12 de mayo de 2013

Profane y Stencil (somos dos en un reloj)

V. de Thomas Pynchon.

Me quito el sombrero. 26 años tenía el bicho cuando se marcó este libraco. Tiene algunos defectillos, pero no empañan la calidad del texto:

1. Hay narraciones que son excesivas y aburren. A veces se pierde en vericuetos que se hacen muy pesados y que muchas veces salta a la vista que son irrelevantes. La locura está muy bien y el desorden también, pero falta cierto límite que acerque el exceso a un equilibrio más brillante.

2. Creo que le sobran 100 páginas. Llega un momento, alrededor de la página 400, en el que comprendes lo que está haciendo el autor y sientes que todo está dicho y da la sensación de que seguir leyendo no tiene sentido, que el camino ya está recorrido.

3. Como uno de los objetivos de la novela es crear un puzle, confundir, nublar al lector, las imprecisiones se pueden entender como estrategia voluntaria. Es decir, los motivos de la narración permiten que el autor cometa errores, peque de oscuro o de superficial, o resulte inverosímil, y salga impune de ello. No sé si es algo válido.

Chicha: la prosa es cojonuda, el humor no está mal, las referencias son cuantiosas, las imágenes que crea molan.... El texto pivota alrededor de dos ideas:

1. Una ruptura de la estructura tradicional donde hay alteraciones temporales y los capítulos están desordenados. El texto se podría leer en cualquier orden y no cambiaría su significado. Esa estructura apoya uno de los mensajes principales: para resolver el misterio de V. el lector, dentro del caos imperante, selecciona cierta información y llega a una conclusión. El famoso tema de la entropía, separar lo relevante de lo irrelevante hasta llegar a una verdad. Lo que nos está diciendo aquí es que toda solución al misterio, todo conocimiento, todo significado, es algo subjetivo, por lo tanto, no hay una solución esencialmente verdadera, no hay verdad objetiva.

2. Lo humano frente a lo inanimado, lo espiritual frente a lo material.

¿Qué es V.? (hasta donde mi percepción alcanza):

- La estructura de la novela y el caos en relación a la historia de la humanidad. ¿Nuestra historia depende de una estructura lineal? ¿Hay alguna conexión entre los diferentes sucesos históricos? ¿Conocemos una verdad objetiva sobre la historia o sólo testimonios subjetivos? V. como metáfora visual que representa el hipotético tejido ondulatorio de la historia (VVVV) donde el ser humano es el punto y sólo es capaz de ver una parte de ella, ya que los pliegues le impiden ver las otras caras (VVVV.). Que haya dos caras en la V. también refleja la idea de opuestos históricos, bien y mal, espiritual vs material (religión vs guerra). La historia puede ser contada desde varios puntos de vista, ¿qué fuentes son fiables?, ¿cuál tiene mayor validez? La historia como algo que no se puede conocer con exactitud.

- Cada día los humanos "chocan" contra lo inanimado y mueren. En ese "mueren 127 personas en un accidente de autobús" esos humanos se convierten en objetos, en una estadística. En la guerra sucede lo mismo, los soldados son como objetos que utiliza un país. La V. podría ser la Victoria en una guerra. Además, una guerra consiste en seres humanos usando objetos para matar a otros humanos con el fin de conseguir algo inanimado. Deshumanizar para conseguir algo inanimado, creyendo que lo inanimado, una ciudad o un territorio, tienen cualidades humanas.

- Cómo los personajes podrían ser en realidad algo inanimado. En el propio texto reflexionan acerca de su condición, no son otra cosa que personajes de un libro, algo inanimado creado por el escritor. ¿Nosotros podríamos ser algo inanimado dentro de una historia cuyo autor es Dios? Se cuestiona la existencia de una divinidad. Cómo la creencia de que existe una verdad objetiva, que alguien ordena la información por nosotros, hace que el ser humano humanice lo inanimado, es decir, interprete la realidad de forma que lo inanimado está animado. Oséase, el ser humano, sin ser consciente de que la realidad depende de cómo maneje subjetivamente la información, ve a Dios como director de esa información.

- El sexo sin amor, V. como las piernas de la mujer espatarrada, la mujer como objeto sexual, la deshumanización de algo animado. En contraposición a una Virgen, la pureza espiritual. El conflicto entre lo espiritual y lo que deshumaniza, procesos opuestos. También podría ser V. la nariz operada de uno de los personajes, mujer que se opera y enfatiza su cualidad de objeto, se deshumaniza.

- V. de Venus, como el cuadro de Botticelli, como lo estético, como el amor. Relación con Astarté y Afrodita, los nombres de Venus a lo largo de la historia. ¿Cambia el concepto de amor?, ¿cambia el concepto de lo bello? En nuestra época las chicas se operan, poco a poco la belleza se va deshumanizando.

- V. como Valletta, capital de Malta. V. como el dibujo de Malta al lado de Sicilia en el mapa. Malta como un trozo de Tierra virgen y espiritual hasta que hubo guerra, hasta que la intentaron deshumanizar.

- El significado no depende del orden y por lo tanto, la aleatoriedad tiene el significado que la persona le quiera dar.

- La realidad como sueño. Puesto que no hay objetividad posible, todo es un sueño subjetivo.

Masterpiece.

11 de mayo de 2013

Vergüenza debería daros

Robar en American Apparel de Tao Lin.

Sugerencia de título: Narrar con la estética de una pared. Es que es de traca. ¿Me estáis diciendo que esto es moderno? ¿Que esto es literatura de calidad? ¿La nueva era? Por favor... "revolucionario", "rompedor", ¿esas reseñas positivas de dónde salen? Cómo juegan con la ignorancia de los chavales, y digo chavales porque un lector maduro difícilmente considere que esto es literatura. No sé si es que en EEUU los jóvenes de ahora son todos de inteligencia nebulosa o es que la publicidad les pone un tubo en la boca y les obliga a succionar compulsivamente cualquier mierda como si fueran patos, con tal de llenarse los bolsillos de foie gra$. Resumiendo: la novela quiere ser realismo sucio, quiere ser Bukowski, pero no llega, insisto, no llega ni a ser literatura, no tiene profundidad ninguna, ni estilo, ni nada, si lo ponen en la estantería de literatura infantil no pasa nada. Digamos que es un realismo limpio, su mente pensó: ahora que soy joven y disfruto de la globalización y tengo dinero y puedo viajar fácilmente y conseguir cualquier cosa con un par de clicks, ¿qué puedo hacer para ser escritor?, ¿de qué hablo?, no me puedo quejar de nada. Y una bombilla apareció sobre su cabeza y dijo: ya lo tengo, voy a escribir igual que escribo en el blog o en el twitter y a tomar por culo, súper moderno, lo maquillo superficialmente con un poquito de vacío existencial y pa'lante. Pues bien, el amigo ha "creado" uno de los textos más banales de la historia, con una prosa tan básica que parece que el texto no ha sido ni revisado, con un esnobismo y una superficialidad... y lo peor de todo es que suena la flauta y una editorial lo publica y se deja su pasta en marketing y ahora es una obra maestra de la modernidad (tócate los cojones). Un chaval que toca el piano, tiene un Mac, consume, roba en tiendas, se va de viaje como el que no quiere la cosa... esto en un contexto de crisis económica mundial y habiendo niños muriéndose de hambre... no sé qué vacío existencial se plantea... creo que es esnob y de una bajeza moral considerable. Que suceda esto, es un claro ejemplo de la pobreza creativa, perceptiva y espiritual de los nuevos jóvenes (algunos más que otros) y de la gente del mundillo literario. Como libro es basura, como ejemplo de la inmundicia creativa de la época para futuros alienígenas que descubran las ruinas de nuestra civilización, puede valer. Que este texto llegue a ser publicado, incluso se traduzca a varios idiomas y se quiera convertir en película, es para cabrearse. Que el "autor" y las editoriales se atrevan a publicar esto, creo que es una falta de respeto a la literatura.

9 de mayo de 2013

Auersberger i ano

Tala de Thomas Bernhard.

Una vez más: el estilo y el ritmo son demoledores. Y el estilo es adictivo y tremendamente sencillo, de reproducir, a la par que original, ¿genial? Aquí se nota que el amigo Thomas ya había alcanzado la excelencia de su prosa. La repetición y el uso característico de la puntuación como síntomas de locura, lucidez, absurdo... incluso efectivos como recurso humorístico. Una narración circular, enfermiza, en primera persona, que te absorbe, que va desplegándose como una alfombra roja, como suele decirse, para que el lector pasee desenfrenadamente, iluminando los recovecos más oscuros de la sociedad austriaca, sociedad artística sobre todo, no sin dejar de analizar las emociones humanas más profundas, desnudándolas, y si se me permite, desnudándose el autor a sí mismo. Crítica al arte, a la sociedad artística y concretamente a Viena, ciudad que destruye a todos los artistas residentes. Todo ello con una, como ellos la llaman, cena artística, de fondo, donde, en esa cena artística, todo es pose. Y qué pasa con los artistas, que no son artistas sino actores. Árboles que aspiraban a desarrollar su naturaleza artística hasta que la sociedad vienesa los reconoce y reconocíéndolos los tala, la sociedad artística vienesa corta a esos árboles, si los corta es porque, o bien esos árboles sólo estaban allí por el éxito social, no por el arte, o bien esos árboles, al ser criticados en exceso, otra forma de talarlos, se ven obligados a actuar ante la sociedad, a doblegar su arte con el fin de ser aceptados por esa sociedad vienesa. Entre otras reflexiones interesantes, ésa es una, una de las principales, si no la principal, la crítica al arte. Y menos mal que Thomas ya no vive porque como se levante y vea cómo funciona el mundillo literario actualmente, o como lo llaman algunos, mercado literario, lo mismo le da algo.

5 de mayo de 2013

Valor

El mapa y el territorio de Michel Houellebecq.

Vida de un artista que se hace millonario con sus cuadros. Empiezo por lo malo porque hay menos: el principio es un poco tosco, no fluye bien, las palabras se atascan. El estilo narrativo es correcto, pero quizás demasiado sencillo, la prosa no brilla. Lo peor: la tercera parte entra con calzador y se hace aburrida. Esta parte es una excusa para añadir la paradoja (metáfora si quieres) de que matan al autor para robar un cuadro con su retrato, es potente, había que incluirla, pero podía haber aparecido con más sutileza. Siguiente: un halo de hipocresía rodea a todo el libro. Por ejemplo, la reseña sobre la exposición del artista que hace Houellebecq (que aparece en el libro convertido en personaje) es una farsa, se inventa el discurso para enaltecer la obra, lo que hace que ésta valga más en el mercado. Así el artista se vuelve millonario. También hace muchas referencias a productos cuyo valor está en relación a su precio (comida, vino, coches, etc.), cuestionando así el valor real de las cosas. Por eso vale más el mapa que el territorio. En primer lugar, se plantea la cuestión de por qué lo mundano, si es elevado a la categoría de arte mediante la fotografía o la pintura, adquiere más valor. En segundo lugar, un objeto, un producto, una obra artística, no valen nada si no hay un elemento social que los respalde. El valor intrínseco de algo depende en gran medida de su valor social. Hay una crítica a esa hipocresía del arte y a la sociedad que acepta esa mentira y participa en ella. Al mismo tiempo, el autor se autorretrata (se incluye en el libro como personaje) y hace un guiño a lo que ocurre en su vida real. Todos sabemos que Michel Houellebecq es más querido por su obra que por su vida personal. En ese sentido, creo que está enviando varios mensajes. Se da la posibilidad de que una persona sea socialmente inaceptable, pero se la considere valiosa exclusivamente por sus obras, es decir, si Houellebecq tiene valor social es por sus libros. Y también nos está diciendo: de la misma forma que lees mi libro porque la fama como escritor me precede (alguien ha dicho que soy bueno y socialmente se ha aceptado), tienes una concepción negativa de mi persona porque alguien lo ha dicho y socialmente se ha validado esa versión. Entonces todo lector entra en esa burbuja de hipocresía que aparece en el texto y valora la obra y a la persona en relación a lo que la sociedad dice de ellas. También aparecen varias reflexiones filosóficas interesantes acerca del producto artesanal, la producción en masa, el capitalismo... Me recuerda un poco a Los reconocimientos de William Gaddis (salvando muchas distancias) y a American Psycho de Bret Easton Ellis y también coge algo de las ideas de Andy Warhol.

Waiting for wu wei

The Tao of Pooh / The Te of Piglet de Benjamin Hoff.

Dos libros en uno. El primero está bien para tomar el primer contacto con las ideas taoístas, aunque es algo básico, no profundiza demasiado. El segundo ya se hace un poco cansino, incluyendo constantemente comentarios de los animalillos. No sé si recomendaría este libro a alguien que estuviera interesado en el tema. El camino del Tao de Alan Watts es bastante mejor.

3 de mayo de 2013

El factor

Trenes rigurosamente vigilados de Bohumil Hrabal.

Ese estilo correcto y pulcro que tantos escritores españoles ejercitan, pero con buen ritmo y un toque humorístico aceptable. Un chaval que trabaja en una estación de tren en plena segunda guerra mundial, así de sencillo. Importante: el que escribe no pretende ser escritor, no quiere demostrar nada, no maneja la pluma para buscar el aplauso del lector, no hace malabarismos, simplemente escribe, comparte. Para poder hacer trucos de circo, el texto debe tener elementos muy sólidos que lo respalden. Lectura correcta y entretenida, algo que no se podría decir de muchos otros.

30 de abril de 2013

Saque y volea

Reconstrucción de Antonio Orejudo.

Grata sorpresa. Últimamente los libros de escritores españoles que leo me decepcionan, pero éste hay que tenerlo en cuenta. Quizás tenga algunos tramos que se hacen un poco pesados por su densidad, pero como el ritmo narrativo es bueno, se continúa sin problemas. Repasa la historia de un conocido erudito que cuestionó pasionalmente la interpretación de la Biblia en la época de la reforma protestante. Personalmente, no suelo apreciar las obras de contenido histórico, pero ésta es una excepción. Aparte de que el ritmo me parece muy bueno, insisto, el autor no se complica con el lenguaje, no da piruetas, no quiere demostrar lo buen escritor que es y eso se agradece. No necesita aparentar nada para lograr construir, o reconstruir, un buen libro.

28 de abril de 2013

Alud basuril

Purga de Sofi Oksanen.

Lo voy a decir claro: estoy hasta los cojones de que vendáis mierda como obra maestra, esto no es el Scattergories. "Espero que todo el mundo lea Purga, es una obra maestra", algo así pone detrás. Salté del barco en la página 60. El ritmo narrativo es letárgico, no hay chispa, no fluye, pesa, me aburre; del contenido mejor no digo nada... Vale, hagamos una cosa, escudemos la literatura que no busca la verdad, que no tiene imaginación ni capacidad para aportar ni una mísera metáfora tras una etiqueta: realismo.

26 de abril de 2013

Mímesis

Conversaciones con David Foster Wallace de Stephen J. Burn (editor).

Muy interesante. Lo leí del tirón. Si te interesa el autor deberías.

Juana

Cerca del corazón salvaje de Clarice Lispector.

Una vez más: pude llegar hasta la mitad. Bastante más flojo y más impreciso que La pasión según G.H. El ritmo se atasca un poco más, el mensaje está más difuminado, el uso del lenguaje no es tan espectacular... Mezcla monólogo interior con narración tradicional para describir el paso a la madurez de una niña. La niña es demasiado inteligente para su edad y nos muestra una realidad basada en sensaciones que aparecen por todas partes. Reflexiona acerca de la validez del lenguaje, la conexión con el universo, las relaciones con figuras de autoridad... Se agradece este tipo de literatura que intenta descolocarte aunque este texto, al lado de su obra más importante, es algo peor.

25 de abril de 2013

Charlie Black

El país del miedo de Isaac Rosa.

Otra decepción nacional (suena grave). Estilo acorbatado, muy correcto y ordenado. Escribe bien, novedoso no es. El contenido es previsible, otra historia humana más. Personas atemorizadas por todo, etc., lo que pude saber hasta la página 100 que es donde paré. Al menos el nombre del autor mola.

K.

El proceso de Franz Kafka.

Hasta la mitad de lujo. Luego te encuentras unas 20/30 páginas sobre abogados y jueces que ojo, aburridísimo. Me encanta la literatura que requiere esfuerzo (Pynchon, Gaddis, etc.) siempre y cuando me esté contando algo y al mismo tiempo mantenga un mínimo nivel estético. Aparte de que estéticamente no es bueno, se extiende una barbaridad con los datos sobre el mundillo de la justicia y los bucles introspectivos (o algo así). Sobra información, le falta riqueza. Su estrategia es presentar un juicio, ocultar las causas y extender el texto hasta el final. Utiliza lo bizarro como motor de la historia, pero se nota que gran parte del texto es relleno. Temas: la dudosa moral, lo absurdo de la justicia, el funcionamiento de la misma... Muy sobrevalorado.

18 de abril de 2013

Krimen Uribe

Bilbao-New York-Bilbao de Kirmen Uribe.

¡Un krimen! (repito el chiste porque me hace gracia, soy un niño). Reconozco que la primera frase es buena, llama la atención, los primeros párrafos están bien, luego el estilo se vuelve tedioso. Pero tranquilos que antes de que el aburrimiento se os eche a la espalda (página 5 o 6), aparece al rescate, en medio de la narración, un cuadro impreso a todo color... ¡madre mía qué original! El detalle de incluir imágenes en plena narración, por lo general (hay excepciones), muestra cierta insensibilidad compositiva y desde luego, la incapacidad del autor para describir la imagen en vez de mostrarla (aunque quizás soy un ignorante y la muestra porque más tarde revelará una verdad muy profunda la cual jamás veré porque dejé de leer en la página 10). Ojo que hasta incluye una entrada de Wikipedia, ¡qué moderno tú! Se ha documentado mucho y maneja muchos datos, pero lo que no se puede hacer es distribuirlos todos en las primeras diez páginas. El autor quiere compartir información con nosotros, contarnos todo lo que ha descubierto del cuadro, del pintor, de su familia, etc., pero me temo que no es interesante.

Tritura literatura

Sostiene Pereira de Antonio Tabucchi.

Director de la sección cultural de un pequeño periódico portugués, Pereira (pesada aliteración me gasto), contrata a un escritor para que escriba necrológicas de escritores que todavía no han muerto, con la guerra civil española cerquita. No sé qué me pasa, de verdad que lo intento, pero no pude, lo dejé a la mitad. No discuto que esté bien escrito, pero una vez más, el contenido me parece muy flojo (aparte de que no me gustan los temas históricos). Empiezo a pensar que soy demasiado exigente con la profundidad de lo que se narra, perdón por ello. Si llevo medio libro y no he obtenido algo de satisfacción estética o de verdad profunda, ni intuyo que la vaya a haber, lo descarto.

Bobby

El cojo y el loco de Jaime Bayly.

Lo alejé rápidamente de mí al llegar a la mitad, Cronos me dio un toque de atención. El ritmo es bueno, el contenido es nefasto. ¿El daño que pueden causar los padres a un hijo? Eso ya lo sabemos, qué me quieres contar. La profundidad es inexistente. ¿Realismo sucio, contundente, brutal? Como quieras, te lees a Bukowski y sobra. Lo resumiría como lluvia dorada en la cara del lector donde las gotas, palabras tipo semen, polla, paja, culear... se repiten constantemente. Y a uno no le gusta que se le meen encima.

16 de abril de 2013

Mátame

La asesina ilustrada de Enrique Vila-Matas.

Leí hasta la mitad aprox. Idea: matar al lector. Resultado: mehhhh. Empieza correctamente, luego se harta a decir tonterías y lo siento pero paso. No escribe mal, otra cosa es que tenga algo que decir.

15 de abril de 2013

Danny Boodman T.D. Lemon

Novecientos de Alessandro Baricco.

Obra de toques poéticos. Narra la vida de un chico que nace en un barco y no pisa tierra nunca. Y se convierte en pianista, el mejor del planeta, una máquina. El estilo y la historia están bien, tiene humor, la prosa tiene buen ritmo, aparece una idea más o menos aceptable sobre lo inabarcable de la vida... Sólo por la belleza que transmite la historia ya merece la pena leerlo.

14 de abril de 2013

Carpeta roja

Ventajas de viajar en tren de Antonio Orejudo.

Eduardo Mendoza 2.0, versión mejorada quizás. Tiene flow, humor, paranoia... Es un poco locura, de hecho trata ese tema, pero no está mal. La primera mitad me hizo reír bastante, la segunda baja el nivel. Suelta alguna pincelada de crítica social pero falta cierta seriedad y profundidad como para estar ante un novelote, aunque tampoco se puede pedir todo.

13 de abril de 2013

Willy vs Segismundo

La mujer de sombra de Luisgé Martín.

Lo bueno: conseguí acabarlo, aunque confieso que leí en diagonal las últimas páginas. Lo malo: estilo narrativo básico, no hay profundidad, es efectista, busca generar un tipo de emoción/sensación que últimamente se vende bien, hay escenas de sexo gratuitas, busca impactar tratando temas tabú, hay ambigüedad que claramente manipula al lector... La narración es muy simple, puede valer, pero tiene carencias. El sexo se usa para atraer al lector, puro efecto, no hay profundidad ninguna, llamémoslo mercadotecnia. Aparte, me parece inadmisible que un autor utilice una ambigüedad mentirosa (engañar al lector deliberadamente con el punto de vista) para dar un giro al argumento, creo que es un truco barato de rastrillo y más si no tienes nada que decir.

8 de abril de 2013

Bloch

El miedo del portero al penalty de Peter Handke.

Acción a raudales, por lo menos al principio, todo se mueve rápido, ni una emoción, nada con contenido. En ese vacío de la descripción de objetos y acciones, se está cuestionando el significado de los significantes, la efectividad de la palabra. Y la palabra, si se comprende bien la realidad, está vacía, es absurda, no deja de ser un significante. Si al principio el protagonista ve la realidad (no las palabras) como de broma, al final acaba percibiendo no "una silla" sino la silla en sí misma (a lo Joseph Kosuth), por lo tanto, lo que es la broma es el lenguaje porque interfiere en la interpretación de la realidad. El lector es el portero que ve cómo el autor (los jugadores de campo) mueven la pelota de lado a lado sin llegar a portería (remarca el absurdo del portero que no interviene) y cuando el delantero tiene la oportunidad de un penalty (de dar significado al juego con un gol), la tira a las manos. Buen libro. Salvando las distancias, me recordó a Bernhard.

¿Qué es familiar?

Tan alemanes de Walter Abish.

También conocido como How German is it. Empieza como gran literatura y acaba como culebrón. Pasada la mitad del libro, todo empieza a desinflarse. Los personajes empiezan a reproducirse como conejos y molesta, llega un momento que no sé quién es quién (culpa mía todo). Y las artimañas del autor pierden su gracia. Quizás la lectura en inglés requiere más concentración y no soy capaz de ponerla. Supuestamente cuestiona la identidad alemana, el pasado oscuro de cámaras de gas y campos de concentración frente a la etapa moderna. ¿Y qué es familiar para el alemán de hoy? Si algunos pueblos están construidos sobre cadáveres. Le falta chicha pero no está mal, podría haber sido una gran obra si la profundidad del contenido hubiera estado por encima de la "psyche". Ha intentado mostrar la identidad alemana a través del comportamiento de los personajes, como si lo que piensan y lo que hacen fuera lo más importante, ignorando que dentro de un texto tiene que haber distintas fuentes de significado. Todo lo anterior es válido, o quizás no presté suficiente atención.

Te atizo despacito

La voz cantante de Eloy Tizón.

Escritura muy correcta, bien, pero por favor, más velocidad, estamos deseando que pasen cosas. El inicio es bueno, luego el ritmo se estanca, no pude acabarlo (tónica general con autores españoles). No sé Eloy... 15/20 páginas describiendo la granja de tu abuelo... en el siglo 21... no sé, el lector se ahoga, hay que refrescar un poquito, renovarse. Hay un truco para vislumbrar las aptitudes del ritmo narrativo: si puedes leer en diagonal y sentir que no te pierdes nada, es porque algo falla. El autor se mete excesivamente en el papel de escritor y se preocupa demasiado por escribir algo sobrio y formal. En mi opinión, hay que ser menos correcto, más perro, sacudirse las chinches de la importancia, entender que escribir un libro y cepillarse los dientes son acciones hermanas.

Sebo

Ya sólo habla de amor de Ray Loriga.

Qué quieres que te diga... Loriga (con pose chulesca y gafas de sol en invierno). Gilipolleces aparte: muy flojito, casi nulo. Descripción de un hombre y blablabla. Obviamente, no fui capaz de leerlo entero. Con todos mis respetos, no creo que sea difícil encontrar literatura de más calidad en el panorama nacional, quizás levantando una piedra.