Saboreo con placer el tono y el estilo que me recuerdan ligeramente a Thomas Bernhard y a ¿Sigrid Nunez? Mirando desde España, a Sebastian Castillo le falta la tilde en el nombre y a Sigrid Nunez la tilde en la u y la virgulilla en la segunda n del apellido, Núñez, quizá por esas ausencias la haya nombrado como referencia, una cuestión lingüística superficial, pero en realidad sí me recuerda, ligeramente, por tono y estilo.
Y aprecio la elocuencia y la inteligencia de Sebastian para expresarse con elocuencia e inteligencia y criticar la verborrea y los jueguitos intelectuales de la filosofía al mismo tiempo que se apoya en ellos, lo cual es paradójico e incluso posmoderno. Y soy consciente de que hay varias referencias a filósofos, pero sólo he sido capaz de identificar con claridad la relevancia de Nietzsche (¿Spinoza?) y Deleuze, Guattari: el protagonista mejora sus hábitos porque toma conciencia de la importancia del cuerpo frente a la mente (Nietzsche) y trasciende los valores morales, va más allá del bien y del mal (Nietzsche), para aplicar una ética inmanente en la que los valores no responden a un bien y un mal universales asociados a conceptos trascendentes, sino a unos valores que uno mismo determina en su experiencia y que tienen que ver con la potencia del cuerpo (Deleuze, Guattari). Permiso para relamerme.
Más observaciones (con spoilers y citas traducidas por mí):
- El protagonista tuvo un susto con el corazón y cambió sus hábitos. "He hecho de mí mismo una escultura". Tomó conciencia de su corporeidad.
- Critica la verborrea y la divagación intelectual del mundo académico y de la filosofía. A veces es todo paja, sólo se hace por apariencia.
Él hace un trabajo sobre Heidegger sin tener ni idea, citando obras inventadas, pero aprueba y le recomiendan para seguir en el mundo académico.
Dice: me cansé de "escribir ensayos que debían demostrar mi elocuencia en el lenguaje de la filosofía, donde tenía que fingir haber entendido ciertos conceptos desplegando todo tipo de términos y modismos técnicos que estaban por su propia naturaleza diseñados para esconder una falta total de entendimiento sobre la naturaleza del mundo".
- Habla de que hace novelas de un párrafo. Se da cuenta de que cuando más te extiendes con algo, menos tienes que decir. Dando clase, cuanto menos prepara, más se extiende, pero es consciente de que ofrece menos cosas valiosas a sus alumnos. Sin embargo, cuando prepara el material para decir sólo lo necesario e importante, acaba en 10 minutos o menos.
En las clases de escritura creativa a las que iba se veía obligado a divagar para llenar páginas. Esto de alguna manera justifica la extensión de la propia novela, pero esta novela, a su vez, es por momentos un ejercicio de divagación.
- Llega a la fiesta de Nochevieja del profesor Aleister y ve que se ha vuelto loco. Hay libros en la nevera.
- Critica la verborrea y la divagación intelectual del mundo académico y de la filosofía. A veces es todo paja, sólo se hace por apariencia.
Él hace un trabajo sobre Heidegger sin tener ni idea, citando obras inventadas, pero aprueba y le recomiendan para seguir en el mundo académico.
Dice: me cansé de "escribir ensayos que debían demostrar mi elocuencia en el lenguaje de la filosofía, donde tenía que fingir haber entendido ciertos conceptos desplegando todo tipo de términos y modismos técnicos que estaban por su propia naturaleza diseñados para esconder una falta total de entendimiento sobre la naturaleza del mundo".
- Habla de que hace novelas de un párrafo. Se da cuenta de que cuando más te extiendes con algo, menos tienes que decir. Dando clase, cuanto menos prepara, más se extiende, pero es consciente de que ofrece menos cosas valiosas a sus alumnos. Sin embargo, cuando prepara el material para decir sólo lo necesario e importante, acaba en 10 minutos o menos.
En las clases de escritura creativa a las que iba se veía obligado a divagar para llenar páginas. Esto de alguna manera justifica la extensión de la propia novela, pero esta novela, a su vez, es por momentos un ejercicio de divagación.
- Llega a la fiesta de Nochevieja del profesor Aleister y ve que se ha vuelto loco. Hay libros en la nevera.
Aleister afirma que la filosofía es mentira-mentira y que la literatura es mentira-real. Se ha dado cuenta de que ha dedicado su vida a un "sinsentido aburrido" (filosofía) y que debería haberla dedicado a un "sinsentido delicioso" (literatura), ya que este último al menos tiene buen sabor.
¿Podríamos decir que la filosofía son ideas y la literatura son ideas con cuerpo?
- El protagonista no ayuda al profesor de filosofía a evitar su suicidio, coge el dinero y se va sin ayudarle. Trasciende la moral, se guía por una ética práctica, inmanente (Deleuze, Guattari). Lo hace porque le viene bien a él en ese momento, no se guía por bien y mal universales.
¿Podríamos decir que la filosofía son ideas y la literatura son ideas con cuerpo?
- El protagonista no ayuda al profesor de filosofía a evitar su suicidio, coge el dinero y se va sin ayudarle. Trasciende la moral, se guía por una ética práctica, inmanente (Deleuze, Guattari). Lo hace porque le viene bien a él en ese momento, no se guía por bien y mal universales.
No obstante, después sí que le recrimina a un chaval del metro que esté leyendo basura. Ninguna de las dos reacciones atiende a lo racional o a lo moralmente correcto. Más bien parecen respuestas emocionales (o corporales) que se guían por principios prácticos (Nietzsche, Deleuze, Guattari).
- El profesor dice: "when I open the pages of Deleuze and Guattari [...] I do not understand a single world of it". Usa "world" en vez de "word", que es lo que sería correcto en ese contexto. Al no entender "a single world", paradójicamente está entendiendo a Deleuze y Guattari, pues refleja su idea de multiplicidad, de realidad rizomática, y su rechazo a la homogeneidad y la unidad.
Y el profesor añade: "the only thing I understand of Deleuze is that he killed himself when he was already quite old".
Es decir, no entiende su labor intelectual, sus ideas, pero sí entiende una expresión práctica de la vida que responde a la ética de la inmanencia.
- El énfasis en Deleuze invita a percibir la obra como un paisaje rizomático en el que van surgiendo relaciones no jerárquicas. Al mismo tiempo, como refleja el final, el protagonista se guía por una ética práctica o inmanente (lo que él valora como bueno en cierto momento) y no una ética moral de valores con un bien y mal universales. Y también deja de lado las ideas y da importancia al cuerpo y su actuar.
*Este libro exige una segunda lectura para afinar las reflexiones y profundizar en conceptos como los dobles, la diferencia, la repetición, el ritmo...

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