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31 de julio de 2022

Fantasmagoría

Fantasmas
de Joshua Williamson y Goran Sudzuka.

Llego aquí después de haber disfrutado mucho Nailbiter (comentado aquí), donde también participan Williamson y Sudzuka. Lo que este cómic ofrece son cuatro historias que tienen como nexo de unión al protagonista, Jackson, y la temática de los fantasmas y la muerte.

La primera misión es la más interesante de todas, narrativamente funciona muy bien y los dibujos son magníficos. La segunda no es tan interesante pero nos revela un atributo del protagonista que este desconocía y que le da algo de miga al asunto. La tercera y la cuarta me han parecido más flojas y hacen que el conjunto se resienta.

Durante la obra, el impulso se mantiene en todo momento, gracias a esa fuerza misteriosa que observa a Jackson, pero hay ciertos giros y artificios narrativos un tanto gratuitos y los cambios de dibujante (hay más nombres de los que he puesto arriba) acaban siendo molestos para una historia relativamente breve, ya que cambian mucho el estilo y las caras de los personajes.

En general, es una obra bastante irregular. Tiene sus momentos y hay algunos destellos, pero el resultado final, visto como un todo, deja mucho que desear.

29 de mayo de 2022

Para morderse las uñas

Nailbiter
de Joshua Williamson y Mike Henderson.

Algo pasa en Buckaroo, Oregón, cuando es la cuna de los peores asesinos en serie de Estados Unidos. Joshua Williamson, Mike Henderson y compañía se encargan de guiarnos por este viaje oscuro, sangriento y perturbador que hará las delicias de los amantes de series como The Killing (2011) o Mindhunter (2017).

La atmósfera está muy conseguida y las neuras de los diferentes asesinos son ciertamente peculiares. Los diálogos son sólidos e ingeniosos y los dibujos tienen mucho dinamismo, con una iluminación estupenda. Henderson demuestra un manejo excelso del borbotón y la salpicadura y Guzowski hace gala de una riqueza cromática espectacular, distinguiendo claramente las escenas y consiguiendo que los diferentes colores te envuelvan por completo.
 
Más allá de esa idea de que es más fácil encontrar respuestas sobre la conducta de los asesinos en una obra de ficción que en la realidad, no hay grandes ideas, pero tampoco las necesita. La trama es buena, el desarrollo mantiene el suspense y el nivel de entretenimiento nunca decrece. Puede que la conclusión sea excesivamente explicativa, pero es aceptable y no empaña todo lo que consigue este cómic.