La alegre vida del triste perro Cornelius de Marc Torices.
Cito a uno de los perretes para lanzar un bosquejo de lo que es este cómic: "se pueden decir tonterías muy grandes sin ser tonto".
Aquí tonterías hay todas las que quieras y más, de todos los colores. Esto es una sucesión de chistes con la misma gracia que un secuestro en el que el síndrome de Estocolmo se hace el sueco.
Se puede salvar de la quema la variedad del apartado gráfico y los recursos de Torices para lograr que las transiciones aporten algo de oxígeno al flujo constante de sandeces.
Dejé de leer hacia la mitad, justo cuando la sensación de que me estaban tomando el pelo empezó a recrudecerse.
Can Xue: La calle de los cinco aromas
Hace 21 horas

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