20 de abril de 2026

Palabras, palabrs, plabrs...

La guardiana
de Yael van der Wouden.

Esto huele a novela colocada en los lugares apropiados para aparecer en las listas adecuadas, llevarse los premios oportunos y llegar a la máxima gente posible por motivos que nada tienen que ver con su calidad literaria (que es inexistente).

Historia de ritmo letárgico construida con una prosa funcional que muchas veces enfoca en lugares extremadamente irrelevantes y que carece de energía y expresividad, a la que se suman unos personajes sin gracia que parecen salidos de la fábrica de estereotipos. Después de 70 páginas de plomo y plomo, mis ganas de seguir leyendo se escondieron en la buhardilla.

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