28 de septiembre de 2014

l mstr y Mrgt

El maestro y Margarita de Mijaíl Bulgákov.

Leí 260 páginas y me sacié. Mijaíl es una máquina expendedora de nombres rusos, cada personaje con sus dos nombres de pila + apellido. Ardua tarea recordar los nombres de los personajes. De mal escritor me parece designar a los personajes como te apetezca en cada momento, por ejemplo: unas veces dice "el procurador" y otras veces dice su nombre, en cuestión de unas líneas, lo que lleva a confusiones y genera interferencias narrativas innecesarias. De mal escritor me parece la brusquedad de los saltos entre escenas, así como la irrelevancia que impera en muchas de ellas (paja pajovich). De mal escritor me parece la desaparición de personajes supuestamente importantes y su posterior aparición repentina fuera de lugar (un poco más de sutileza no hubiera venido mal). La idea de la materialización del diablo y cómo éste juega con las personas me parece buena, pero apenas coge intensidad, ni está al servicio de ninguna idea más trascendente, es más, sucede lo contrario, poco a poco el autor se va dispersando y la idea inicial se desintegra en un mar de paja pajovich. Es cierto que hay algo de crítica al comunismo y alguna cuestión sobre la realidad, lo inverosímil, la verdad, pero tampoco acaba de espesar (no percibo la concreción). Los toques surrealistas le dan cierta frescura al texto y generan un ambiente fantástico-nebuloso interesante, el problema es que esa atmósfera se expande en exceso y se convierte en dispersión. No soporto llevar medio libro leído y no haber encontrado nada plausible (se aceptan iluminaciones argumentadas puesto que estamos abiertos a aprender).

25 de septiembre de 2014

Occidente al desnudo

Plataforma de Michel Houellebecq.

Aventuras y desventuras de Michel, disfrazado de turista o de ciudadano francés, con la chorra al aire la mitad de las veces. Crítica a la decadencia de la sociedad occidental, recalcando el deterioro de las relaciones personales y la insatisfacción sexual. El narrador en primera persona hace turismo sexual en Tailandia, representando al occidental medio: alguien que se sabe decadente, que es consciente de que hay algo indigno en su conducta hedonista y consumista ya que se aprovecha de las desigualdades para disfrutar, pero que es incapaz de cambiar o de sentirse afectado por la injusticia. El autor nos viene a decir que el occidental actual es insolidario y poco humanitario y que ser así se la suda. Si bien el texto es demasiado efectista, con escenas de sexo que buscan poner cachondo al lector y satisfacer fantasías ocultas, hay varias ideas bastante interesantes. Houellebecq defiende la apertura sexual, critica la hipocresía occidental respecto a los culos, las pollas y las tetas, y propone un intercambio global, de fórmula: [occidentales que lo tienen todo, pero están insatisfechos sexualmente + pobres que lo único que pueden hacer es vender su cuerpo = turismo sexual]. Agitando conciencias y excitando al personal con un estilo que no tiene nada del otro mundo pero que te lees encantado, Michel nos deja un libro más que aceptable.

22 de septiembre de 2014

Un puffle

Navidad y Matanza de Carlos Labbé.

Me limité a leer 60 páginas (algo más de 1/3 del libro). Aburrimiento y dificultad para conectar con el texto. Parece un trabalenguas alargado. Es una novela que busca generar una atmósfera enrarecida presentando varios elementos de forma ambigua (el hadón, los personajes, los saltos temporales, la pieza...) y otros tantos explícitamente (un laboratorio, un experimento...) con el fin de que la mezcla transmita fragancias bizarras. El problema es que la ambigüedad se convierte en niebla porque el autor no la maneja de forma sutil. Hay una concatenación de ideas, personajes, fechas, situaciones, que se indigestan rápidamente. Resumen de las deficiencias del texto en una cita: "Montes nos pediría que diéramos por terminado nuestro pasatiempo. Ya no le haría gracia la historia de la niña y el padre que se bañan en el mar mientras les roban las toallas, porque detectaron las apariciones primero de Edgar Lee Masters y de Real –coincidencias al principio, fueron las conjeturas– y luego del hadón y de los Vivar como una protesta rabiosamente explícita de nuestra parte por el mutismo de Sábado, que permanecía encerrada en su pieza desde hacía más de un mes". Batiburrillo de ideas y personajes, construcción sintáctica dudosa, ambigüedad... y eso aparece al principio, sin un desarrollo previo que al menos permita al lector intuir por dónde van las referencias. Otra cita más, por gusto: "Montes padre comprobaba cómo nosotros [...] respondíamos a su hipótesis de desintegración. Por eso había dejado que jugáramos a esa estupidez de la novela por email, incluso aunque habláramos pestes de él creyendo que nuestras casillas eran de acceso personal y privado. La subjetividad de cada cual se comprometería más en una creación literaria que en el trabajo de síntesis del hadón". Muy ambiguo. Buscando despertar interés en el lector a través de una ocultación de información que muestra muy pocos recursos. Luego los capítulos cambian de número a su antojo (1, 2, 7...) como si hubiera capítulos que no se presentaran al lector (¡dios mío qué original y postmoderno!). En internet algunos dicen que todo es un puzle, que hay que juntar las piezas y descifrar qué es real y qué no. Bueno... jueguitos de ese tipo hay muchos y éste no es uno de los más afortunados. Otro recurso algo pobre es el de acabar los capítulos con frases efectistas que en ningún momento aportan algo al conjunto: "Él encendió el auto y voló rumbo a la carretera. Allí donde tanto anida la muerte". He llegado a leer que este escritor es el nuevo Bolaño y uno de los autores postmodernos más prometedores de Sudamérica. Esperemos que aparezca algo mejor por aquellas tierras.

Taoism

Taoísmo de Alan Watts.

Bien tirando a normal. Se va por las ramas y le da demasiado pensamiento a algunas ideas.

18 de septiembre de 2014

Literatura Trieste

La isla de Giani Stuparich.

Un joven y su padre enfermo visitan la isla, el templo de sus raíces, foco de los recuerdos más placenteros, tejido de una melancolía dulce. Sólo voy a criticar lo expuesto en la página 41 cuando dice "era la primera vez que percibía en las palabras de su padre como una amargura, una nostalgia de las cosas pasadas y perdidas", puesto que pone insistencia en despertar una emoción que el lector ya lleva masticando un rato, ya que toda la narración cuenta con ese toque melancólico. Ese comentario, en ese punto tan avanzado del texto, chirría ligeramente. También voy a criticar algunas palabrejas que se marcan los traductores como "circunnavegándola", "motonave" o "mesticia", que pueden ser correctas, pero suenan demasiado alejadas de la sencillez que prima en todo el relato (quizás sea culpa del original). Por lo demás, todo bien... Un texto que se limita a la dimensión emocional y a indagar en los lazos paternofiliales. No es una bacanal literaria, pero para sus pretensiones, está muy bien hecho. La sencillez de la prosa encaja perfectamente con los recuerdos y consigue exaltar, de forma muy suave, el valor de lo sencillo. Buen libro.

15 de septiembre de 2014

De ol man an de sí

El viejo y el mar de Ernest Hemingway.

Un viejo sale a pescar en una barca y un pez se queda enganchado en la caña. El viejo se deja llevar por el pez unos días hasta que consigue atraparlo. Y eso es todo, minimalista en cuerpo y alma. El viejo quiere conseguir el pez a toda costa, pero su edad no se lo permite (aunque al final lo atrapa). Hemingway podría estar planteando una parábola, metáfora, analogía, sobre el inexorable paso del tiempo, la alienación de la vejez, la ambición que está fuera de nuestro alcance, la imagen social (el viejo lleva mucho tiempo saliendo a pescar sin obtener nada y ese pez levantaría su estatus entre los pescadores), la supervivencia, la fe (el viejo no ve al pez, pero cree que va a poder sacarlo del agua), etc. En definitiva, es un texto con altas dosis de ambigüedad, que permite múltiples interpretaciones. Siempre he desconfiado de este tipo de libros, puesto que no requieren demasiada reflexión conceptual por parte del autor y crecen en valor gracias a la tendencia del lector a atribuir significado. No es un mal libro, pero tanto como para considerarlo una obra maestra...

11 de septiembre de 2014

Cooltureta

Ángeles rebeldes de Robertson Davies.

AK-47 le llaman... metralleta de figuras históricas y referencias bíblicas: "actividad epistolar de la cancillería papal de Pablo III", etc., "Hermes", "Rabelais", "Paracelso", "Pitágoras", etc. Literatura cultureta con destellos de name-dropping (término que utiliza la gente guay para referirse al uso de nombres importantes con el objetivo de realzar el estatus o la autoridad de un discurso). Se me entumece el cerebro. Hay detalles en la narración que gritan que es una obra de ficción, pequeñas grietas en la piel que revelan al cyborg. Chirridos: un personaje apenas conoce a una mujer pero dice "ella sabe gobernar su vida y superará lo suyo"; una estudiante de la universidad que es brillantísima no tiene habitación propia y duerme en el sofá, por lo que deduzco que hace los trabajos y estudia tumbada en el chaise longue (término francés muy chuli); la personalidad del tal Parlabane es poco creíble, le falta solidez. Los ángeles rebeldes son las personas que "revelan secretos del cielo" y por ello Dios los expulsó. Esto funciona como analogía de los profesores universitarios (y académicos en general) que luchan para que la humanidad avance pero viven algo alienados respecto a la sociedad. Sinceramente, a mí me ha parecido una novela estilo Dan Brown, pero algo más sofisticada en su narración y con innumerables guiños high culture (esta va dedicada a los amigos de la ceja alta). Texto normalito que por sus ganas evidentes de conectar con un público de magnitud intelectual pierde puntos y tendrá que presentarse en otra convocatoria (ya no hay plazas para la de septiembre).

8 de septiembre de 2014

El once inicial de la soledad

Once maneras de sentirse solo de Richard Yates.

Once relatos (no podía ser de otra manera) que intentan exprimir al máximo un fruto llamado soledad. Me ha parecido un buen libro, prosa sencilla y efectiva, con una variedad interesante de personajes y situaciones y dejando buen sabor de boca tras la lectura. Destacar que no hay tanta irregularidad entre la calidad de los relatos (como suele ser habitual en este tipo de libros), todos tienen algún punto fuerte y comparten intensidad y cierta cercanía cromática. El relato La construcción es el mejor con diferencia: describe el trabajo de escritor e indaga en el proceso creativo de cómo construir relatos. Bastante calidad. El resto de relatos están bien, aunque no alcanzan la excelencia de éste último.

4 de septiembre de 2014

Ulán Bator

Guía de Mongolia de Svetislav Basara.

Realidad y ficción, vigilia y sueño. Intento de solapar ambas dimensiones, al mismo tiempo que se pregunta a sí mismo sobre su existencia, la fe, el alma, la muerte... todo esto a lo loco, sin orden y con toques surrealistas. Mongolia viene a ser el espacio donde se juntan los vivos y los muertos. Cita que resume el tono del libro: "en el mundo existen únicamente dos cosas: el humor y el horror". Las ideas, en general, me parecieron algo excéntricas, paranoias personales del autor, poca rigurosidad a la hora de brindar un razonamiento sólido. La estructura resulta algo aleatoria, los contenidos van apareciendo sin demasiada precisión. Cita que resume el libro: "no es bueno tomarse en serio ni la realidad ni el sueño". Critica a la política, a la religión, al progreso... Me parece un texto demasiado disparatado, inestable, donde todo está colgando, palabras cual ropa en tendedero.

1 de septiembre de 2014

La vieja'l visillo

Cien años de soledad de Gabriel García Márquez.

Le eché un par de huevos y llegué hasta la página 336 de 504. Una vocecita, desde atrás (la parienta), me decía: "ya que estás ahí, acábalo" (la misma vocecita que al cogerlo me advirtió: "te va a parecer un coñazo"). Imposible terminarlo. Y mira que las primeras 100 páginas me parecieron muy buenas. Un estilo muy fluido, con una conexión muy suave entre el hilo principal y las digresiones y una fragancia poética bastante agradable. Algo confuso el tema de los nombres, pero entiendo que el fin es representar esa herencia y esos lazos familiares que intentan sobrevivir al tiempo. Creo que el texto arranca con mucha magia y un halo poético deslumbrante (el aislamiento de Macondo, los gitanos trayendo inventos, la ciencia que no llega al lugar, etc.), pero esa magia se va difuminando poco a poco con el entramado familiar que plantea el autor y la inundación de guerra y política. De repente todo se centra en el ir y venir de los personajes, sus relaciones, sus hijos, el primo, la madre que lo parió... y lo poético/mágico apenas tiene rendijas para dejarse ver entre tanto marujeo. No sé si la idea es que la magia desaparece con la llegada de la guerra y la política, pero eso no justifica el aburrimiento que produce. Es una obra bien escrita, con un manejo excelente de la digresión y de otros recursos narrativos, pero más allá de ese árbol genealógico hecho literatura, no percibo nada más. ¿La soledad? ¿La soledad qué? ¿Dónde?

29 de agosto de 2014

Cartoon

Karoo de Steve Tesich.

Resistí 58 páginas. Historia humana bañada en el estereotipo del perdedor entrado en años, divorciado, alcohólico, que apenas hace caso a su hijo... Prosa sin musculatura, coleguil, directa, recursos mínimos, buscando el chiste fácil constantemente. Humor de esta guisa: "para hacerse oír en aquel ambiente había que arriesgarse a una distensión de testículo". La irrelevancia de lo narrado alcanza cotas muy elevadas. Nivel literario inexistente. El propio autor diagnostica su libro cuando a través del protagonista, que trabaja corrigiendo guiones de cine, dice "mi vida personal solamente se compone de esa misma grasa, de las escenas infladas e innecesarias que yo elimino con tanta pericia de las películas y guiones de los demás". ¿Y pretendes que me lo trague entero? Según la contraportada es "una de las mejores novelas de los últimos cincuenta años"... Poco más que decir.

26 de agosto de 2014

New Weird City

La ciudad de Mario Levrero.

Un hombre se pierde en la noche y acaba en una extraña ciudad (pueblo) de la que le cuesta mucho desapegarse. Destaca la precisión de la prosa, sencilla, sin ornamentos, con una neutralidad que enfatiza los relieves del texto. En general, me parece un ejercicio narrativo excelente. Utiliza la ambigüedad de forma muy sutil para crear una atmósfera indefinida, borrosa, rara, que funciona a la perfección. Y tenemos al protagonista absorbido por un entorno cuyas leyes y normas no son familiares. Dos inconvenientes, uno gordo y otro flaco. El flaco: la escena de las luces de la gasolinera es inverosímil. El encargado de la gasolinera nunca delegaría tanta responsabilidad en un desconocido si verdaderamente un fallo en la ejecución pudiera desencadenar un desastre (la escena, puesto que no tiene mayor repercusión en la secuencia de acontecimientos, resulta efectista). El gordo: más allá de la narración no hay trascendencia o voluntad alguna de acercarse a algún tipo de verdad, no hay revelación o aprendizaje vital. Me parece un buen libro, pero creo que falta trascendencia para que pueda ser considerado una gran obra.

16 de agosto de 2014

De los menhires

The Luminaries de Eleanor Catton.

Te regala el libro alguien que sabe que te gusta la literatura y la astrología (al abrir el libro en modo comprador potencial se observan varias referencias astrológicas, lo cual resulta bastante atractivo para el que conoce los tejemanejes planetarios). Te sientas, abres el ejemplar y a las 50 páginas, aparte de las molestias por la tensión muscular a la que obliga la sujeción de tremendo tochaco (más de 800 páginas de hoja ancha), el cerebro empieza a sentirse agredido y da tirones hacia otra parte, como el perro que cuestiona la voluntad de su dueño. Y qué haces, no dudas ni un instante (pues el órgano en cuestión no miente, las inclinaciones naturales nunca se equivocan), te levantas rápidamente y arrojas el libro por la ventana con la fortuna de que éste cae a la piscina del edificio de enfrente (uno que no se puede permitir tantos lujos en verano) y queda totalmente empapado por esa mezcla de H2O, cloro, crema solar y orín de impúber, lo que agrada soberanamente a la pereza y permite que el cuerpo, en la imposibilidad de recuperar el pisapapeles anglosajón, se relaje hasta abrazar el sueño. ¿El texto? Comienza con una introducción en la que la autora defiende la astrología sideral (que aun pareciendo intuitivamente más adecuada, no funciona) y se atreve a afirmar que la astrología tradicional está basada en un error (de ahí su foto del final, con brazos cruzados y mirada de superioridad). Después de esta exhibición de sabiduría, la siguiente página incluye una carta natal que está al revés (supongo que no es tan ingenua como para errar de esa manera... como ambienta su narración en el hemisferio sur, alguna opinión descabellada tendrá al respecto, o quizás quede mejor el dibujo al revés). Tras la pose empieza el verbo. La prosa destila un aroma a rancio (olor a muebles antiguos) que echa para atrás, no hay frescura. Sí hay sobredosis de narración: descripciones demasiado extensas y muy abundantes; los rasgos de los personajes llegan a través de palabras y no de actos; los acontecimientos no suceden (son expuestos), la narradora se da tanta importancia que no permite que los personajes y las situaciones respiren si no es a través de ella, en ningún momento el texto tiene vida por sí solo. La guinda al pastel son las explicaciones que añade a los diálogos, epítome de la pesadez. Temática, argumento, profundidad... aburrimiento. Mucha excentricidad esotérica y muchas ganas de llamar la atención con astrología, pero no hay una base sólida de recursos narrativos y conceptuales que respalde tanta tontería.

9 de agosto de 2014

Se abre el telón y aparece...

Telón de boca de Juan Goytisolo.

Frases y palabros: "aguas pútridas rebalsadas", "le encenegaban la mente", "al volante de su retaco de coche", "encabalgarla", "las sombras se adensaban", las plantas "descaecían", "esfuminadas", etc. Que pueden ser términos correctos o incorrectos, da igual, pero en un texto de 2003 como que no acompañan demasiado. Allá cada cual con su pluma. Aguanté medio libro, esto es, unas 50 páginas, a trompicones. Un hombre que está punto de morir y tira de recuerdos. Aparte de las pretenciosidades gratuitas que no aportan nada, tipo "Saltó atrás a su juventud, a las dudas pascalianas y dilemas suscitados por la lectura de Kierkegaard", el libro se fundamenta en obviedades y generalidades que se ponen la máscara de profundidad, véase: "la vida no era sueño sino alucinación, una alucinación cuya consistencia acrecía conforme se sumaban la experiencia y los años"... una profundidad abisal, un relato descorazonador, sólo mirar a los ojos de la tinta negra ya acojona (tamaña hondura existencial abarca). Viéndolo desde otro punto de vista, quizás la mayor virtud del texto sea ésa, parecer inteligente y profundo a pesar de no tener nada que decir.

6 de agosto de 2014

Pizza Margarita

Pizzería Kamikaze y otros relatos de Etgar Keret.

Autor israelí, muy famoso en su país, que cuenta con varios bestsellers a sus espaldas. Y no es que me sorprenda, es que no me extraña, visto lo visto. Relatos intrascendentes, plagados de excentricidades (caprichos que el autor, en pleno proceso creativo, no pudo refrenar), con un humor infantil y una prosa desnutrida. Altamente prescindible.

2 de agosto de 2014

Roulettenburg

El jugador de Fiódor Dostoyevski.

Bien escrito e interesante en un principio, pero bajo mi punto de vista, peca de ser muy "lío de faldas". Un hombre con dos pasiones: las mujeres y el juego (muy autobiográfico, por lo visto). Y que si una se casa con el otro por su dinero, que si la otra es una golfa, que si tiene un amante, que si no te quiero pero te manipulo, que si las clases sociales, etc. Fiódor también aprovecha para repartir collejas por la nuca de rusos, franceses y alemanes... unos son poco honrados, otros son pijos, otros son mentirosos... Los personajes, sobre todo el protagonista y la abuela, están muy conseguidos. Fiódor desarrolla las relaciones entre personajes jugando con el concepto de "esclavitud". Los personajes vienen a ser esclavos de las más grandes pasiones (amor y dinero). El protagonista es esclavo de la mujer a la que ama, pero a su vez, es esclavo del dinero (y así casi todos). No me pareció del todo creíble el final, cuando el protagonista se va con Mademoiselle Blanche, ya que ésta le desprecia claramente (lo que obliga al lector a asumir que el protagonista es demasiado ingenuo, por no decir idiota). El texto está bien, pero la verdad es que esperaba algo más.

30 de julio de 2014

Tranquilo majete en tu sillón

Tranquilos en tiempo de guerra de Cristian Crusat.

Relatos sobre relaciones humanas y poco más, como si describir los dos extremos de una cuerda fuera suficiente para entender el funcionamiento y la tensión del conjunto. A esto creo que lo llaman realismo, la superficie de las cosas elevada a la enésima potencia. Y cada relato es una oda a la banalidad. Quizás en la vacuidad de los textos está la gracia y es ahí donde reside su profundidad. Quién sabe. Hay un relato que parte de una idea bastante original, el del espacio-balcón, con una especie de astronautas y tal, pero luego no va a ninguna parte, no hay resolución, no hay impacto, gárgaras que ni traga ni escupe, se quedan ahí a ver si algún fenómeno de la naturaleza o el mismísimo Jesús Cristo en persona baja para convertir el agua en vino. Esa ausencia de puñetazo es común a casi todos los relatos. Lo más positivo es la prosa, muy cuidada y con un fluir muy suave. Si tuviera algo relevante que decir podríamos estar ante un autor a considerar. Habrá que explorar otros terrenos para ver si la cosa mejora.

27 de julio de 2014

Picores vaginales

Damas chinas de Mario Bellatin.

Un ginecólogo que se va de putas. Parece que el objetivo era extender esa idea hasta las 100 páginas y a ver qué salía. Y salió algo intrascendente en grado sumo. Sólo es posible completar la lectura aguantando la asepsia narrativa y las diversas expresiones malsonantes que te vas encontrando ("me les acerqué", "conozco una que otra lejana experiencia"... que lo mismo en su español de Perú-México suena bien). El autor busca levantar "una que otra" emoción en el lector y salir del paso. La segunda parte del texto cambia a una narración en tercera persona que lo único que consigue es que el texto pierda cohesión, a pesar de que el hilo conductor está claro. Desconfío de todo aquel que tiene 50 años y ha escrito más de 20 novelas. Desconfío de todo aquel que ha escrito más de 20 novelas. Si a esto le sumamos las poses para la foto...

25 de julio de 2014

Cayó de un ciruelo

Política de Adam Thirlwell.

Joven talento inglés. Primer acercamiento literario. Resistí 80 páginas. Empieza con una larga escena de sexo anal, porque le tienen bien enseñado al chaval, sabe que generar efecto es lo primero, más importante y primordial. Luego quiere ser ingenioso y... "Nana no podía no ser bella. Probó a no serlo alguna vez, pero seguía siéndolo. Eso nos dice ya lo guapa que era". Escalofriante. La prosa es simple (que no sencilla). La profundidad psicológica de los personajes y del narrador es mínima. El ritmo es lento. Los personajes se describen con palabras más que con actos. No hay trascendencia. Algún guiño superficial a la lucha de clases y razas, poco más. Añade nombres de arquitectos y escritores para intentar corregir la irrelevancia, pero se le ve el plumero y parece pretencioso. Utiliza recursos metanarrativos de forma ingenua para mendigar la simpatía del lector. Dicho llanamente: historia de amor rancia, aderezada con sexo, cimentada en unos recursos literarios bastante pobres, con la cual no merece la pena malgastar el tiempo.

23 de julio de 2014

Colegas del collage

The Jirí Chronicles & Other Fictions de Debra di Blasi.

Libro de relatos que juega con los espacios y las tipografías y combina emails, recortes de periódicos, dibujos, fotografías, cartas, etc. Los primeros relatos me parecieron más poéticos, con una prosa muy cuidada y mayor impacto en las entrañas del lector. Según avanzas, la intensidad baja, dando paso a la locura. ¿Quién es Jirí Cech? Criticando el racismo, el sexismo, retratando a una familia de forma muy peculiar, buscando la esencia de un misterioso animal, y moscas, ¿por qué las moscas?, moscas. Un libro que consigue innovar y romper lo establecido, pero que no logra trascender, ya que se aprecia una preocupación máxima por la forma y casi ninguna por el contenido (a mí no me dijo gran cosa). Bien jugado en la primera parte; poca intensidad y mucha parafernalia tras el ecuador; en los minutos finales uno acaba dejándose meter un gol para evitar la prórroga.

20 de julio de 2014

Sequía

La inundación de Yevgueni Zamiatin.

Una historia de celos en la que una mujer mata a hachazos a otra que empezaba a ocupar su lugar en la casa. Y no hay más. Hachazo en el cráneo porque quería tener un hijo con su hombre. Relato escueto. Prosa sencilla. Nada relevante (he leído reseñas que aplauden la profundidad del análisis psicológico... ni caso). Una inundación que intenta enlazar simbólicamente con la incursión de la otra mujer en su casa (inunda la casa con su presencia) y con el embarazo posterior (el bebé inunda el vientre). Y eso es to eso es to eso es todo, amigos.

18 de julio de 2014

Bucler

El vagabundo de las estrellas de Jack London.

Completado: 300/400 p. Estamos ante las últimas palabras de un tipo que está en la cárcel condenado a muerte. Se comporta mal y le meten en el cuarto de castigo donde se queda incomunicado. Sin embargo, otras dos personas que llevan un tiempo en cuartos paralelos han desarrollado un sistema de golpes para comunicarse. Lo aprende. Se comunica. Etc. La idea principal es la separación de cuerpo y espíritu, ya que el protagonista tiene una especie de capacidad sobrenatural (que podrían ser alucinaciones) que le permite trasladarse a épocas remotas y vivir otras vidas. Así, lo que nos dice el autor es que cada uno tiene múltiples vidas (un espíritu que va cambiando de cuerpo) y que hay que sufrir situaciones extremas de dolor, hambre y aislamiento para poder ser conscientes de ello. Cada vez que viaja y es otra persona hay una digresión. Estas digresiones, en mi opinión, no funcionan, están muy separadas del argumento principal, carecen de interés e importancia en relación con el resto de elementos y no aportan gran cosa. Hay partes que están bien y que son inspiradoras, pero en general el texto no me parece nada del otro mundo, incluso se hace repetitivo: ahora viajo, ahora me pegan, ahora me comunico, ahora me ponen la camisa de fuerza, ahora me pegan, ahora viajo, ahora...

14 de julio de 2014

Sin sin

Siete pecados capitales de Milorad Pavic.

Relatos que quieren ser diferentes, extraños, pero que se ahogan en su propia oscuridad (demasiadas referencias y poca concreción ideológica y argumental). Le sobra descripción arquitectónica y le falta intensidad narrativa. Se da un aire a El hurgón mágico de Coover, pero menos sutil en el uso de recursos metaficcionales (se comunica con el lector de forma demasiado explícita) y menos ágil con el estilo (plomo en la pluma). Su ambigüedad, su pseudoprofundidad y su pretenciosidad me irritan: "Porque Dios no se asoma a nuestros pensamientos, sino a nuestros sueños" (y se queda tan ancho, sin profundizar); "Si sabe qué es, ha leído a Joyce; si no lo sabe, ¡no lo ha leído!" (palmadita en la espalda de su lector preferido). Supuestamente, la clave de todo es un agujero que hay en un espejo que conecta todos los relatos, pero luego el autor dice que también es "el agujero dentro de usted" (dentro del amigo lector) y no explica nada. Muy ambiguo todo. Un charco de agua sucia en el que quizás alguno pueda ver su propio reflejo y quedarse satisfecho.