24 de junio de 2014

Die Heart

En el corazón del corazón del país de William H. Gass.

Libro de relatos un tanto extraños, relacionados con su patria y con lo que sucede en las entrañas del mapa. Este hombre maneja la prosa como le place, así es, crea imágenes buenísimas y tiene una potencia importante, pero luego no se le entiende ni la mitad (quizá sea fallo mío). Me pareció excesivamente oscuro y disperso. El trayecto es más o menos satisfactorio, el problema es que acabas los relatos y da la sensación de que no has llegado a ninguna parte. En el corazón del corazón del país me pareció el mejor relato, pero como si le faltara algún tipo de revelación más contundente para llegar a la excelencia. No sé si es que no conecto nada con el autor o me pierdo algo, probablemente las dos cosas.

22 de junio de 2014

Fantásmico

La librería encantada de Christopher Morley.

Literatura ligera. Prosa sencilla. Se lee bien. Muy útil para apuntarse algunos libros que leer (da muchos nombres). El principio es bastante bueno ya que transmite mucha energía positiva y un amor por los libros muy reconfortante. Hacia la mitad empiezan a aparecer elementos de novela negra y el texto se desmorona. Qué manía de meter un misterio para enganchar al lector... en mí ya genera el efecto contrario. No veo la necesidad de convertir algo que iba por buen camino en un sustrato de novela negra, con pistolas, trapicheos, explosiones y demás. El final me pareció muy poco sutil. Una lástima.

19 de junio de 2014

El gato y el ratón

Maus de Art Spiegelman.

El cómic (novela gráfica) se desarrolla a través de la entrevista que realiza un joven a su padre acerca de lo que vivió en la Segunda Guerra Mundial. Los judíos son ratones por la imagen de Mickey Mouse, que fue creado por Walt Disney que era antisemita, y por esa sensación de ser un animalito indefenso perseguido por los gatos (los nazis). Ese contraste que establece Spiegelman entre Mickey Mouse y los ratones del cómic es interesante porque de alguna manera intenta desfigurar las connotaciones positivas del emblemático personaje de Disney al mismo tiempo que descarga un tortazo en la cara del señor Walt (¿eres antisemita y tu icono es un ratón?, pues hago un cómic sobre la matanza nazi con judíos representados por ratones). Detrás de esto también hay un giro conceptual, puesto que se muestra cómo los dibujos no sólo sirven como elemento infantil o positivo sino que pueden ser útiles para representar una realidad difícil. La verdad que es uno de los relatos más interesantes que he leído sobre la Segunda Guerra Mundial y los campos de concentración, muy humano, muy cercano, muy real. Si bien los dibujos no me parecen técnicamente grandiosos, sí que es cierto que hay mucha originalidad en la composición de algunas viñetas y en las ideas que lanzan algunos dibujos. Incluso tiene toques metanarrativos. No he leído demasiados cómics, pero seguramente éste sea uno de los mejores que se puede leer.

15 de junio de 2014

Tremebunda Cunegunda

Cándido de Voltaire.

El optimismo... El amigo Cándido ve la vida y todo lo que le sucede como si estuviera en el mejor de los mundos posibles. Viaja de un lado para otro escapando de los malos y persiguiendo a la mujer que ama, Cunegunda. Aunque el sufrimiento recaiga sobre su espalda en forma de latigazo, de robo o de rechazo amoroso, él se escuda en el "todo sucede para bien". La obra está cargada de ironía y sarcasmo, criticando el optimismo incondicional así como la conducta y la moral de la sociedad de la época. Lo más interesante son las ideas. Creo que el mayor defecto del texto es que todo sucede demasiado rápido, Voltaire no se detiene a profundizar en ciertos temas o situaciones que quizás lo requieran. El libro pasa en un visto y no visto. Podría haberse extendido algo más en el desarrollo para dar más peso a algunas reflexiones o para brindar más sabor literario al conjunto. La prosa tampoco brilla demasiado. Puesto de otra forma: edificio filosófico que ha descuidado el ladrillo. Ni fu ni fa.

12 de junio de 2014

Vidas cruzadas

Short Cuts de Raymond Carver.

El mejor relato es el de la tarta de cumpleaños ("Una cosa pequeña y buena"), los demás... Si algo tiene Carver es la capacidad de invocar sin nombrar, es decir, conseguir que reflexiones sobre cosas que no aparecen explícitamente en el relato. Un punto para Raymond. El problema es que las cuestiones que despierta, en la mayoría de los casos, atienden a factores humanos intrascendentes. Toda la carga de los relatos recae sobre la emoción o el efecto que generan, puesto que no expanden tu punto de vista o te proporcionan alguna idea nueva (del contenido espiritual/metafísico ni hablamos), simplemente intentan darte un coscorrón emotivo apoyándose en el minimalismo para reflejar el vacío existencial o las zonas grises de la experiencia. El estilo minimalista encaja a la perfección con lo que se narra, pero ahí se queda. Que en su época fue revolucionario y rompedor, por supuesto, ahora bien, lo que transmite a efectos de profundidad o relevancia no es nada. Entiendo el logro de Carver, pero no va más allá de la vida de ciertas personas, se queda en el aspecto humano, no trasciende la corteza de lo terrenal.

10 de junio de 2014

Billie Jean

Bélver Yin de Jesús Ferrero.

Me faltaron pocas páginas para terminarlo... lo intenté. Cogí este libro porque leí en algún sitio que tenía trazas de taoísmo, en fin... Una historia que nada tiene que ver con el Tao, es más, incluso desarrolla elementos que van en contra. Un personaje que supuestamente es taoísta se mete en una secta que ostenta poder y busca "la hegemonía de China"... El mismo personaje ordena a una mujer que mate a otro... Aparecen situaciones bélicas y gestos que denotan muy poca sabiduría espiritual... Así que va de taoísta pero los personajes actúan de forma opuesta. Además, el propio autor, a la hora de intentar compartir "su sabiduría", reparte frases que demuestran que no sabe lo que supone el taoísmo. Pensando mal, Jesús Ferrero ha intentado agarrarse al tren de lo new age (que tanto éxito tuvo en los años 70-80), pero sin tener ni idea del tema. ¿Literariamente? La obra es un desierto... prosa normalita, una historia que cabalga al ritmo de unas elipsis truculentas, con unos frenazos y unas aceleraciones en el desarrollo que es para hacérselo mirar. Hay un intento de hacer algo con los opuestos (masculino-femenino, yin-yang), pero que no llega a coger cuerpo en la narración, no alcanza la densidad suficiente como para transmitir algo trascendente. Molesta mucho que usen filosofías espirituales de forma tan banal.

7 de junio de 2014

Colega, ¿dónde está mi coche?

Diario de Rusia de John Steinbeck (con fotos de Robert Capa).

Es más un diario de un par de colegas que viajaron a Rusia que un texto verdaderamente profesional. ¿Periodismo innovador? Me ha decepcionado bastante. Es un libro superficial hasta la médula (el propio Steinbeck se excusa al inicio). Está bien que hables de las familias del campo que recogen lechugas y de cómo se baña Robert Capa y de los whiskeys que te tomas y de los escaparates de las tiendas y de lo que cocinan las gentes de a pie, pero también tendrás que reflexionar sobre la sociedad o el sistema del país, habrá que intentar reunir un dibujo que abarque lo grande y lo pequeño ¿no? Pues nada, es que ni siquiera las fotos complementan adecuadamente al texto. Hay momentos en los que estás leyendo y tu cerebro, sabedor de que se incluyen documentos gráficos, tiene la esperanza de que aparezca una imagen que amplíe la palabra, pero no. Parece que el trabajo se hizo por separado, sin buscar complementarse el uno al otro. Las fotos en general son muy oscuras (¿fallo de la editorial?) y rara vez aparece alguna verdaderamente buena o que haga clic en el lector. Funciona como libro de anécdotas personales de un viaje a Rusia, no como obra periodística.

3 de junio de 2014

El hombre es el motor

Motorman de David Ohle.

Dícese de la novela "¿¡qué cojones es esto!?", pero que gusta. Todo es extremadamente raro, sin pies, sin cabeza, no te enteras de casi nada... No creo que sea una gran novela, pero satisface a su manera. Su principal virtud es conseguir crear un mundo muy extraño y que éste no resulte inverosímil. Hay varios soles y varias lunas (muchas sombras), hay seres de gelatina, no hay aire, el agua y la comida no son fundamentales, etc. Un mundo distópico en el que nada está claro. Sí hay esbozadas algunas líneas generales, como que el tal Moldenke tiene que escapar de un sitio y se siente vigilado y va en un barco y conoce a una chica y parece todo una conspiración o una paranoia y hay cartas y saltos temporales y el choque entre el individuo y las fuerzas externas, etc. En este sentido hay ciertos ecos de Kafka y Orwell (el individuo frente a algo externo que no puede controlar y le supera; así el protagonista como el lector). Merece la pena preguntarse por qué no hay más textos como éste, por qué casi todos los escritores prefieren basarse en una realidad sólida antes que elaborar la suya propia. Quizás Motorman no sea una obra maestra de la literatura, pero sí que es una creación refrescante y que descoloca al lector gracias a su capacidad para sostener una realidad diferente.