9 de septiembre de 2022
Veneno dulzagrio
Las primeras 50 páginas son tan básicas que no despiertan nada en mi interior y decido dejarlo. Diría que el texto se caracteriza por una ligereza superflua que no promete ningún tipo de desarrollo significativo. Al parecer, según Wikipedia, sólo hay dos novelas suyas (de 36) traducidas al inglés, lo cual dice bastante, aunque no es un factor tan determinante como la flacidez inicial de esta historia.
6 de septiembre de 2022
Second Plain
Resistí unas 100 páginas. Esperaba muchísimo más de una autora que me cautivó con A contraluz y Prestigio (aquí y aquí). La duda que surge, inmediata y cristalina, es si Rachel Cusk sabe escribir cuando no adopta los mecanismos de Thomas Bernhard (lo cual hace con brillantez). En este libro sufre bastante para salir adelante.
Segunda casa es una novela excesivamente cerebral, que carece de impulso narrativo y con la que no conecté en ningún momento. La sensación es muy parecida a la que me transmitió Tránsito. Cuando Cusk saca el "yo" a pasear e intenta introspectar, flaquea. Hay alguna observación que demuestra inteligencia y la prosa es correcta, pero no hay grandes reflexiones y sus esfuerzos intimistas, sus intentos de indagar en las entrañas de sí misma y su protagonista, son curiosamente distantes y poco estimulantes.
2 de septiembre de 2022
Libertad = 0
En el Estado Único nadie tiene nombre, cada persona es un número con poco espacio para la expresión individual. La libertad es inexistente, pero se supone que es por el bien común y para lograr la felicidad colectiva. Para compartir su superioridad con otras civilizaciones, el Estado pretende llevar a cabo un viaje espacial en cuyos preparativos participa nuestro narrador.
Zamiatin plantea una distopía que es un alegato contra los totalitarismos y que en su época (años 1920) seguro que fue rompedora, pero que a día de hoy, después de tantas obras similares (Huxley, Orwell, etc.) se queda en una posición incómoda, pues no sorprende demasiado (pese a ser pionera).
Tiene dos problemas básicos (spoilers). El primero de ellos es que la historia del hombre cuyos valores se van desmoronando es muy previsible y convencional. La prosa, aunque es competente, apenas eleva al relato y el resultado final es bastante estándar.
En la sección intermedia, el aburrimiento se impone y Zamiatin sufre bastante para integrar la parte distópica con la relación amorosa, lo que hace que sea difícil llegar hasta el final sin apretar los dientes; y es normal que, venido el caso, el lector opte por conservar el esmalte intacto.
31 de agosto de 2022
Sec
Abandono a las 110 páginas con una sensación de decepción bastante aguda, principalmente porque es una novela que no tiene nada de la magia de Canto yo y la montaña baila, que me pareció fantástica (comentada aquí).
Aquí una serie de personajes deambulan por el papel sin ninguna trascendencia y sin propósito claro. La historia está tan poco definida que a veces parece que estamos ante una colección de relatos en los que simplemente se repiten algunos nombres. La indefinición podría funcionar si el texto ofreciera algo interesante o evocador, pero no es el caso. Aun así, estaré atento a lo que Solà escriba en un futuro.
27 de agosto de 2022
Palomo mensajero
Cinco relatos de los que, por demérito del autor, sólo leí completos El Ruletista y El arquitecto. Y estos dos se limitan a ser curiosidades bien escritas que no acaban de impactar tanto como prometen. En el caso de El arquitecto, el final me pareció absolutamente caprichoso.
Sobre los otros tres relatos, si me preguntan diría que los recursos metaficcionales no aportan gran cosa, que los textos no suelen tener un ritmo narrativo óptimo y que Cartarescu no sabe sintetizar, no es preciso con la información que transmite y se extiende en exceso con detalles irrelevantes. Estos relatos se hacen pesados porque lees y lees y lees... y parece que no avanzas.
24 de agosto de 2022
XSLL
Digamos que Lucía Lijtmaer cree que está cauterizando las heridas de una sociedad enferma, pero resulta que esto no es más que un desfile de observaciones simplistas que no van a ninguna parte. Una escritura que parece un vagabundeo superficial por el teclado (en ningún caso se puede hablar de pluma, ni por época ni por calidad), pasando por encima de las cosas y las palabras con la ligereza del que mira un escaparate sabiendo que no va a entrar a comprar nada.
La novela alterna entre una mujer contemporánea y otra del siglo XVII que supuestamente fue la primera mujer en fundar una colonia. Lo cierto es que el tono y la atmósfera de ese siglo no están nada conseguidas, además de que apenas hay diferencia entre las dos voces que narran, lo cual le resta mucha credibilidad.
Reconozco que al principio la prosa y las tramas tienen intensidad y resultan llamativas, pero poco a poco van perdiendo fuerza. A las 100 páginas uno empieza a preguntarse por qué está leyendo y acaba sucediendo lo inevitable.
20 de agosto de 2022
Meto nimia
33% leído dice el ereader, más que suficiente. En el planeta Sudjic no existen las elipsis, así que la cantidad de nimiedades que te tienes que comer es devastadora. La autora cree que es necesario narrar en milímetros epidérmicos, por lo que no duda en reiterar que la protagonista se rasca la espalda o estira el brazo.
En general, la historia es algo dispersa y su prosa funcional/mecánica difícilmente encenderá tu cerebro o agitará tu corazón, algo que tampoco lograrán sus personajes genéricos. Este libro es tan superfluo que hasta te remueve algo por dentro, como cuando ves una superficie quemada donde debería haber un bosque frondoso. En este caso, ese bosque frondoso se llama literatura.
17 de agosto de 2022
Hizo limonada con sus limones
Estamos ante un libro más político y menos humano y personal que obras como Yoga o Vidas ajenas, que me gustaron bastante (comentadas aquí y aquí). El problema principal es que si la política te interesa poco, como en mi caso, es probable que la lectura no te resulte totalmente satisfactoria. Aun así, reconozco que Limónov tiene valor como documento histórico sobre Rusia y sobre la vida de una de sus figuras más extravagantes.
Los intereses personales del lector influyen, pero creo que aquí Carrère se dispersa mucho y hay bastantes fragmentos aburridos. Lees algunas partes para quitártelas de encima, con la esperanza de que haya otras más interesantes. También percibo un name-dropping excesivo. Cuando el autor se aleja de lo político y se centra más en la vida de Eduard Limónov, el libro mejora. Además, el final deja buen sabor de boca y resume la sencillez de este personaje.
*No sabía si ponerle una estrella o no, pero mi mujer decantó la balanza desfavorablemente, ya que tiene un paladar literario muy similar al mío y no fue capaz de acabarlo (y eso que es de las que casi nunca dejan un libro).
13 de agosto de 2022
EchenozZz
Estoy casi seguro de que este libro cura el insomnio, sus vocablos desprenden unos vapores somníferos que te dejan atontado. Esto no es más que un ejercicio poco palatable que no se salva ni con la prosa fluida ni con los esfuerzos humorísticos de Echenoz. Ni siquiera el hecho de contar con dos hilos narrativos le ayuda a tener frescura. Mi "me voy" llegó a las 80 páginas y sin ningún remordimiento. No es que sea un libro malo, es que no aporta nada, más allá de presentar palabras, una detrás de otra.
11 de agosto de 2022
Querido Bernie
Recopilación de artículos y entrevistas en las que sale a relucir el estilo vigoroso y apasionado de Bernie (apodo sólo para amigos). Le pongo una estrella porque las entrevistas son estupendas, pero hay que decir que este libro es estrictamente para amantes de Bernhard. A mí me ha parecido interesante, pero no se lo recomendaría a alquien que no conociera al autor.
10 de agosto de 2022
Gueropa
Libro de viajes por Europa en el que Bill Bryson se dedica a exagerar y generalizar constantemente, con un enfoque superficial y poco riguroso que a veces, por pereza intelectual, mete a todo el continente en el mismo saco. Parece que sólo busca hacer reír y no siempre lo consigue. Muchas tonterías y poca perspicacia.
7 de agosto de 2022
Pásame el Ventolin
El prospecto del medicamento dice "Ventolin produce una fina niebla que es inhalada por la boca hasta los pulmones", que es justo lo que ofrece Vila-Matas en esta novela, una fina niebla, tan fina que en lugar de obstaculizar la visión, uno es capaz de ver claramente lo poco que aporta este texto y cómo el propio artificio se convierte en una niebla porque sí.
El texto se autodefine como "la realidad bailando con la ficción en la frontera" y para ello presenta un tejido de referencias literarias y geográficas interconectadas que en un primer momento resulta estimulante, pero que después de 150 páginas empieza a pesar más que la piedra de Sísifo.
El problema de Doctor Pasavento, aparte de la frustrante repetitividad de sus conceptos (desaparición, ausencia, digresión...), es que Vila-Matas está posando con el uniforme de escritor, gritando constantemente al lector que esto es literatura y que él aquí ha venido a jugar. Sus jueguitos, al ser tan evidentes, se agotan rápidamente.
Algunas ideas, como que las digresiones sirven para alejar la conclusión (que no es otra cosa que la muerte), que el narrador va hacia delante precisamente por su renuncia a avanzar o la contradicción de alguien que quiere desaparecer pero se dedica a escribir, pueden tener cierto sentido y algo de interés en su ambivalencia, pero no transmiten ninguna autenticidad. Todo esto parece una pose intelectual. Detrás de este texto no hay una persona, hay un escritor, y eso es obvio en todo momento.
31 de julio de 2022
Fantasmagoría
Llego aquí después de haber disfrutado mucho Nailbiter (comentado aquí), donde también participan Williamson y Sudzuka. Lo que este cómic ofrece son cuatro historias que tienen como nexo de unión al protagonista, Jackson, y la temática de los fantasmas y la muerte.
La primera misión es la más interesante de todas, narrativamente funciona muy bien y los dibujos son magníficos. La segunda no es tan interesante pero nos revela un atributo del protagonista que este desconocía y que le da algo de miga al asunto. La tercera y la cuarta me han parecido más flojas y hacen que el conjunto se resienta.
Durante la obra, el impulso se mantiene en todo momento, gracias a esa fuerza misteriosa que observa a Jackson, pero hay ciertos giros y artificios narrativos un tanto gratuitos y los cambios de dibujante (hay más nombres de los que he puesto arriba) acaban siendo molestos para una historia relativamente breve, ya que cambian mucho el estilo y las caras de los personajes.
En general, es una obra bastante irregular. Tiene sus momentos y hay algunos destellos, pero el resultado final, visto como un todo, deja mucho que desear.
28 de julio de 2022
Filler
160 páginas de 307. En inglés el título es The Shock of the Fall, algo a lo que sí hace referencia el autor en el original. A lo que no hace referencia es a la luna y su ausencia. No entiendo por qué se ha traducido así el título, misterios que quizá revele el final del libro, que no leí ni pienso leer.
Nathan Filer plantea un estilo sencillo y da con el tono apropiado para contarnos las andanzas de un chaval con problemas mentales y cuyo hermano falleció. Al principio se deja leer y hasta se puede admirar la precisión del autor, pero la falta de profundidad es abrumadora. Acaba siendo un ni fu ni fa en toda regla, aunque a más de uno le servirá para rellenar algún hueco entre lecturas más serias.
26 de julio de 2022
Imperial
El amigo Ryszard comparte las experiencias que tuvo a lo largo y ancho de la URSS dentro de un periodo bastante amplio, desde 1939 hasta 1993. El texto empieza siendo un poco monótono y repetitivo, con observaciones más sosas de lo que suele ser habitual en Kapuściński, pero poco a poco va cogiendo fuerza.
La calidad de la narración, las pinceladas poéticas y la aparición puntual de anécdotas interesantes y observaciones agudas logran que salga adelante. Quizá la mayor virtud de la obra es que consigue que empatices totalmente con los diferentes lugares y sus gentes, remarcando la hostilidad extrema del entorno, que unas veces es fruto de los caprichos de la naturaleza y otras de la crueldad de los hombres que ostentan el poder.
24 de julio de 2022
Malabar sin vida
21 de julio de 2022
Flicker
Segundo intento de lectura, tan fallido como el primero. Theodore Roszak establece una premisa interesante sobre cine y conspiraciones y la convierte en una experiencia laboriosa. Alrededor de la página 110 noto un tirón interno que me dice "hasta aquí".
Parpadeo parece más un ensayo intelectual sobre cine que una novela, lo que se aprecia principalmente en el escaso impulso narrativo que tiene la historia, pese a los diferentes misterios que plantea. Su prosa funcional tampoco ayuda, así como su tono escurridizo, su humor intermitente y la escasez de situaciones que se desarrollan en el presente de los personajes.
Uno se ve obligado a mencionar a Steve Erickson, un autor que maneja la componente cinematográfica de manera magistral, acompañándola de elementos deliciosamente distintivos y de una prosa magnífica. Aquí hay algunos aspectos seductores, pero también hay muchas partes insustanciales que se extienden en exceso. A veces hasta me dio la sensación de que estaba leyendo una serie de entradas de Wikipedia. Su dimensión ensayística, cuasidocumental, eclipsa al resto de elementos narrativos.
19 de julio de 2022
Skeletal
Jesmyn Ward es movimiento sin descanso, presentando constantemente acciones de los personajes, lo cual resulta atractivo en las primeras 100 páginas, sobre todo gracias a la calidad de su prosa. El problema es que en la segunda mitad de la novela, ese dinamismo permanente da visos de algo incompleto, ya que falta alguna cucharada de reflexión o introspección que nunca aparece, o por lo menos algo de variedad narrativa que impida que los tres hilos se vuelvan repetitivos. Ward consigue dar mucho impulso al texto a través de ese desfile de actividades, pero no se da cuenta de que está construyendo una mesa de tres patas.
16 de julio de 2022
Veni, vidi en bici
13 de julio de 2022
Can't recall
Tony Webster se nos presenta como un unreliable narrator que hace un repaso a su vida, cuestionando sus decisiones y reflexionando sobre la fiabilidad de los recuerdos para reconstruir las experiencias. Julian Barnes despliega su estilo característicamente elegante para desarrollar esta novela tan sofisticada como insulsa que se apoya en los supuestos fallos de la memoria del narrador para descolocar al lector y que este acabe desconcertado.
Parece que Barnes se lo juega todo a una carta, pero el recurso de la memoria falible, por sí solo, no cristaliza en algo totalmente satisfactorio. Falta riqueza narrativa y cierta profundidad intelectual que nos lleve más allá de la dimensión meramente humana del asunto. En teoría, este es el libro más famoso de Barnes (con película y todo), pero yo recomendaría antes otros (el del loro, el del limón y el del escalón).
9 de julio de 2022
Rebotón
Estamos ante un superhéroe que se limita a ser rápido y rebotar. No suena demasiado atractivo para un protagonista, pero The Bounce (nombre que comparten el cómic y el superhéroe en cuestión) sale airoso como entretenimiento gracias al interés que mantiene la historia y lo bien que gestiona su suspense.
Como apunte negativo, mencionar que aunque el mensaje que se quiere transmitir sobre el declive del mundo (guerras, terrorismo, hambre, pobreza...) y la posibilidad de que esto mejore es honorable y tiene buenas intenciones, se acaba resolviendo de una manera algo simplona. Además, la conexión que existe entre las dos dimensiones de realidad no está bien desarrollada y falta alguna explicación. Pese a esto, se lleva la estrellita por lo entretenido que es y por las diferentes ideas que pone sobre la mesa.
6 de julio de 2022
Ah les cocodriles
No sé exactamente cómo llegó este libro a mi estantería (por la pegatina que veo en la primera página, es un descarte de una biblioteca del condado de Kent, UK), pero supongo que lo que anuncia la portada (una de las mejores escritoras menores de 40 según The New Yorker) me hizo picar cuando era más joven e insensato y lo compré (segunda mano).
Lamentablemente, tengo poco que decir sobre este artilugio inhóspito (expresión que buscada entre comillas en Google da un total de 0 resultados). Leí el primer capítulo y me pareció aburridísimo. Falta capacidad de síntesis y precisión narrativa por todas partes. Una ensalada de palabras sin lechuga ni tomate (ingredientes básicos), por no hablar de la sal. Aunque un poco de virgen extra sí que lleva.






















