comentarios y reflexiones. Narrativa en la que hay un narrador en primera persona y se van incluyendo frases del personaje observado. Es un buen libro, si bien el estilo no fluye tanto como en sus obras posteriores y puede resultar algo cansino para el que no valore las ideas del autor. También falta cierta nitidez, se dispersa demasiado, aunque es algo voluntario ya que se menciona en el texto la imposibilidad de retratar completamente a una persona (la identidad de un individuo sólo puede ser observada y analizada en fragmentos, pues los comentarios y las acciones aisladas no llegan a las profundidades de la personalidad). Una vez más, la naturaleza se erige como algo inevitable que subyuga al ser humano y las palabras se muestran incapaces de describir con claridad el dibujo.

Doritos

Alguien te observa en secreto de Ignacio Martínez de Pisón.

Relatos. Buen estilo, poético-emotivo, suavemente se desliza, con cierta oscuridad y simbolismos varios. No transmite una verdad o algún tipo de mensaje crucial para la humanidad, pero maneja bien los tiempos y los espacios. Siendo un libro de 1985, supera a muchos textos nacionales "contemporáneos".

10 de julio de 2013

Mirlos cantores

Diario de Kosovo de Ismail Kadaré.

Interesante. No es ficción. Esboza, pinta, dibuja, traza un cuadro sobre los conflictos ocurridos en Kosovo en el siglo 20. Pinceladas que describen la historia de Kosovo y la injusticia cometida, principalmente, las masacres perpetradas por los serbios contra los albaneses después de la WW2. Critica la crueldad serbia, la oscuridad informativa que los propios serbios extendieron para que no se conociera la verdad en el resto del mundo, critica a los países, incluido Albania, que no alzaron la voz para defender los derechos humanos ni ayudaron, critica la poca importancia que el conflicto ha tenido históricamente, etc. También describe la atmósfera de tensión que se vivía en el momento. Al final, para ayudar a los albano-kosovares, se bombardeó Serbia, lo que el autor utiliza para poner sobre la mesa el conflicto moral que supone dicha acción. La segunda parte del libro está hecha con artículos y cartas y se hace más repetitiva. En general bien, ayuda a entender el conflicto vivido en los Balcanes. Información que uno adquiere e impacto emocional por las víctimas, la falta de humanidad y la injusticia.

8 de julio de 2013

Asterlin y Oberlin

Lenz de Georg Büchner.

Amago de biografía del archidesconocido escritor de mismo nombre. Había leído que era uno de los mejores relatos sobre la esquizofrenia... Ni de coña. Creo que la enfermedad mental es descargada en el lector a través del entorno y del típico "no sé si es real o es un sueño", en vez de presentar introspecciones
profundas del personaje. Esto hace que la enfermedad, algo interno por naturaleza, pierda fuerza y credibilidad, puesto que es descrita principalmente a través del mundo exterior. Por supuesto, el estilo también influye y en este caso no es potente. Más: algunas de las reflexiones que quieren ser espirituales, casi introspectivas, son algo difusas. Y: no sé cómo, pero a pesar de ser un libro cortito, las descripciones se hacen cansinas. Otro problema: la inevitable comparación. En cuanto me adentré en la lectura pensé en Thomas Bernhard, y es que su sombra es alargada e inigualable. Este texto, al lado del estilo y la profundidad de Bernhard, es un haiku. Supongo que en el siglo 19 sería cojonudo, puede ser, pero ahora mismo... Cuando pasan estas cosas queda bien decir que es una novela que no ha aguantado bien el paso del tiempo, así nadie se queja, todos sonreímos.

6 de julio de 2013

Manovela

La escala de los mapas de Belén Gopegui.

Se llevó dos premios. Aguanté hasta la página 48 (mi premio es no haber abandonado antes). No escribe mal, bueno... según se mire. Tiene alguna cosilla, pero nada relevante. Es fácil: el texto no funciona, no porque las frases estén mal construidas o el estilo sea tosco, sino porque hay demasiadas reflexiones, todo gira alrededor del mundo abstracto del protagonista, no hay otros colores, alimenta una monotonía de especulaciones intelectuales, todo sucede a nivel cerebral. Aparte, utiliza el plano mental para intentar transmitir emociones y eso es un error, tienen que pasar cosas, no puede ser todo tan abstracto. Falta acción, emoción, energía, impulso. Sobre el contenido no puedo hablar porque no existe, pretensiones hay, pero sólo con eso no sirve. Tras esta segunda oportunidad me tiro a la piscina (retórica veraniega) y confirmo la mediocridad de la autora, por lo menos en lo escrito en el siglo 20. Intentemos arreglarlo, ¿es posible que alguien que haya escrito varias mierdas escriba una buena novela? Es posible, pero no podríamos juzgar a esa persona por la camiseta limpia que lleva si sabemos que tiene el armario lleno de ropa sucia.

3 de julio de 2013

The broom is on fire

La escoba del sistema de David Foster Wallace.

Esperaba algo mejor, pero no está mal (obviamente, he leído antes La broma infinita y eso genera grandes expectativas). Es una obra altamente autobiográfica, donde la personalidad del autor está repartida entre los personajes... vanidad de segundo orden (la vanidad de preocuparse de que otros piensen que eres vanidoso), la soledad, el lenguaje, la conexión con el otro, las relaciones amorosas, etc. Creo que hay una preocupación excesiva en la estructura (fragmentada) y en relacionar a los personajes como sea, y eso lo sufre el contenido. Maneja ideas interesantes que por culpa de la fragmentación no acaban de cocinarse como deberían, como si cambiáramos el sofrito de sartén constantemente y no acabara de alcanzar la plenitud de su sabor. Es una obra con mucho humor y en este apartado creo que supera a La broma infinita. Se ve una gran preocupación por el lenguaje, y la cuestión clásica de si el lenguaje viene de la realidad o la realidad viene del lenguaje y todo lo que eso supone para la identidad. El estilo está bien, algo pesado a veces, demasiado autoconsciente, pero en general bien. Ese "cuéntame una historia" que aparece varias veces en el texto viene de Manuel Puig, así como los recursos de ciertos diálogos. Hay un exceso de "no te entiendo, explícamelo bien" en los diálogos, usado como excusa para extender el tema y que parezca natural. Tiene sus vicios y sus virtudes, pero está claro que es una novela bastante mejor que la gran mayoría de las que circulan por ahí. He leído que en esta novela Wallace dice muchas cosas en clave sobre las teorías de Wittgenstein. La relación entre lenguaje e identidad es obvia, pero no he sido capaz de ver más allá de eso, no sé hasta qué punto un lector no obsesionado con el lenguaje puede entender todo lo que supuestamente Wallace quiere decir.

1 de julio de 2013

Sugus

Los ídolos de Manuel Mujica Láinez.

La primera parte me parece correcta, nada estrambótico en el lenguaje, pero bien, a través de la acción invita a reflexionar y pasan cositas. Luego lees 10 páginas de la segunda parte y rápidamente percibes el coñazo, y que el tema no tiene mucho que ver, tiene pero no tiene, huele a prótesis. Y lo siento mucho, pero como que no apetece seguir leyendo. Te tiene en vilo con lo que ha sucedido y de repente cambia a otra cosa totalmente diferente y el texto se debilita de tal forma que el sentido desaparece. El personaje destacado en la segunda parte pierde importancia por el impacto de lo anterior. Creo que es un gran error porque justo al final de la primera parte tiene el texto donde quería (incluso se intuyen las posibilidades y se respira el acierto del escritor) y en vez de ponerse a ello, salta a otra cosa. No tiene demasiado sentido. Toda la carrerilla que coge el texto en la primera parte se volatiliza con el enfoque de la segunda.

27 de junio de 2013

Da la nota

El afinador de habitaciones de Celso Castro.

Lo positivo: el estilo es ágil y se lee bien. Lo negativo, en frío: gesto gratuito de no usar mayúsculas (¡qué original!), no hay relación entre ese recurso y el contenido del texto, algunos dicen que expresa la ansiedad del protagonista, pero en ningún momento se dice que el texto lo escriba el protagonista, no sé si me entiendes, es más, si es un recurso inherente a este texto, ¿por qué escribe otros libros también en minúsculas? Uso excesivo del guión en una misma línea para separar las voces del diálogo que en la mayoría de los casos atasca el ritmo (otro mecanismo superficial que pretende ser original), algunos dicen que es una referencia a Nietzsche, el texto no dice nada al respecto, es más, he leído la obra completa de Nietzsche y no recuerdo que los usara tan mal. Los diálogos no están bien elaborados, son insustanciales y repetitivos. El mensaje es inexistente, intenta levantar emociones y ser poético y ya está, cierras el libro y te quedas igual. Usa las drogas (otro quiste añadido malamente) para llamar la atención, crear efecto y/o transmitir cierta irreverencia literaria. Inconsistencias en el protagonista: es capaz de describir poéticamente una pieza de música clásica, pero es básico en su expresión e incapaz de profundizar, aunque a veces usa algún vocablo raro, aunque otras veces dice cosas como "la mierda que se oía a través de la ventana". Ese personaje mitad vulgar, mitad cultureta (ópera, música clásica, literatura, filosofía) no cuadra, funciona como parche que usa el autor para que el personaje pueda hablar de cosas "elevadas" (Leibniz, Strauss, Nietzsche...) y al mismo tiempo caer en la banalidad y tener una forma vulgar de contar las cosas. El mismo truco de siempre, narrador primera persona adolescente que no exige ninguna profundidad ni esfuerzo con la prosa, en este caso, introduciendo comentarios sobre literatura y demás para intentar rescatarlo de la vulgaridad más absoluta. Vale, seamos benévolos, imaginemos que el azar nos permite interpretar los errores del texto como algo tan voluntario como exquisito, y suena la flauta, y todo parece hecho aposta, el señor Castro ha puesto esos recursos e inconsistencias al servicio del arte para remarcar la disonancia del personaje, bien, ¿y?, ¿hay algo más detrás de eso? Me temo que no.

25 de junio de 2013

Lux antiquior amore

La luz es más antigua que el amor de Ricardo Menéndez Salmón.

¡Sorpresa! Cae en mis manos un libro escrito por un autor español y es bueno. Abracémonos en un acto de confraternización patriótica. Ricardo, que si se llamara Richard y hubiera nacido en Illinois sería más conocido, describe algunos acontecimientos de la vida de tres pintores, uno real (Rothko) y dos inventados, y la de un escritor. Algo así como biografías ficticias. La prosa es sobresaliente, fluye bien, mantiene el pulso, retazos poéticos, buenas metáforas, indagaciones con cierta profundidad, tema interesante. Siendo un buen libro, creo que el autor comete varios errores: peca de elitismo o exceso de intelectualidad cuando usa términos tipo "inmarcesible", "morigerada", etc.; se podría echar en falta algo de acción, puede parecer un texto algo estático; el recurso autorreferencial que aparece al final (el escritor se autorretrata en un futuro en el que recibe un premio literario de los gordos) es moralmente cuestionable y puede empañar la pureza y emotividad que transmite el texto gracias al trato delicado y al sentimiento que se dirige hacia los artistas y sus obras, no creo que fuera necesaria esa dosis de ego al final. Aun así, sigue siendo un buen libro, y digo libro porque quizás no sea estrictamente una novela.

24 de junio de 2013

Mascotas

De ratones y hombres de John Steinbeck.

Típica pareja del listo-débil y el tonto-fuerte que se ponen a trabajar en un rancho con el sueño de algún día poder comprar el suyo propio. Más allá del cliché, la trama está bien llevada y la prosa es sencilla pero fluye. El autor va desplegando ciertos elementos a lo largo del texto que al final conecta de forma sutil (el final es bastante bueno). Todos los personajes son más o menos infelices y le confían su infelicidad al tonto, ya que transmite esa bondad natural que los animales transmiten. Hay una relación obvia entre los animales y el tonto. El autor cuestiona el bien y el mal sobre un fondo que enfrenta lo animal (espontaneidad) y lo humano (razón). ¿Matar involuntariamente es igual de malo que hacerlo voluntariamente? ¿Un asesinato premeditado es peor que uno que ocurre sin querer? Creo que destila cierta crítica a la razón, ya que es lo que hace que un ser humano mate y ese matar voluntariamente es el verdadero mal. Es un claro ejemplo de cómo con sencillez se puede hacer una buena novela.

23 de junio de 2013

No hay sendas para Rugendas

Un episodio en la vida del pintor viajero de César Aira.

Quería leer al autor. Busqué por internet cuál era su ópera magna y no lo descubrí porque el colega ha escrito casi 100 novelas. Desconfié. Es imposible que alguien escriba 100 novelas buenas; eso quiere decir que por lo menos la mitad serán normalitas; eso quiere decir que hay veces que este señor escribe por escribir. El ansia. Cogí al azar de la biblioteca. Detrás de ese título mal escogido (tanto por mi fórmula para elegir el libro como por el propio título del mismo) te vas a encontrar ideas de esta índole: "Si era cierto, como decían los budistas, que todo lo existente, hasta una piedra o una hoja seca o un moscardón, había sido antes y volvería a ser después, que todo participaba de un gran ciclo de renacimientos, entonces todo era un hombre, un solo hombre en escalas de tiempo" y continúa "Dado el tiempo suficiente, el universo entero se reintegraba en la forma de un hombre". ¿Cómo que todo era un hombre? ¿El universo entero se reintegra en hombre? ¿Por qué? No se aclara en el texto. Pues eso te vas a encontrar, ideas que suenan muy bien, pero que no tienen sentido. También te vas a encontrar palabras como "diuturnas", "consuetudinario", o frases como "al transponer los paralelos de unas alamedas delgadas, pudieron ver la acción", "los caballos vueltos cabras", etc. Estás avisado. Puede haber algunas migajas de interés cuando aborda la relación entre texto y pintura (aparecen cuadros a todo color en el texto), entre lo dinámico y lo estático (pintor viajero donde viajar es moverse y pintar es hacer estático), pero no acaba de coger peso, se atisba ligeramente lo que quiere decir, pero te deja igual, no supone nada. Reconozco que no conecto para nada con el autor y quiero creer que es culpa mía. Ni el estilo ni las ideas me llegan, y tampoco me gustan las palabras rebuscadas, ni que reparta ideas sin sentido. Supongo que ésta será una obra menor. Intentaré leer alguna de las buenas siempre que esa marabunta de novelas escritas no decida devorarme antes.

19 de junio de 2013

He loves Murakami

Trenes hacia Tokio de Alberto Olmos.

El hecho de que haya sido capaz de llegar al final de un libro de un escritor español ya es mucho. El estilo, aunque es algo simple, se deja leer, fluye bien. Lo más meritorio es que la prosa hace avanzar al texto sin necesidad de una trama sólida (que no lo es) o de efectismos baratos (aunque ahora que lo pienso, tiene mucha carga sexual... creo que eso cuenta como efectismo porque no aporta contenido al texto, ¿no?). Por otro lado, la historia es un poco plana, monótona, incolora, y tampoco hay profundidad, no hay mensaje, ni siquiera una profundización en la psicología o en la cultura, simplemente cuenta sus peripecias orientales. Tiene algunas frases tontorronas con ínfulas de profundidad ("nunca se vuelve a ningún sitio, siempre se va", etc.) y algunas inconsistencias (a veces el protagonista actúa de una forma que no es coherente con la personalidad que se ha construido en hojas anteriores), pero te lo perdonamos. Quedará en mi memoria como texto que describe correctamente, con prosa sencilla, una experiencia en Japón, pero no como narración con relevancia artística.

17 de junio de 2013

Greenpeace se enfadaría

Llévame contigo de M. J. Hyland.

Estilo sencillo, un niño en primera persona, correcto, puede valer, a pesar de que me surgen muchas dudas con los escritores cuyo personaje principal y narrador es un niño, ya que les permite no esforzarse con la prosa y que nadie se sienta ofendido. Empieza creando una atmósfera positiva y de buen rollito alrededor de la familia que vive en una casita en Irlanda, todo bien. Están leyendo libros, tomando su té y su café y de repente aparece una escena en la que el padre de familia empieza a matar gatitos, porque sí, gratis, nada en el texto justifica la acción, buscando el efecto sin contemplaciones. Que digo yo, no sé, me imagino a esta gente viviendo en una casita en Irlanda, rodeados de campos verdes, más o menos en armonía con la naturaleza, y no los veo matando gatitos, no sé, el padre muestra una insensibilidad muy desacorde con el entorno, de hombre rústico a insensible asesino hay un trecho. Otra cosa oscura se introduce, toda la familia empieza a mentir al niño. Tenemos una atmósfera siniestra creada a base de matar gatitos gratis y mentiras puntuales... No sé, no me convence. Por si fuera poco, el padre de familia lee libros de criminales y demás, demasiado obvia la relación. Luego el texto se sumerge en la monotonía de la familia irlandesa y las andanzas del niño y para de contar, en ese momento se cierran los párpados. Tiene el detalle mínimamente interesante de que el niño cree que puede detectar mentiras, pero vamos, mera anécdota, no es un personaje que genere interés. Ni el estilo ni la historia aguantan más de 50 páginas.

16 de junio de 2013

Narrar x narrar = errar

Bajo el influjo del cometa de Jon Bilbao.

Reconozco que cada vez me da más pereza leer a escritores españoles. No tienen nada que decir, escriben por escribir, y tampoco es que tengan un nivel estilístico que compense la falta de contenido. "Por espacio de largo rato", como diría Jon, estuve leyendo los diferentes relatos del libro. No leí todos, no jodas, no da para tanto. Leí tres a lo sumo, si me apuras, dos enteros, el resto en diagonal. No pude. "En aquel momento el alivio por que no hubiera nada que lamentar", como diría Jon magistralmente, nada que lamentar por su condición de lectura gratuita de la que uno escapa con el bolsillo intacto. Aparte de la paupérrima sintaxis, el estilo es lento y monocromo, no hay calidad, no pone imágenes en mi cerebro o en mi corazón, no hay arcoíris, es simple, llano, historias humanas con alguna variación, una vez más, no me llega, no hay idea, no hay brillo, no hay emoción, no hay arte.

14 de junio de 2013

Amor por los peces

Memoria de elefante de António Lobo Antunes.

Transcribo del texto: "Solía llevarlas al circo en el intento de comunicarles su admiración por las contorsionistas, enlazadas entre sí como iniciales en el ángulo de una servilleta y poseedoras de la belleza impalpable común a los alientos de gasa que anuncian en los aeropuertos la partida de los aviones y a las muchachas de faldas con faralaes y botas blancas trazando elipses hacia atrás en la pista de patinaje del jardín zoológico, y lo decepcionaba como una traición el extraño interés de ellas por las damas equívocas, de pelo rubio con raíces canosas, que amaestraban a perros melancólicamente obedientes y uniformemente horrorosos, o por el chiquillo de seis años rasgando guías telefónicas con la risa fácil de los guardaespaldas en germen, futuro Mozart de la porra". Que levante la mano el que piense que esta frase no es excesiva. Bien, pues así todo el libro. Te obliga a repasar las frases para entenderlas (eso estaría bien si la causa del repaso viniera de la profundidad del contenido, no de la aglomeración de recursos lingüísticos que reducen la comodidad del trayecto). Tranquilos que sólo he leído las primeras páginas, no he sufrido tanto. Pues eso... adjetivos y adverbios y metáforas por todos lados. Puede tener su gracia (lo de "futuro Mozart de la porra" no está mal), es más, soy amante de las imágenes y las metáforas, pero en este caso es demasiado, todo en exceso es malo. Podríamos achacar el problema a la traducción, pero lo dudo mucho porque del portugués al español no hay tanta distancia, aparte de que el traductor no es manco (ganó un Premio Nacional a la mejor traducción con un libro de este mismo autor). Candidato al Premio Nobel dicen algunos... a lo mejor hay vida más allá de ésta su primera novela.

13 de junio de 2013

Un parto editorial

How a Book is Born: The Making of The Art of Fielding de Keith Gessen.

Artículo de algo más de 50 páginas que se publicó en el Vanity Fair y que sólo pude encontrar y leer a través de la aplicación de Kindle (1'41€). Habla de los tejemanejes del mundo editorial estadounidense y del proceso del libro (The Art of Fielding de Chad Harbach) hasta su publicación. No trata tanto el proceso creativo como los pasos que siguió el libro hasta ser publicado. Me pareció muy interesante. En EE.UU. para conseguir los derechos de un libro se hacen subastas. El libro en cuestión obtuvo la puja más alta de la historia (no recuerdo si entre todas las novelas subastadas hasta la fecha o sólo entre las novelas debut), esto es, casi 700.000$. Creo que es una lectura fundamental para todo editor y bastante interesante para cualquier lector o escritor ansioso por conocer los vericuetos del mundo editorial. En este texto se comenta cómo el descubridor del manuscrito de Harbach quería ser escritor hasta que leyó La broma infinita y pensó que si había gente haciendo ese tipo de cosas, era mejor no escribir porque él no era capaz de hacer eso. Tomad nota escritorcillos.