20 de octubre de 2014

More él

La invención de Morel de Adolfo Bioy Casares.

Situación: una isla. Primera premisa: las cámaras de fotos roban el alma y son capaces de matar. Segunda premisa: "Aquí estaremos eternamente [...] repitiendo consecutivamente los momentos de la semana y sin poder salir nunca de la conciencia que tuvimos en cada uno de ellos, porque así nos tomaron los aparatos". Tercera premisa: la fotografía contrarresta ausencias espacio-temporales. Cuarta premisa: las máquinas proyectan la realidad. Quinta premisa: los motores de las máquinas funcionan con la energía de las mareas. Sexta premisa: "puede pensarse que nuestra vida es como una semana de estas imágenes y que vuelve a repetirse en mundos contiguos". Séptima premisa: la inmortalidad consiste en dejar el alma grabada y que ésta se proyecte en la isla eternamente. Conclusión: todo es Matrix. Segunda conclusión: el protagonista sólo existe como imagen literaria, proyectada por la máquina generadora de palabras alias escritor. Referencia: Niebla de Miguel de Unamuno. Reflexión: tanto los personajes como el autor quedan grabados en el texto y serán inmortales, una semana, gracias a la secuencia de acontecimientos del libro, repetidamente, sin poder modificar ni un matiz. Opinión: la prosa es algo atascadiza al principio, pero poco a poco se va deshaciendo el nudo y al final todo se resuelve adecuadamente.

14 de octubre de 2014

Autosuicidio

Suicidio de Édouard Levé.

El autor se quitó la vida después de escribir esto. Y esto es: el autor se autobiografía a través de un personaje que es amigo suyo y repasa algunos recuerdos sobre él, en segunda persona, anteriores a su suicidio. Los recuerdos aparecen de forma fragmentada, justificándose así: "Describir tu vida en orden sería absurdo: me acuerdo de ti al azar. Mi cerebro te resucita por detalles aleatorios, como uno hurga entre las canicas de una bolsa". Plausible. Una fragmentariedad que viene a presentar los recuerdos como si de un diccionario se tratara, "ABC no es ni más ni menos cronológico que BCA", remarcando la ausencia de linealidad en nuestra vida cuando ésta es revivida por nuestra memoria. Lo fragmentario aporta una ligereza al texto (tejido vaporoso) que consigue que la existencia sea percibida como algo volátil, fantasmal, insignificante, lo que de alguna manera intenta restar importancia al suicidio (desaparición autoimpuesta de algo efímero). Parte de la gracia del texto reside en que Levé, antes de suicidarse, escribió esta aproximación a cómo sería recordado, dando pie a varias reflexiones acerca de la vida y la memoria. Un detalle: según el amigo del texto, el autor planificó la inscripción de su lápida, las fechas, antes de morir. El problema es que si moría antes o después no cumplía las fechas y la gente que viera su lápida iba a pensar en la duración de su vida de acuerdo a lo inscrito en ellas, no a su existencia real. Así, el texto es la lápida, la fecha escrita antes de morir, un pronóstico existencial (el autor escribe el texto sabiendo que se va a suicidar), y al mismo tiempo juega con la idea de ser recordado más por el texto (una posible ficción) que por su existencia real. Esto demuestra que al final la ficción puede tener más valor que la realidad y que el autor puede alterar la visión que la gente tendrá de él a través de lo escrito. Un texto, en general, bastante bueno, con ideas realmente interesantes. Cada reseña es a su vez una lápida, en el sentido más literal, palabras que intentan capturar el espíritu de una lectura que murió. Esta lápida quiere honrar al señor Levé, pues de él depende su existencia, y por ello se despide con sus palabras: "La muerte es a la vida lo que el nacimiento a la ausencia de vida".

10 de octubre de 2014

Bildungsroman de manual

Bajo las ruedas de Hermann Hesse.

Un joven. Paso de la adolescencia al mundo adulto. Escrito de forma muy correcta, sin chirridos, pasando páginas con agilidad. El chaval hace el examen y es aceptado en una institución para empollones, pero pierde el rumbo cuando se da cuenta de que estudiar no le interesa. Crítica a la educación tradicional y a las imposiciones sociales que devienen en una crisis personal que precede al infortunio. Enfocando un poco más cerca, el autor nos dice que el desarrollo espiritual sucede de forma natural, puesto que cada uno tiene su propio camino, y no a través del estudio de materias impuestas por una institución o por la misma sociedad (o quizás que la evolución espiritual nada tiene que ver con el almacenamiento de información y el ejercicio intelectual). Muy correcto en su ejecución, pero falta fuerza en la presentación de la idea. La suavidad de la prosa contagia al contenido y éste último apenas golpea. No está mal, aunque esta idea se desarrolla mejor en Siddhartha, novela del mismo autor.

6 de octubre de 2014

Mirada a la miríada

Manhattan Transfer de John Dos Passos.

Mosaico de la sociedad estadounidense, con especial énfasis en Nueva York. A Johnny se le va la olla con alguna digresión que otra y a veces introduce cosas que no tienen nada que ver, pero no escribe mal. Buena prosa. Muchos diálogos. Los párrafos que abren cada capítulo son de lo mejor. La idea está bastante bien, va saltando de un personaje a otro intentando retratar el conjunto de la sociedad a través de la suma de individualidades. Esta idea moldea la estructura narrativa, forma y contenido encajan, la fragmentariedad enriquece el texto y expande la perspectiva del lector (varios puntos de vista sobre la sociedad; remarcando la insignificancia individual en relación con algo más grande). El problema es que ese desarrollo fragmentario no permite que el lector establezca conexiones lo suficientemente sólidas con los personajes, los lazos cuelgan, y esto hace que las situaciones pierdan mucho impacto. A partir de la mitad pierde fuerza y el texto no engancha para nada. También creo que falta discutir ideas potentes más allá de la idea general que vertebra al texto y de algún apunte social. Interesante, pero no me parece lo suficientemente profundo ni ameno como para valorarlo positivamente (valoración neutral).

2 de octubre de 2014

Pinceladas borrosas

Notable American Women de Ben Marcus.

En el primer capítulo el padre habla de su hijo (Ben Marcus); calidad literaria: sublime. En el último capítulo la madre habla de su hijo (Ben Marcus) y de la relación con el padre; calidad literaria: demasiado extenso y pesado (para ser el final). Dentro de este sándwich paterno-materno-filial hay una trama indefinida sobre la búsqueda del silencio y la quietud, con reflexiones sobre el lenguaje, el movimiento, la feminidad, el sonido... Frases como "reemplazar al sonido como el medio de comunicación primario, declarando al movimiento el ‘primer lenguaje’" (traducción mía). La paradoja es que estamos ante un texto, algo que ni produce sonidos ni tiene movimiento, pero que es capaz de recrearlos a través de ciertos símbolos (palabras). En el texto se dice que "el sonido mata" y "causa polución", por eso hay que hacer "voto de silencio" o "ayuno de lenguaje". Las palabras se pueden comer y el agua es trascendental. También hay partes que son un "estudio para catalogar los nombres de las mujeres americanas" en las que se definen los nombres, ya que estos dan pautas de comportamiento a la persona, es decir, si te cambian el nombre tu forma de ser varía. Hay cierta crítica al lenguaje, en frases tipo "como si algo no supiera lo que es hasta que el sonido adecuado es lanzado hacia él"; "hablar es crear clima"; "el movimiento y el discurso molestan a la atmósfera", o ideas oscuras como "la falsa promesa de movimiento". A partir de la página 150 el texto se hace algo pesado, la realidad bizarra que presenta empieza a perder fuerza por culpa del exceso, una realidad inverosímil demasiado prolongada. También es excesivo en su dirección egocéntrica, se menciona a sí mismo muchas veces, incluso dando la sensación de que todo el libro gira en torno a su persona. Me parece muy interesante por la capacidad de crear un mundo inverosímil de forma tan estética y simbólica, ese mundo borroso y ambiguo que al mismo tiempo transmite cosas perceptibles, y también por su habilidad para jugar con los recursos narrativos y moldear gramaticalmente el lenguaje. Este autor debería estar traducido al español.

28 de septiembre de 2014

l mstr y Mrgt

El maestro y Margarita de Mijaíl Bulgákov.

Leí 260 páginas y me sacié. Mijaíl es una máquina expendedora de nombres rusos, cada personaje con sus dos nombres de pila + apellido. Ardua tarea recordar los nombres de los personajes. De mal escritor me parece designar a los personajes como te apetezca en cada momento, por ejemplo: unas veces dice "el procurador" y otras veces dice su nombre, en cuestión de unas líneas, lo que lleva a confusiones y genera interferencias narrativas innecesarias. De mal escritor me parece la brusquedad de los saltos entre escenas, así como la irrelevancia que impera en muchas de ellas (paja pajovich). De mal escritor me parece la desaparición de personajes supuestamente importantes y su posterior aparición repentina fuera de lugar (un poco más de sutileza no hubiera venido mal). La idea de la materialización del diablo y cómo éste juega con las personas me parece buena, pero apenas coge intensidad, ni está al servicio de ninguna idea más trascendente, es más, sucede lo contrario, poco a poco el autor se va dispersando y la idea inicial se desintegra en un mar de paja pajovich. Es cierto que hay algo de crítica al comunismo y alguna cuestión sobre la realidad, lo inverosímil, la verdad, pero tampoco acaba de espesar (no percibo la concreción). Los toques surrealistas le dan cierta frescura al texto y generan un ambiente fantástico-nebuloso interesante, el problema es que esa atmósfera se expande en exceso y se convierte en dispersión. No soporto llevar medio libro leído y no haber encontrado nada plausible (se aceptan iluminaciones argumentadas puesto que estamos abiertos a aprender).

25 de septiembre de 2014

Occidente al desnudo

Plataforma de Michel Houellebecq.

Aventuras y desventuras de Michel, disfrazado de turista o de ciudadano francés, con la chorra al aire la mitad de las veces. Crítica a la decadencia de la sociedad occidental, recalcando el deterioro de las relaciones personales y la insatisfacción sexual. El narrador en primera persona hace turismo sexual en Tailandia, representando al occidental medio: alguien que se sabe decadente, que es consciente de que hay algo indigno en su conducta hedonista y consumista ya que se aprovecha de las desigualdades para disfrutar, pero que es incapaz de cambiar o de sentirse afectado por la injusticia. El autor nos viene a decir que el occidental actual es insolidario y poco humanitario y que ser así se la suda. Si bien el texto es demasiado efectista, con escenas de sexo que buscan poner cachondo al lector y satisfacer fantasías ocultas, hay varias ideas bastante interesantes. Houellebecq defiende la apertura sexual, critica la hipocresía occidental respecto a los culos, las pollas y las tetas, y propone un intercambio global, de fórmula: [occidentales que lo tienen todo, pero están insatisfechos sexualmente + pobres que lo único que pueden hacer es vender su cuerpo = turismo sexual]. Agitando conciencias y excitando al personal con un estilo que no tiene nada del otro mundo pero que te lees encantado, Michel nos deja un libro más que aceptable.

22 de septiembre de 2014

Un puffle

Navidad y Matanza de Carlos Labbé.

Me limité a leer 60 páginas (algo más de 1/3 del libro). Aburrimiento y dificultad para conectar con el texto. Parece un trabalenguas alargado. Es una novela que busca generar una atmósfera enrarecida presentando varios elementos de forma ambigua (el hadón, los personajes, los saltos temporales, la pieza...) y otros tantos explícitamente (un laboratorio, un experimento...) con el fin de que la mezcla transmita fragancias bizarras. El problema es que la ambigüedad se convierte en niebla porque el autor no la maneja de forma sutil. Hay una concatenación de ideas, personajes, fechas, situaciones, que se indigestan rápidamente. Resumen de las deficiencias del texto en una cita: "Montes nos pediría que diéramos por terminado nuestro pasatiempo. Ya no le haría gracia la historia de la niña y el padre que se bañan en el mar mientras les roban las toallas, porque detectaron las apariciones primero de Edgar Lee Masters y de Real –coincidencias al principio, fueron las conjeturas– y luego del hadón y de los Vivar como una protesta rabiosamente explícita de nuestra parte por el mutismo de Sábado, que permanecía encerrada en su pieza desde hacía más de un mes". Batiburrillo de ideas y personajes, construcción sintáctica dudosa, ambigüedad... y eso aparece al principio, sin un desarrollo previo que al menos permita al lector intuir por dónde van las referencias. Otra cita más, por gusto: "Montes padre comprobaba cómo nosotros [...] respondíamos a su hipótesis de desintegración. Por eso había dejado que jugáramos a esa estupidez de la novela por email, incluso aunque habláramos pestes de él creyendo que nuestras casillas eran de acceso personal y privado. La subjetividad de cada cual se comprometería más en una creación literaria que en el trabajo de síntesis del hadón". Muy ambiguo. Buscando despertar interés en el lector a través de una ocultación de información que muestra muy pocos recursos. Luego los capítulos cambian de número a su antojo (1, 2, 7...) como si hubiera capítulos que no se presentaran al lector (¡dios mío qué original y postmoderno!). En internet algunos dicen que todo es un puzle, que hay que juntar las piezas y descifrar qué es real y qué no. Bueno... jueguitos de ese tipo hay muchos y éste no es uno de los más afortunados. Otro recurso algo pobre es el de acabar los capítulos con frases efectistas que en ningún momento aportan algo al conjunto: "Él encendió el auto y voló rumbo a la carretera. Allí donde tanto anida la muerte". He llegado a leer que este escritor es el nuevo Bolaño y uno de los autores postmodernos más prometedores de Sudamérica. Esperemos que aparezca algo mejor por aquellas tierras.

Taoism

Taoísmo de Alan Watts.

Bien tirando a normal. Se va por las ramas y le da demasiado pensamiento a algunas ideas.

18 de septiembre de 2014

Literatura Trieste

La isla de Giani Stuparich.

Un joven y su padre enfermo visitan la isla, el templo de sus raíces, foco de los recuerdos más placenteros, tejido de una melancolía dulce. Sólo voy a criticar lo expuesto en la página 41 cuando dice "era la primera vez que percibía en las palabras de su padre como una amargura, una nostalgia de las cosas pasadas y perdidas", puesto que pone insistencia en despertar una emoción que el lector ya lleva masticando un rato, ya que toda la narración cuenta con ese toque melancólico. Ese comentario, en ese punto tan avanzado del texto, chirría ligeramente. También voy a criticar algunas palabrejas que se marcan los traductores como "circunnavegándola", "motonave" o "mesticia", que pueden ser correctas, pero suenan demasiado alejadas de la sencillez que prima en todo el relato (quizás sea culpa del original). Por lo demás, todo bien... Un texto que se limita a la dimensión emocional y a indagar en los lazos paternofiliales. No es una bacanal literaria, pero para sus pretensiones, está muy bien hecho. La sencillez de la prosa encaja perfectamente con los recuerdos y consigue exaltar, de forma muy suave, el valor de lo sencillo. Buen libro.

15 de septiembre de 2014

De ol man an de sí

El viejo y el mar de Ernest Hemingway.

Un viejo sale a pescar en una barca y un pez se queda enganchado en la caña. El viejo se deja llevar por el pez unos días hasta que consigue atraparlo. Y eso es todo, minimalista en cuerpo y alma. El viejo quiere conseguir el pez a toda costa, pero su edad no se lo permite (aunque al final lo atrapa). Hemingway podría estar planteando una parábola, metáfora, analogía, sobre el inexorable paso del tiempo, la alienación de la vejez, la ambición que está fuera de nuestro alcance, la imagen social (el viejo lleva mucho tiempo saliendo a pescar sin obtener nada y ese pez levantaría su estatus entre los pescadores), la supervivencia, la fe (el viejo no ve al pez, pero cree que va a poder sacarlo del agua), etc. En definitiva, es un texto con altas dosis de ambigüedad, que permite múltiples interpretaciones. Siempre he desconfiado de este tipo de libros, puesto que no requieren demasiada reflexión conceptual por parte del autor y crecen en valor gracias a la tendencia del lector a atribuir significado. No es un mal libro, pero tanto como para considerarlo una obra maestra...

11 de septiembre de 2014

Cooltureta

Ángeles rebeldes de Robertson Davies.

AK-47 le llaman... metralleta de figuras históricas y referencias bíblicas: "actividad epistolar de la cancillería papal de Pablo III", etc., "Hermes", "Rabelais", "Paracelso", "Pitágoras", etc. Literatura cultureta con destellos de name-dropping (término que utiliza la gente guay para referirse al uso de nombres importantes con el objetivo de realzar el estatus o la autoridad de un discurso). Se me entumece el cerebro. Hay detalles en la narración que gritan que es una obra de ficción, pequeñas grietas en la piel que revelan al cyborg. Chirridos: un personaje apenas conoce a una mujer pero dice "ella sabe gobernar su vida y superará lo suyo"; una estudiante de la universidad que es brillantísima no tiene habitación propia y duerme en el sofá, por lo que deduzco que hace los trabajos y estudia tumbada en el chaise longue (término francés muy chuli); la personalidad del tal Parlabane es poco creíble, le falta solidez. Los ángeles rebeldes son las personas que "revelan secretos del cielo" y por ello Dios los expulsó. Esto funciona como analogía de los profesores universitarios (y académicos en general) que luchan para que la humanidad avance pero viven algo alienados respecto a la sociedad. Sinceramente, a mí me ha parecido una novela estilo Dan Brown, pero algo más sofisticada en su narración y con innumerables guiños high culture (esta va dedicada a los amigos de la ceja alta). Texto normalito que por sus ganas evidentes de conectar con un público de magnitud intelectual pierde puntos y tendrá que presentarse en otra convocatoria (ya no hay plazas para la de septiembre).