La familia de Sara Mesa.
Cogí este libro de la biblioteca por darle otra oportunidad a la autora. A las 37 páginas se confirmaron mis sospechas: donde no hay, no hay (y no busques más). La prosa es una oda al fango, los personajes son seres inertes y la historia avanza al mismo ritmo que una casa empujada por remos en medio de un descampado (véase la foto de la portada). Y ahí se acaba el chiste. Poca gracia que publiquen estos artefactos.
Laura Pérez: Nocturnos
Hace 11 horas
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