Damas chinas de Mario Bellatin.
Un ginecólogo que se va de putas. Parece que el objetivo era
extender esa idea hasta las 100 páginas y a ver qué salía. Y salió algo
intrascendente en grado sumo. Sólo es posible completar la lectura aguantando
la asepsia narrativa y las diversas expresiones malsonantes que te vas
encontrando ("me les acerqué", "conozco una que otra lejana experiencia"... que lo mismo en su español de Perú-México suena bien). El autor busca levantar "una que otra" emoción en el lector y salir del
paso. La segunda parte del texto cambia a una narración en tercera persona que
lo único que consigue es que el texto pierda cohesión, a pesar de que el hilo
conductor está claro. Desconfío de todo aquel que tiene 50 años y ha escrito
más de 20 novelas. Desconfío de todo aquel que ha escrito más de 20 novelas. Si a esto le sumamos las poses para la foto...